Domingo, 9 de noviembre de 2003

Por Pedro J. Ramírez (EL MUNDO, 09/11/03):

En los primeros días de septiembre de 2001, poco después del malísimo efecto que su comparecencia con Eva Sannum en la boda del heredero de Noruega había causado en parte de la opinión pública española, un alto representante institucional se sintió obligado a hablar con el Príncipe Felipe en unos términos que probablemente nadie había utilizado jamás en su presencia.

El Príncipe de Asturias tuvo que escuchar reflexiones del tenor de que en España la Monarquía había funcionado razonablemente bien en el último cuarto de siglo, de que cuando algo funciona más vale no tocarlo, de que en un país en el que la mayoría de los ciudadanos -y su interlocutor se puso como ejemplo- no son monárquicos en el sentido tradicional del término, es muy peligroso «cambiar las reglas» y de que era cierto que él podía casarse con quien quisiera, pero eso suponía «cambiar las reglas».…  Seguir leyendo »

Por Dominique de Villepin, ministro de Asuntos Exteriores de Francia (ABC, 09/11/03):

Europa regresa a la escena política. La futura Constitución europea suscita un amplio debate. Y debemos alegrarnos, pues Europa se adentra en una nueva era. Frente a los avatares de la historia reciente, la visión de los padres del Tratado de Roma debe enriquecerse y ampliarse. Y Francia, fiel a su vocación, pretende estar en primera fila.

Con la caída del Muro de Berlín y el final de la lógica de bloques surge una Europa distinta. Ayer, se trataba de construir un amplio mercado económico; hoy, de extender el proyecto europeo a todo el continente y colocarlo en el epicentro de este mundo globalizado.…  Seguir leyendo »

Por Fernando Lázaro Carreter, miembro de la Real Academia (EL PAIS, 09/11/03):

Hay regresos felices como éste de volver del otro mundo. A él me había remitido un periodista comentando la parola de cierto concejal de Mazarrón, el cual, en sesión del Concejo, había exigido explicaciones sobre ciertos infórmenes. Tuvo buena razón el cronista recriminando al edil. Pero no tuvo ningún motivo -yo lo siento así- para añadir al reproche idiomático esta glosa: «¡Si Lázaro Carreter levantara la cabeza!». Lo que estaba destinado a ser un simple epifonema (o sea, la exclamación que como remate suscita lo que se acaba de decir), lo convirtió el enterrador en un epicedio o réquiem benévolo.…  Seguir leyendo »

Por Antón Costas, catedrático de Política Económica, UB (EL PERIODICO, 09/11/03):

Probablemente recordarán la noticia del despido de una cajera de un centro comercial porque fue pillada en falta en el «test de honradez» a la que fue sometida por la empresa. El test consistió en introducir sin su conocimiento un billete de 10 euros en la caja de la empleada y ver cual era su comportamiento al hacer arqueo al final de la jornada. Me gustaría que la noticia hubiese aclarado qué sucede cuando falta dinero al hacer caja, con lo fácil que debe ser equivocarse con el cambio en el trajín que se traen las cajeras a lo largo de una jornada.…  Seguir leyendo »

Por Josep M. Colomer, profesor de investigación del CSIC (EL PAIS, 09/11/03):

Parecía que Bolivia sería un ejemplo. El país había tenido el récord mundial absoluto de golpes de Estado, 189 durante 154 años, pero desde hacía unos veinte vivía en democracia y relativa paz. Sin embargo, los últimos acontecimientos han roto de nuevo la legalidad constitucional, sumándose así a una ya larga serie de crisis políticas graves en la mayor parte de los países de América Latina en los últimos años. Como es sabido, el presidente democráticamente elegido de Bolivia, presionado por manifestaciones cuyos líderes proclamaban y aún proclaman que su objetivo es la toma del poder, dimitió y huyó.…  Seguir leyendo »

Por Sergio Ramírez, escritor y ex vicepresidente de Nicaragua (EL PAIS, 09/11/03):

Las aguas revueltas de Bolivia parecen haber regresado a su cauce, pero todo lo ocurrido en estas últimas semanas no me parece sino el acto de un drama que no ha terminado, ni allí ni en muchos otros escenarios del continente. Y se trata de un drama con un guión mal escrito desde arriba, y peor, equivocado, una representación en la que por culpa del tumulto no podemos oír las voces ni de los unos ni de los otros.

Si es cierto que al final se demostró que nuestros sistemas democráticos pueden hallar aún salidas a sus crisis recurrentes por las vías institucionales, puesto que un presidente defenestrado ha sido repuesto por su sucesor legal, lo que hemos visto en la rebelión popular que derrocó a Sánchez de Lozada es el amago de una verdadera guerra civil, que no llegó a serlo sólo porque uno de los bandos se hallaba desarmado, y puso los muertos.…  Seguir leyendo »