¿Quiénes son?

Por Jorge Borrás Frago (FACAO – Federación de Asociaciones Culturales del Aragón Oriental, 07/06/05):

Recientemente han acudido a Madrid los representantes de una asociación que dice defender los derechos de los aragoneses que hablan catalán: la Institución Cultural Franja de Poniente. Acudieron al Defensor del Pueblo solicitando su amparo para que en Aragón se respeten y reconozcan sus derechos negados, y para que se apruebe por fin la tan ansiada “Ley de lenguas”, salvoconducto con el que podrán cambiar la analfabeta palabra de sus abuelos por fantásticos títulos de la escuela oficial de idiomas. Han acudido ante esta institución con la queja de sus derechos ninguneados por la intransigencia y la indiferencia del gobierno de Aragón; han comparecido ante la opinión pública representando a la perfección el manoseado papel de su falso victimismo, explotando, una vez más, el complejo de culpa de los débiles y la buena fe de los ignorantes. Acudieron después al Congreso de los Diputados donde se retrataron en la puerta con una pancarta en la que se decía: “Es nuestro derecho hablar (catalán) el vuestro respetarlo”. Lo más significativo de esta representación de aragoneses marginados es que estuvieron acompañados en todos sus actos en Madrid por diputados de la Esquerra Republicana de Catalunya, “Los únicos que -casualmente- han demostrado sensibilidad por sus reivindicaciones”. Como en un perverso juego de simetrías siniestras resulta que esos que piden el respeto para el catalán en la “Franja” se acompañan de los mismos que en Cataluña, en una magnífica demostración de respeto y sensibilidad, promocionan sólo la literatura escrita en catalán, marginando oficialmente a los indeseables catalanes que escriben en castellano. La más triste paradoja de toda esta despreciable farsa es que los miembros de esa comisión de aragoneses discriminados son los mismos que exigen nuestro respeto mientras afirman por escrito -y cito textualmente- que: “La franja de poniente son unas tierras catalanas”.

Son los mismos que exigen nuestro respeto realizando ofrendas florales en la “Diada de Cataluña”. Los mismos que rápidamente tachan a los que descubren su hipocresía de tener manías persecutorias, mientras ellos posan, sonrientes y orgullosos, bajo banderas independentistas catalanas y dan vivas a los Países Catalanes. Son los mismos que quieren salvar nuestra desconfianza hacia su palabra y su apariencia organizando en municipios aragoneses el “Correllengua”, una ceremonia en donde se declara que son un mismo pueblo por hablar una misma lengua, acto reivindicativo que se celebra – casualmente- en todo el “ámbito geográfico de los Países Catalanes”. Los mismos que, entre risas de desprecio, incluyen nuestras peculiaridades lingüísticas en su “Diccionario de Barbarismos”.

Estos afligidos aragoneses son los mismos que exigen nuestro respeto realizando campañas de charlas y conferencias por los colegios y los institutos de la “Franja” con la subvención de la Generalidad de Cataluña y el apoyo de intelectuales catalanes nacionalistas, festival en el que se reparten gratuitamente enciclopedias y libros de historia en los que se afirma que la “Franja de Poniente” es una parte escindida de Cataluña. Estos desdichados aragoneses son los mismos que exigen nuestro respeto firmando en Barcelona -en un acto electoral organizado por ERC- un manifiesto por el NO a la Constitución Europea porque no reconocía a los “Países Catalanes”. Estos extraordinarios aragoneses son lo mismos que exigen nuestro respeto y consideran como un “hecho “; con lo cual, ya nos podemos imaginar que piensan respecto a la devolución de los bienes que pertenecen a las parroquias aragonesas, asunto en el que además, el gobierno catalán está demostrando toda su sensibilidad y respeto. Este es su expediente de méritos. Esto es lo que está detrás de sus reclamaciones lingüísticas, detrás de su exigencia beligerante e hipócrita, detrás de su palabra negada. Estos aragoneses maltratados, estos presuntos aragoneses, niegan a Aragón de palabra y acción, y en su negación nos piden a los demás respeto y silencio.

Quieren la ley de lenguas para poner, con total inmunidad, un negocio de dentaduras postizas en la “Franja de Poniente”. Para estos muy honorables lingüistas Aragón es un error, una equivocación de los mapas, una lúgubre casa de huéspedes en donde se impone el toque de queda y se les obliga a la clandestinidad y al acto resistente y heroico. Ya no es tiempo de metáforas. Ya basta. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Es ahora tiempo de vergüenza y lágrimas, tiempo de respuestas; tiempo de hombres valientes. Es ahora tiempo para que sepamos quién nos está exigiendo respeto, quién nos pide y demanda públicamente obediencia y genuflexión, quienes son y lo que su palabra significa y busca, afirma y niega.

NOTA: La reunión se produjo en pasado 26 de mayo y así fue recogida en la página de la Institució Cultural de la Franja de Ponent.