¬ŅTony Blair, presidente del Consejo Europeo?

Uno de los puntos significativos del nuevo tratado firmado en Lisboa el pasado diciembre es la elecci√≥n por un periodo de dos a√Īos y medio de un presidente del Consejo Europeo, organismo que integra a los jefes de Estado y de Gobierno de los pa√≠ses miembros de la Uni√≥n. Esta nueva redacci√≥n elimina el sistema de presidencia rotatoria semestral vigente hasta ahora. La idea que ahora se adopta fue formulada por Aznar, Blair y Chirac durante la Convenci√≥n que preparaba el finalmente non nato Tratado Constitucional. Las iniciales de los proponentes han hecho que fuera conocida como proposici√≥n ABC.

Algunos países miembros se opusieron con firmeza a su adopción como prueba el memorando del Benelux

[Bélgica, Holanda y Luxemburgo] de diciembre de 2002, donde se declaraba que los tres países jamás lo aceptarían por el temor a que reforzara la dominación de los grandes. Sin embargo, algunos meses más tarde la nueva figura de la presidencia del Consejo pudo pasar al Tratado Constitucional y después lo hizo al tratado de Lisboa, a cambio de otras concesiones y de la seguridad implícita de que el presidente no procedería necesariamente de uno de los grandes de la Unión Europea.

Ahora, el presidente de la Rep√ļblica Francesa y el primer ministro brit√°nico sugieren que el puesto sea ocupado por Tony Blair. Es una propuesta a la que B√©lgica, por ejemplo, deber√≠a oponerse de manera radical. No se trata de objeciones personales porque Blair es un hombre capaz, atrayente, buen comunicador, con probado coraje para tomar decisiones dif√≠ciles y azarosas como la guerra de Irak, y para defenderlas aun cuando se comprueben desastrosas. Pero el apreciar sus calidades humanas no impide que uno pueda oponerse a que ejerza la funci√≥n de primer presidente del Consejo Europeo. Muchas razones abogan en ese sentido.

En primer lugar, Tony Blair pertenece a una escuela de pensamiento que cuenta casi con la unanimidad en Londres, es bastante corriente en Par√≠s y, afortunadamente, es menos frecuente en Berl√≠n. Consiste en creer que, en los asuntos europeos, el papel a desempe√Īar por los grandes pa√≠ses es el de tomar las decisiones importantes; el de las instituciones comunes, aplicarlas; y el de los pa√≠ses peque√Īos, seguirlas. El hecho de que esta aproximaci√≥n sea opuesta a la de los fundadores de la Comunidad Europea y que en la pr√°ctica conduzca al fracaso no desanima a sus promotores.

Pueden mencionarse numerosos ejemplos del inter√©s de algunos grandes por ningunear a las instituciones que integran a todos. El m√°s reciente es el encuentro que, por iniciativa de Gordon Brown, reuni√≥ en Londres a Nicolas Sarkozy y Angela Merkel el pasado 29 de enero para discutir sobre la crisis financiera. La incorporaci√≥n en el √ļltimo minuto del presidente de la Comisi√≥n, Dur√£o Barroso, tampoco fue satisfactoria. Y es que la crisis afecta a todos y, sin duda, es la zona euro el marco adecuado para debatirla. De ah√≠ la plena raz√≥n que asiste a los pa√≠ses medios o peque√Īos para considerar contrario a sus intereses que la presidencia del Consejo Europeo sea ocupada por alguien cuyo reflejo natural sea un directorio de los grandes.

En segundo lugar, el Reino Unido se ha excluido de numerosas cooperaciones europeas. No pertenece a la zona euro. No forma parte del Espacio Schengen que asegura, en la mayor parte del territorio de la Uni√≥n, la libre circulaci√≥n de las personas sin fronteras interiores. Tambi√©n ha logrado quedar exento de una gran parte de las disposiciones del tratado de Lisboa relativas al espacio de libertad, seguridad y justicia. Y, por √ļltimo, ha decidido que no le sea de aplicaci√≥n la Carta de los Derechos Fundamentales de la Uni√≥n.

En tercer lugar, el nuevo tratado dice que el presidente del Consejo Europeo asegura, a su nivel y en su calidad de tal, la representaci√≥n exterior de la Uni√≥n. ¬ŅSer√≠a cre√≠ble que la representaci√≥n de la Uni√≥n en las negociaciones econ√≥micas internacionales fuera asegurada por alguien que ha dejado a su pa√≠s fuera de la zona euro? ¬ŅPodr√≠a Blair representar a la Uni√≥n en un debate sobre la lucha contra el terrorismo, cuando el Reino Unido se ha situado deliberadamente fuera de la nueva cooperaci√≥n policial y judicial europea?

Por entender que los belgas eran sospechosos de proclividad supranacional, el premier John Major bloque√≥ la candidatura de Jean Luc Dehaene para la presidencia de la Comisi√≥n en 1994 y Tony Blair la de Guy Verhofstadt para ese mismo puesto en 2004. ¬ŅNo ser√≠a ahora normal alegar que Tony Blair, integrado en el consejo de JP Morgan, tiene una visi√≥n demasiado intergubernamental para dirigir las actividades del Consejo Europeo, que es el motor de la integraci√≥n?

La designaci√≥n del presidente del Consejo debe hacerse por mayor√≠a cualificada y tendr√≠a plena l√≥gica que Espa√Īa, al igual que har√° B√©lgica, manifestara, con la moderaci√≥n y firmeza debidas pero cuando todav√≠a es √ļtil, lo inaceptable de la candidatura de Tony Blair. Seguro que esos dos pa√≠ses no quedar√≠an aislados por mucho tiempo.

Phillippe de Schoutheete, diplom√°tico belga. Fue embajador en Madrid y durante diez a√Īos Representante Permanente de su pa√≠s ante la Comisi√≥n Europea. Es patrono de la Fundaci√≥n Carlos de Amberes y autor del libro Una Europa para todos.