Miércoles, 3 de septiembre de 2003

Por Rafael Conte (EL PAIS, 03/09/03):

“Yo soy la Guerra Civil. Yo soy la buena Guerra”. Con esta frase -la más terrible que conozco sobre lo peor y más terrible que he vivido- abre el casi olvidado Montherlant su obra teatral La Guerra Civil, en la que trató en 1965 la acaecida en Roma entre César y Pompeyo poco antes de la batalla de Farsalia, que la decidió a favor del primero. Pero ¿por qué ir tan lejos? Bien es verdad que guerras civiles las ha habido siempre y que hasta se dice ahora que todas las guerras lo han sido (civiles).…  Seguir leyendo »

Por Antonio Gutiérrz Vegara, del Observatorio de la Globalización, Universitat de Barcelona, Fundación Caja de Madrid (LA VANGUARDIA, 03/09/03):

Han muerto ya siete trabajadores en la explosión de la unidad de tanques de gasolina en la refinería de Puertollano, con lo que se elevan a 18 las víctimas mortales de los cuatro siniestros que se han registrado durante los últimos diez años en la planta que Repsol tiene en aquella población manchega.

Aunque los fallecidos eran empleados de las distintas contratas que prestan sus servicios a Repsol, el accidente no se ha producido en el transcurso de actividad laboral alguna que pudieran estar realizando estos trabajadores, sino por la acumulación de gases en un depósito que sólo debía almacenar fluidos.…  Seguir leyendo »

Por José María Marco, historiador, autor de Francisco Giner de los Ríos: pedagogía y poder (EL MUNDO, 03/09/03):

Cuando se habla de la transmisión de poderes de José María Aznar a Rajoy, lo que más se suele resaltar es la continuidad. Hablar de un nuevo Partido Popular puede, por tanto, parecer una broma.No lo es. Y no lo es porque Aznar no deja el mismo partido que aquel PP del que empezó a hacerse cargo en 1989. Ni la España de entonces, y tampoco de la de 1996, cuando Aznar llegó al Gobierno, es la misma que la de ahora.…  Seguir leyendo »

Por Antonio Elorza, catedrático de Pensamiento Político de la Universidad Complutense de Madrid (EL PAIS, 03/09/03):

Hace unos días, en estas mismas páginas, José Antonio González Casanova tranquilizaba a los lectores acerca del nuevo Estatuto catalán esbozado por Pasqual Maragall. Paralelamente, cargaba sobre el PP la responsabilidad de deformar el sentido de la propuesta con “acusaciones tan insostenibles como contradictorias”. Una de ellas no ofrece dudas: para nada Maragall es un separatista. La segunda refutación es, en cambio, más cuestionable y concierne a la resurrección en términos políticos de la Corona de Aragón. Lo cierto es que Maragall destaca siempre que puede la importancia de ese antecedente histórico-mítico, aderezado con la mención legitimadora de una asamblea federal de 1869 y con la perspectiva de una región protagonista en la Europa de hoy.…  Seguir leyendo »