Lunes, 10 de mayo de 2004

Iñaki Ezquerra (LA RAZON, 10/05/04)

En una de las anécdotas que Giovanni Papini puso en boca de Gog, el personaje multimillonario que usaba su dinero para satisfacer todas sus excentricidades, éste asiste en su mansión a un espectáculo de magia oriental que acaba como el rosario de la aurora cuando falla el circuito eléctrico que ocultaban hábilmente los magos para provocar sus convincentes efectos especiales. La moralizante conclusión que sacaba Gog era más o menos cito de memoria que aquellos elevados espíritus del hinduismo necesitaban para su magia de algo tan escasamente espiritual como la electricidad occidental. Ese relato de Papini nos brinda la clave esencial que necesitamos para entender un terrorismo que -como el de Al Qaida- pretende presentarse ante Occidente teñido de unas coloraciones étnicas, religiosas y culturales que aún no han sido debidamente desenmascaradas.…  Seguir leyendo »