Martes, 5 de febrero de 2008

The Afghan war, you will remember, was supposed to be the "good war". Unlike the catastrophe of Iraq, from which most former cheerleaders still prefer to avert their eyes, Afghanistan was thought to be different. Senior British military figures might wince in private over their Basra humiliation, but would earnestly insist that they were fighting the good fight in Helmand "at the request of the elected Afghan government". Gordon Brown felt able to tell parliament only six weeks ago that "we are winning the battle in Afghanistan".

But in the wake of a string of reports that the country is fast becoming a failed state and a humanitarian disaster, as armed attacks on western troops and Afghan forces multiply and Nato splits down the middle over sending reinforcements, that looks ever more other-worldly.…  Seguir leyendo »

Las gentes necesitan el tren de cercanías para ir al trabajo pero quienes más han azuzado su comprensible malestar quieren llevarles a otra estación, la del soberanismo. Sin embargo, ese destino no aparecía en la convocatoria de la manifestación del pasado primero de diciembre. El nacionalismo catalán reunido, el cogobernante y el ex gobernante, reclaman el "derecho a decidir" del pueblo catalán pero empiezan por escamoteárselo a los únicos que pueden encarnar ese pretendido sujeto político colectivo, que no son otros que todos y cada uno de los ciudadanos catalanes. Su legítimo derecho a manifestarse por la pronta solución de los problemas del transporte ferroviario ha sido manipulado, como si fuese un derecho multiuso, para emprender el trayecto hacia la realización de un referéndum sobre la independencia de Catalunya, objetivo desvelado por la plataforma convocante al día siguiente de la manifestación.…  Seguir leyendo »

La sociedad española lleva años escindida y crispada, con bandos políticos incapaces de acordar nada y con desencuentros continuos. Introducir matices, mantener el espíritu crítico y la libertad defrauda y hace perder amigos. Malos tiempos los que requieren incondicionales. No voy a repartir salomónicamente las culpas, pero me parece claro que el Gobierno no ha tenido voluntad de consenso ni en asuntos claves con la oposición (por ejemplo, el excluyente pacto del Tinell, en la elaboración del Estatuto catalán) y ésta no asimiló su inesperada derrota electoral y ha ejercido un obstruccionismo sistemático. Y buena parte de la Iglesia española y del episcopado, en vez de ser una instancia de concordia y sosiego, ha sido abducida por esta exacerbación partidista.…  Seguir leyendo »

Si la agenda política nacional está marcada por las elecciones generales del próximo 9 de marzo, en la agenda internacional el conflicto de Kosovo ocupa, igualmente, un lugar central. La victoria de Boris Tadic en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas en Serbia el domingo contribuirá, sin duda, a acelerar los acontecimientos. Dicho triunfo pone de manifiesto que la ciudadanía serbia, rechazando al antioccidental Nicolik, ha votado por Europa y por el futuro. En este contexto, resultaría obligado que la Unión Europea abandonara su política antiserbia y asumiera un papel arbitral en el conflicto.

Se trata de un asunto aparentemente irresoluble por las posiciones absolutamente inconciliables de las partes.…  Seguir leyendo »

El poder tiende por naturaleza a prolongarse en el tiempo, a concentrarse en un lugar, a perpetuarse en un grupo, a radicalizarse en su ejercicio, a enrocarse en su defensa y a eludir cualquier responsabilidad por su acción. De ahí que la difusión del poder --la extensión de su goce a otros actores distintos de sus titulares históricos-- no sea nunca fruto de una evolución espontá- nea, sino el resultado de una presión social insostenible. Así sucede en la historia norteamericana, desde los albores de la República, cuando el poder político cristalizó en manos del grupo fundacional blanco, anglosajón y protestante.…  Seguir leyendo »

In recent days, and unsurprisingly, it has become common to hear the mournless rites being read for liberal interventionism. If anyone has opined publicly about Afghanistan in the last week - and plenty did - it was to regret our presence there and to wish us away. If ever an argument was being won by default this was it, especially since those making the case for quitting were far too exuberant to want to slow up and allow for the possible objections to their reasoning.

It was Condoleezza Rice, agitating for more Nato troops to be deployed in Afghanistan, who precipitated the current poison-ivy rash of isolationist critiques.…  Seguir leyendo »

Sixty years ago the Berlin Airlift highlighted the menace of Stalin's Kremlin. Forty years ago Soviet tanks crushed both the Prague Spring and any remaining illusions about the Kremlin's grip on the captive nations. Twenty years ago we began dropping our guard, as totalitarianism withered under Mikhail Gorbachev. Now it is time to acknowledge the inconvenient truth. Russia is back: rich, powerful and hostile. Partnership is giving way to rivalry, with increasingly threatening overtones. The new Cold War has begun - but just as in the 1940s, we are alarmingly slow to notice it.

The loudest alarm signal is Russia's predictable yet mystifying presidential election on March 2.…  Seguir leyendo »

En los años de la guerra fría, el comunismo organizado, a pesar de las apariencias, desempeñaba un papel moderador, de equilibrio, de realismo político, dentro de los movimientos de izquierda de esa época. El retiro de los misiles balísticos de Cuba, durante la crisis de octubre de 1962, fue, por ejemplo, una decisión de Nikita Kruschev y del poder soviético, no de Fidel Castro y sus seguidores, y esa decisión de última instancia evitó una guerra nuclear. En los años de la Unidad Popular chilena, el partido comunista se ubicaba más bien en el centro de la coalición gobernante y era también una fuerza realista, con aspectos pragmáticos, frecuentemente acusada y atacada, por esto mismo, desde la extrema izquierda.…  Seguir leyendo »

Los que me conocen, saben que no he sido nunca particularmente anticlerical, ni siquiera cuando era muy joven, que tenía sobradas razones. Soy agnóstica, y lo digo para dejar clarito desde donde parto, y ahora estoy apabullada, asustada, no sé...

Las religiones están de vuelta... ¡y cómo! Han vuelto a entrar en el análisis, por decirlo brutalmente. Y no como una cuestión antropológica, ni siquiera en el plano de las grandes preguntas que nadie puede dejar de hacerse y que tienen que ver con el sentido de la vida y con la presencia -o la ausencia- de Dios. No: las religiones han vuelto con lo mejorcito de lo suyo, y como sujetos políticos.…  Seguir leyendo »

Los fisgones británicos no son los perros guardianes de una dictadura, como era la Stasi; pero el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

Esto tiene que acabarse. En el Reino Unido, la capacidad fisgona del Estado está completamente descontrolada. Los británicos caminamos dormidos hacia una sociedad vigilada, y es preciso que nos despertemos.

Cuando la Stasi empezó a espiar mis movimientos en Alemania del Este, hace 30 años, yo había llegado allí sabiendo que iba de uno de los países más libres del mundo a uno de los menos libres. Creo que tenía razón entonces, pero desde luego no la tendría en este momento.…  Seguir leyendo »

Lo que ocurrió en Alemania en 1933 nos recuerda la necesidad de cooperar para poner coto a los perros rabiosos que puedan surgir en la política mundial antes de que se vuelvan lo suficientemente peligrosos como para empezar a morder. ¿Podría suceder otra vez algo así? Esa es invariablemente la pregunta que se viene a la cabeza cuando se recuerda que la semana pasada se cumplieron 75 años de la entrega del poder a Hitler en Alemania. Ante las grandes tensiones y la inestabilidad a las que en la actualidad se enfrenta el mundo, la pregunta parece más pertinente que nunca.…  Seguir leyendo »

Nos causa una cierta sorpresa la lectura de las crónicas relativas a las elecciones políticas en la primera mitad del siglo XX. Se relata en esos textos que los candidatos conseguían a veces un auditorio numéricamente extraordinario al acudir a la convocatoria de un mitin quinientas o seiscientas personas. Un cine o un teatro no daban para más. En ocasiones solemnes se utilizaban las plazas de toros con lo que los asistentes sumaban unos cuantos miles, no muchos.

A partir de 1960 -fecha simbólica del cara a cara de Kennedy y Nixon- las campañas electorales han sido seguidas por un número creciente de ciudadanos.…  Seguir leyendo »