Lunes, 19 de enero de 2004

Por Javier Tusell, historiador (EL PAIS, 19/01/04);

Existe toda una tradición en la cultura española que, por describirla en términos eruditos, corresponde a las "laudes Hispaniae", es decir, a la exaltación de nuestras supuestas o reales maravillas. Hoy esta forma de ver el pasado más remoto y también el presente parece haberse instalado confortablemente en algunos de quienes escriben acerca de ambos. Resultaría que nuestro país merececería dosis abundantes de autocomplacencia porque ha conseguido unos éxitos espectaculares: el déficit cero, un papel de primera fila en las relaciones internacionales mundiales y convertirse en el primer exportador de capitales a Iberoamérica.…  Seguir leyendo »

Por Roberto Centeno, catedrático de Economía de la Universidad Politécnica de Madrid (EL MUNDO, 19/01/04):

Es un hecho admitido y consustancial con la democracia que los políticos presenten a los electores propuestas maximalistas, imposibles de cumplir en muchos casos, particularmente cuando las encuestas no les son favorables. Somos los ciudadanos, a quienes se nos supone un comportamiento racional, los que debemos valorar la credibilidad de las ofertas y, particularmente, tener un mínimo de memoria sobre lo predicado y lo realizado en el pasado, para tomar una decisión. Y las elecciones del 14-M no son precisamente de trámite, pues nos jugamos no sólo un bienestar económico y una posición internacional como no habíamos tenido en siglos, sino probablemente la unidad de España, lo que nos obliga a todos a utilizar mucho más la razón y no los prejuicios.…  Seguir leyendo »

Por Eugenio Trías, filósofo y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO (EL MUNDO, 19/01/04):

Me sorprende que al acercarse la cita electoral solo aparezca de forma tímida una reflexión seria sobre la política exterior más conveniente para España. Es lógico que las cuestiones sociales y económicas se hallen en primer plano; en gran medida son los principales haberes de la opción gobernante de estos últimos ocho años. Se puede comprender, aunque no necesariamente compartir, que el debate sobre la organización territorial del Estado sea un asunto candente. Pero lo que me deja perplejo es la escasa atención que recae sobre este capítulo siempre importante para cualquier país, sea o no primera potencia mundial, se halle o no en la sociedad de los países más prósperos y de mayor influencia en los destinos mundiales.…  Seguir leyendo »