Lunes, 24 de noviembre de 2003

Por Francisco Aldecoa Luzarraga, catedrático de Relaciones Internacionales, Cátedra Jean Monnet y decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (EL PAIS, 24/11/03):

La guerra de Irak ha tenido los efectos contrarios a los que se pensaba: mientras se sigue manteniendo que Europa está dividida, que los Estados miembros no se entienden, que está paralizada sobre todo en política exterior y de seguridad, se están tomando decisiones estratégicas fundamentales en materia de defensa. Decisiones que no sólo apuntan a la reactivación de la política exterior común europea y de una política común de defensa, sino al nacimiento de la defensa común europea.…  Seguir leyendo »

Por Santiago Carrillo, ex secretario general del PCE y comentarista político (EL PAIS, 24/11/03):

La unidad de España es un viejo problema que ha acompañado el desarrollo de nuestro país a través de siglos y que está en el fondo de casi todos los grandes conflictos civiles registrados. Es profundamente falsa la idea de que los Reyes Católicos nos dejaran en herencia un sistema unitario idílico en el que los habitantes de esta piel de toro nos hayamos sentido siempre españoles a parte entera. Cada periodo de libertad vivido ha visto replantearse diferencias sofocadas generalmente por la fuerza.

En la transición democrática de los años setenta del siglo XX, volvieron a reaparecer en condiciones nuevas.…  Seguir leyendo »

Por Juan Antonio Herrero Brasas, profesor de Etica en la Universidad del Estado de California (EL MUNDO, 24/11/03):

La institución monárquica carece de fundamento racional, al menos en lo que se refiere al tipo de racionalidad dominante en el mundo occidental a partir del siglo XVIII. No pretende ser esta afirmación, ni las que siguen, un ataque a la monarquía ni una defensa implícita del sistema republicano, sino la base descriptiva de una mera indagación sobre el auténtico sentido de esa institución en un país occidental del siglo XXI.

Que la monarquía carece de fundamento racional no es un juicio de valor, sino meramente la cándida constatación de una realidad, sólo susceptible de ser rebatida mediante los más tortuosos razonamientos.…  Seguir leyendo »

Por Luis Racionero (LA VANGUARDIA, 24/11/03):

Que la Unión Europea quiera configurarse como un Estado laico me parece razonable, pero negar las raíces cristianas de Europa es tan arbitrario como suponer que el cristianismo es el único elemento configurador de la cultura europea. Europa, en el sentido no geográfico de cultura occidental, nace a partir del siglo X por la fusión de cuatro elementos: los restos de la tradición grecolatina del Mediterráneo; la nueva ética del cristianismo oriental y céltico; el individualismo de los invasores bárbaros y la ciencia reelaborada por los semitas –árabes y judíos–. Hay muy pocos puntos de Europa donde estos factores pudieron encontrarse; el más intenso, duradero y fructífero fue la península Ibérica, cosa que sorprenderá a los partidarios del eje franco-alemán, que pretenden erróneamente que Europa la hizo Carlomagno.…  Seguir leyendo »

Por Samuel Hadas, ex embajador de Israel en la Santa Sede (ABC, 24/11/03):

«LAS relaciones entre católicos y judíos no son el encontrarse de dos antiguas religiones, cada una en su distinto camino, que en el pasado han estado en un penoso conflicto; son más bien el encuentro entre hermanos…» (Juan Pablo II).

Juan Pablo II ha sido el Papa que puso a la Iglesia Católica frente a sus responsabilidades históricas con los judíos. Presentó el Jubileo del año 2000 como una ocasión para examinar al lado oscuro de la historia. Lo que Eugene Fisher, responsable de las relaciones con los judíos de la Conferencia Episcopal norteamericana, ha llamado la peregrinación de la reconciliación del Papa Juan Pablo II, comenzó prácticamente al inicio de su papado y culminó con su visita a Tierra Santa en marzo del 2000.…  Seguir leyendo »