Miércoles, 12 de octubre de 2005

Por Oriol Bohigas, arquitecto (EL PERIÓDICO, 12/10/05):

Empieza un año muy duro en la lucha para la aprobación final del Estatut. Tendremos que aguantar insultos, groseras desconsideraciones, gestos ordinarios de la derecha vieja y de la no tan vieja, amenazas y gritos contradictorios como los que nos califican de indeseables y a la vez reclaman nuestra permanencia para sustentar "la unidad de la patria". Nos quieren tanto que no nos dejan marchar y nos quieren tan poco que no aceptan nuestras identidades. Esta lucha deben dirigirla, evidentemente, los cuatro partidos catalanes, juntos y en concordia. Lo harán, estoy seguro, y lo harán bien, sin disputas.…  Seguir leyendo »

Por J. A. González Casanova, profesor de Derecho Constitucional de la UB (EL PAÍS, 12/10/05):

En democracia, los periodistas crean la opinión pública y los políticos suelen confundirla con la opinión publicada. Entre ambos hay un pacto tácito: el apoyo informativo a las estrategias, tácticas e imagen de los líderes a cambio de que éstos aporten suculentas noticias para pasto del público y mayor lucro de las empresas mediáticas. El debate sobre el Estatut en Cataluña y en toda España no escapa a esta regla de la democracia comercializada. Escasísimos y casi imperceptibles han sido los comentarios objetivos que han cumplido el deber periodístico, en momentos tan serios, de formar una opinión fundamentada y correcta.…  Seguir leyendo »

Por Leopoldo Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín (ABC, 12/10/05):

Barroquismo y fragmentación: éstos son los conceptos que, en el mejor de los casos, servirían para describir un Estado de las autonomías que se contagiara de las tendencias en que se inspira el proyecto de Estatuto para Cataluña. Comencemos por las prendas, que ciertamente no nos duelen: se trata de un texto cuidado, bien redactado, con una sistemática correcta y clara. Pero es a la vez un texto que fragmenta el ordenamiento jurídico español y los tribunales llamados a aplicarlo; y que presenta características a veces celebradas en arte y literatura, pero que en política y en Derecho siempre causan grave distorsión: claroscuro, falta de sentido de la mesura, profusión ornamental.…  Seguir leyendo »