Viernes, 14 de noviembre de 2003

Por Fernando Castelló, presidente de la organización internacional Reporteros sin Fronteras (EL PAIS, 14/11/03):

El 18 de marzo del año actual, cuando todas las miradas estaban dirigidas hacia Bagdad, en Cuba, Fidel Castro hacía detener por su policía política a cerca de 80 disidentes, que días después, tras juicios sumarísimos, eran condenados a penas de 14 a 28 años.

Escritores, defensores de los derechos humanos, militantes de la oposición democrática y 26 periodistas eran así reprimidos y dispersos en calabozos de prisiones lejanas, donde sufren privaciones no sólo de libertad, sino de contactos con sus familias y de atención médica.…  Seguir leyendo »

Por Xavier Pericay, escritor (ABC, 14/11/03):

A finales de mayo, recién celebradas en Cataluña las elecciones municipales, escribí en estas mismas páginas un artículo en el que constataba que, a pesar de todos los pesares -huelga general, catástrofe del Prestige, guerra de Irak-, las expectativas de los partidos nacionalistas y de izquierda no se habían cumplido y los votos de los catalanes seguían donde siempre. Con ello quería significar que la deseada aniquilación política del Partido Popular, al que durante los meses precedentes se había pintado más que nunca como un intruso, como un cuerpo extraño, cuando no como el verdadero demonio, estaba lejos de haberse producido.…  Seguir leyendo »

Por Diego López Garrido, diputado y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE (EL PAIS, 14/11/03):

Hace unos días estuve viendo la polémica película La pelota vasca. En ella, de forma reiterada, Julio Medem filma a dos grupos de hombres tirando en dirección contraria de una soga hasta el agotamiento. Un símbolo del actual País Vasco, que se proyecta en los protagonistas de la película, porque en las múltiples y plurales intervenciones de los entrevistados hay algo significativamente ausente: la idea de pacto entre Euskadi y el Estado, que es lo que, al fin y al cabo, legitima el modelo de convivencia inaugurado hace 25 años.…  Seguir leyendo »

Por Xavier Sala i Martin, de la Fundació Catalunya Oberta, la Harvard University y la UPF (LA VANGUARDIA, 14/11/03):

Lo confieso. Yo nunca he votado. Pero, dada la importancia de las elecciones del domingo, esta vez pasaré por las urnas. Vaya por delante que ni milito en ningún partido, ni formaré parte de ningún gobierno, gane quien gane.

¿A quien votaré? Pues de entrada les diré que a Pasqual Maragall no. Primero, porque no parece tener ni el entusiasmo ni la energía necesarios. El President de la Generalitat debe ser alguien que sueñe cada día con ello y no alguien a quien Felipe González deba convencer para ser candidato.…  Seguir leyendo »

Por Joaquín Estefanía (EL PAIS, 14/11/03):

Las cumbres iberoamericanas están en revisión. El ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso ha sido encargado de encontrarlas sentido en este comienzo de siglo. Mientras tanto, al menos tienen una utilidad: sirven para hacer un estado de la cuestión de la zona. América Latina se halla inmersa en un triángulo dialéctico cuyos lados son la democracia, las reformas realizadas y las expectativas generadas en los ciudadanos por tal democracia y tales reformas.

En las dos últimas décadas, Latinoamérica ha avanzado sustancialmente en los procesos democráticos; la amenaza recurrente de golpes de Estado militares casi ha desaparecido.…  Seguir leyendo »

Por Gustavo de Arístegui, portavoz del PP en la Comisión de Exteriores del Congreso (EL MUNDO, 14/11/03):

Los últimos acontecimientos políticos, económicos y sociales en el continente latinoamericano nos recuerdan de forma dramática cómo el exceso de optimismo puede ser, muchas veces, el desencadenante de graves crisis. A lo largo de los años 90 el continente vivía bajo regímenes democráticos, en su mayoría bastante consolidados, con un fuerte crecimiento económico, aunque la pobreza, las desigualdades y los problemas estructurales, tanto políticos como sociales y económicos, persistían. Al mismo tiempo empezaban a surgir movimientos de contestación que cuestionaban la validez y legitimidad de los partidos políticos tradicionales, a los que acusaban de ineficacia, ineficiencia, corrupción y falta de sensibilidad.Algunos de estos partidos políticos emprendieron importantes procesos de renovación interna, renovando cuadros, ideario y actitudes; otros, por el contrario, se empecinaron en sus errores, agravando las crisis que el lustro de optimismo había conseguido hacer olvidar.…  Seguir leyendo »