Martes, 4 de octubre de 2005

Por Kepa Aulestia (LA VANGUARDIA, 04/10/05):

El difícil trayecto que el nuevo Estatut deberá seguir para convertirse en ley orgánica refrendada en Catalunya consta de un trámite parlamentario que, a todas luces, se convertirá en un debate tenso. El margen de maniobra con que cuentan sus promotores se estrecha entre otras razones porque el trabajoso acuerdo entre el tripartito, que encabeza Maragall, y CiU podría deshilacharse a las primeras de cambio. Bastará con la presentación de enmiendas por parte del PSOE. Pero en paralelo a la peripecia parlamentaria, se desarrollará una diatriba pública que acabará modelando la opinión de la ciudadanía en el conjunto de España.…  Seguir leyendo »

Por Vicenç Villatoro, escritor y periodista (EL PERIÓDICO, 04/10/05):

Cuando el lendakari Ibarretxe presentó la propuesta de reforma del Estatuto vasco aprobada por el Parlamento de Euskadi, el Parlamento español le dio un portazo en toda regla, basado en dos excusas o, si se prefiere, en dos razones: no llegaba con el consenso de la sociedad vasca sino con una mayoría ajustada y se había redactado en un contexto de violencia política. Por fortuna, para dar un portazo al Estatut salido del Parlament de Catalunya las razones o las excusas que se pueden esgrimir son mucho más frágiles. Por fortuna para Catalunya, pero también para España.…  Seguir leyendo »

Por Josep Piqué, presidente del Partido Popular de Catalunya (EL MUNDO, 04/10/05):

Sé muy bien que el título de este artículo puede sorprender. Y que puede parecer ingenuo. Es lógico. El Partido Popular y el Partido Socialista somos adversarios políticos naturales y todos los días contraponemos nuestras posiciones, desde el Gobierno o desde la oposición en todas las instituciones que configuran nuestra estructura políticoadministrativa, ya sean el Gobierno de España y las Cortes Generales, los gobiernos y parlamentos autonómicos o los ayuntamientos. Y es una confrontación política dura. Y, a menudo, muy dura.

Personalmente, creo sin el menor asomo de duda que estamos ante el peor Gobierno español desde la Transición, y también ante el peor Gobierno catalán, ambos con ventaja respecto a cualquier otro.…  Seguir leyendo »

Por Juan Luis Cebrián (EL PAÍS, 04/10/05):

En la primera e histórica acepción de la palabra, nación significa nacimiento, el acto de nacer, y sólo a partir de esa descripción pudo después dar nombre al conjunto de individuos nacidos en un mismo territorio o pertenecientes a un grupo identificable por su lengua, su cultura, sus costumbres o su simple voluntad de estar unidos bajo un mismo gobierno. La nación no era, así, un término prioritariamente político, aunque a partir de él se hayan elaborado toda clase de teorías de ese género durante los últimos doscientos y pico de años. De modo que cuando un amigo mío catalán se ha puesto a explicarme por qué Cataluña es una nación he tenido que atajar su verborrea para aclararle que no necesito convencerme de lo que resulta obvio.…  Seguir leyendo »

Por Luis Ángel Hierro, profesor de la Universidad de Sevilla y diputado socialista en el Congreso de los Diputados (EL PAÍS, 04/10/05):

Desde que la pasada semana el Parlamento de Cataluña votó favorablemente la reforma del Estatuto de Cataluña, el conjunto de los españoles disponemos ya de un texto de referencia sobre el que deberemos pronunciarnos, sobre todo aquellos que en representación de la soberanía del pueblo español ocupamos un escaño en el Congreso de los Diputados.

Son muchas las dudas y críticas que en los últimos días se han venido planteando. El presidente Chaves ya ha hecho un elenco de cuestiones que habrán de modificarse.…  Seguir leyendo »