¿Hamas en el ‘eje del mal’?

Por Samuel Hadas, analista diplomático. Primer embajador de Israel en España y ante la Santa Sede (LA VANGUARDIA, 25/04/06):

Jamal Abu Samhadana, líder de una organización terrorista responsable de varios ataques terroristas y uno de los más notables buscados por los servicios de seguridad de Israel, nombrado para uno de los cargos más sensibles del Ministerio del Interior palestino, se estrenó declarando que “el único enemigo que tienen los palestinos son los judíos”. Pocos días antes, el portavoz de Hamas en Gaza, Sami Abu Zuhri, calificó el acto terrorista suicida del lunes 17 de este mes en Tel Aviv, en la festividad de la Pascua judía, que costó la vida de nueve personas, de “legítimo acto de autodefensa”. La reacción del Gobierno de Hamas al acto terrorista ha sido no solamente inmoral, sino estúpida, editorializa The New York Times. El ministro del Interior y Seguridad Nacional palestino, Saed Seyam, declaró: “Nunca arrestaremos a quien conduzca una operación de resistencia” (léase acto terrorista). Por si fuera poco, una declaración de apoyo a Hamas del archicriminal Ossama Bin Laden insta a Hamas a proseguir su lucha contra los “cruzados sionistas”…

Por primera vez en 13 años, un gobierno palestino justifica atentados suicidas, calificándolos de autodefensa. Uno de los más destacados columnistas israelíes, Yoel Marcus, escribe al respecto: “Si Haaretz no fuera un periódico tan respetable y pedante en la selección del lenguaje, comenzaría diciendo: idiotas fueron e idiotas seguirán siendo”. Esto no se aplica a los palestinos, sino a sus dirigentes, aclara Marcus. Un gobierno que quiere ganar legitimidad internacional no puede legitimar un acto terrorista contra civiles bajo ninguna circunstancia. Por lo visto, la histórica frase de Abba Eban de que los palestinos nunca desperdiciaron una oportunidad para perder una oportunidad sigue teniendo plena vigencia. El Gobierno de Hamas se ha propuesto hacerla buena nuevamente.

En la Administración del presidente George W. Bush ya se habla de un nuevo eje del mal que incluiría, además de Irán y Siria, al Gobierno de Hamas. Para el Gobierno israelí, para quien Irán constituye su mayor amenaza estratégica, Siria, que alberga el comando exterior de Hamas, pertenece al eje del mal y del terror, cuyo objetivo declarado es “borrar a Israel del mapa”. Washington ha lanzado una campaña internacional destinada a impedir toda asistencia financiera al Gobierno de Hamas, que cumple en estos días su primer mes de vida en medio de una crisis que amenaza con colapsar económicamente a los palestinos. Gaza se encuentra al borde del desastre social. Mientras continúe Hamas con la verborrea de la destrucción de Israel, no renuncie al terrorismo y no acepte respetar los compromisos adquiridos por gobiernos palestinos anteriores, no se reanudará la ayuda directa a su Gobierno por parte de Estados Unidos y de la Unión Europea y, por supuesto, de Israel, que ha interrumpido la transferencia de fondos a la Autoridad Nacional Palestina. La ANP no está en condiciones de pagar los salarios de sus cerca de ciento cincuenta mil funcionarios, lo que significa que cerca de un millón de palestinos quedarán sin fuente de ingresos. Las declaraciones de apoyo de algunos países árabes son hueras: preferirían que el Gobierno de Hamas se colapsase, por cuanto su éxito transmitiría un mensaje de estímulo a la oposición islámica en sus países.

Las actuaciones de Hamas han creado una creciente tensión entre el Gobierno de Hamas y el presidente Mahmud Abbas y su partido, Al Fatah. De hecho Abbas intenta crear un gobierno paralelo y hasta alternativo. Los partidarios de Al Fatah y Hamas se enfrentan abiertamente. No faltan quienes no excluyen la posibilidad de una guerra civil palestina.

Mientras tanto, prosiguen los lanzamientos de cohetes sobre poblaciones israelíes desde las zonas de Gaza desocupadas hace apenas unos meses por Israel. Lo que por supuesto es causa de enérgicas respuestas israelíes. A la espera de la integración del nuevo Gobierno, se nota en Israel desconcierto sobre la manera de afrontar el conflicto con un gobierno considerado terrorista. Mientras un analista israelí considera que el pueblo palestino, que llevó a Hamas al poder, debe pagar un precio colectivo, hasta que la “sabiduría palestina” se imponga y lleve a los palestinos a considerar otras opciones políticas en nuevas elecciones, otro sugiere al nuevo Gobierno de Israel abortar el Gobierno de Hamas, presionando con determinación hasta causar su paralización y hacer patente a todos los palestinos que Ismail Haniye y los suyos no están en condiciones de gobernar, antes de que se haga con el control de las fuerzas de seguridad. Otros, por el contrario, consideran que Israel debería hacer una distinción entre el Gobierno de Hamas y la institución presidencial palestina y negociar con el presidente Abbas. Ello permitiría a Hamas, sostienen, superar la brecha entre su ideología y la realidad.

La posición de EE.UU. e Israel, para quienes el Gobierno de Hamas es un gobierno terrorista, no es compartida por todos los miembros del cuarteto de Madrid. Rusia, que se desmarcó apenas conocidos los resultados de las elecciones palestinas, acaba de prometer una ayuda de emergencia a la ANP. En el seno de la UEse han hecho públicas las diferencias: Francia, cómo no, ya ha anunciado que dialogará con Hamas.

La comunidad internacional -léase EE.UU. y UE- debería lanzar una iniciativa que permita la reanudación del proceso de paz, lo que aislaría a sectores como Hamas, que con toda seguridad reaccionarían negativamente ante tal iniciativa, escribe el ex ministro de planificación de la ANP, Gasan Jatib. Más que nunca, se exige a la comunidad internacional que se comprometa en la búsqueda de caminos para la reconducción del proceso de paz.

El no reconocimiento de Israel por parte de Hamas y su compromiso con la destrucción del Estado judío comportará la no deseada consecuencia de alejar indefinidamente la perspectiva de creación del Estado palestino.