Miércoles, 30 de julio de 2008

Americans today spend almost as much on bandwidth — the capacity to move information — as we do on energy. A family of four likely spends several hundred dollars a month on cellphones, cable television and Internet connections, which is about what we spend on gas and heating oil.

Just as the industrial revolution depended on oil and other energy sources, the information revolution is fueled by bandwidth. If we aren’t careful, we’re going to repeat the history of the oil industry by creating a bandwidth cartel.

Like energy, bandwidth is an essential economic input. You can’t run an engine without gas, or a cellphone without bandwidth.…  Seguir leyendo »

Turkey stepped back from the brink today, having thoroughly frightened itself and its friends. The constitutional court’s narrow decision to fine rather than ban Recep Tayyip Erodgan and his ruling AKP is a defeat for attempts to manipulate the legal system for political ends. It represents a score-draw in the long-running, unfinished struggle between secular and religious forces. But most of all, it is a vicarious victory for Turkish democracy.

Modern Turkey has a history of half scaring itself to death, only to scrape by. Elected governments have been temporarily forced aside three times since 1960 by the military, acting out its self-appointed role as guardian of Ataturk’s elastic legacy.…  Seguir leyendo »

From the Mediterranean to the Indian Ocean, the armed forces of the states located in the world’s most intense conflict zone are stacked together like a dangerous house of cards. They plan, plot and puzzle, as embattled military establishments always do. Yet the most important decisions are arguably those that face the army least often mentioned in discussion – that of Pakistan.

For the Pakistani army has to decide how to save itself and the country it has dominated for so long. In the struggle across the region, it could even be said that decisions made in Rawalpindi, the army’s headquarters, may turn out to be more important than those made in Washington, Baghdad, Tehran or Tel Aviv.…  Seguir leyendo »

Pocas sentencias han quedado tan anticuadas y en tan poco tiempo como aquella célebre de Bertolt Brecht según la cual «primero es el comer y luego viene la moral». La pronuncia uno de los protagonistas de su Ópera de los tres centavos, en la canción ¿De qué vive el hombre?, a la que puso música Kurt Weil y que fue estrenada en 1928. En ella retrata las típicas hipocresías que fueron el objeto predilecto de sus denuncias. En este caso, una mafia de mendigos en el Soho londinense del siglo XVIII, que trataba de aprovecharse de la compasión de los paseantes.…  Seguir leyendo »

La Unión Europea vende su alma al dogma del mercado y parece ahora condenada a la contestación o la pasividad ciudadana, a la inestabilidad institucional y, lo que es más grave, a la insignificancia política. Sus padres fundadores diseñaron al término de la II Guerra Mundial un nuevo horizonte inscrito en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la creación de la Comunidad Europea, una comunidad de intereses, sí, pero también de valores y libertades fundamentales que dan sentido al proyecto europeo.

La Directiva de Retorno, también denominada acertadamente Directiva de la vergüenza, convierte la Europa de los valores en la Europa del miedo, y esto en un continente que hasta mediados del siglo pasado lo fue de emigrantes, con decenas de millones de europeos que marcharon a las dos Américas huyendo del hambre, la guerra y el fascismo.…  Seguir leyendo »

Sobre la esencia y significado del fracaso parece haber poco que decir, y todo bastante sencillo y no muy brillante ni novedoso. Es sabido, por ejemplo, que cualquier persona de bien anhela el fracaso de los prevaricadores, los plagiarios y los pederastas y deplora el de los filántropos, los oncólogos y los bomberos. En general se tiende a desear el fracaso del mal y el éxito del bien, a pesar de que a veces hay gentes turbias que gozan con la frustración del adversario, aunque de ella se sigan perjuicios para el bien común e incluso para el propio (el placer de contemplar el fracaso de ciertas personas puede justificar, no en vano, sacrificios nada desdeñables).…  Seguir leyendo »

En mitad de un fuego cruzado que se reaviva por momentos, la vida política de Turquía parece acelerarse a un ritmo que suscita una creciente preocupación por su estabilidad y evolución. El mes de julio comenzaba con el alegato final del fiscal jefe del Tribunal Constitucional contra el partido gobernante -lo que puede desembocar en su inmediata ilegalización- y con una operación policial que llevó a la detención de 25 significados prohombres de la milicia, la prensa y la economía turcas, aparentemente implicados en un intento de golpe de Estado. Termina ahora con el doble atentado terrorista de Estambul, precedido del bombardeo aéreo contra zonas kurdas.…  Seguir leyendo »

Últimamente las iniciativas europeas suelen desatar un coro casi unánime de descalificaciones. Comenzó con la propuesta sobre biocombustibles e inmediatamente cayó sobre la Unión Europea (UE) la culpa de la crisis alimentaria mundial. De nada sirvieron argumentos como que el arroz, no utilizado como biocombustible, era el que más había subido de precio, o que sólo se les destinaba el 1 por ciento de la superficie cultivada en Europa, ignorando la causa fundamental: 1.500 millones de personas son nuevos consumidores, y el objetivo: paliar la esclavitud energética europea.

Siguió con el límite de trabajo semanal a 60 horas. Tampoco sirvió mencionar que no se trata de aumentar la jornada laboral, sino de armonizar, poniendo un tope en aquellos países y ocupaciones donde no lo había, y que los Estados continuarían con sus límites; pues nada, se da por muerto el solidario modelo social europeo, que para sí quisieran los 5.500 millones de seres humanos que no tienen la fortuna de vivir en Europa.…  Seguir leyendo »

El problema del abastecimiento de alimentos a escala global no es nuevo, pero empeora. Y parece que, de momento, los organismos internacionales que dicen ocuparse de ello, algunos esporádicamente, no han logrado frenar el aumento del número de personas que pasan hambre en el mundo, en su mayoría agricultores. Pese a que la FAO se encuentra hoy cerca del objetivo de reducir a la mitad su proporción –el porcentaje de personas desnutridas–, en realidad el nú- mero total crece. Además, el encarecimiento del precio de los alimentos básicos tiende a agravar este desastre, puesto que se prevé que unos 100 millones de personas pasen a formar parte del colectivo de los que pasan hambre en el mundo.…  Seguir leyendo »

Desde que, el pasado 27 de junio, el Parlamento vasco aprobó la ley de consulta y el presidente del Gobierno, así como 50 diputados del PP, la impugnaron ante el Tribunal Constitucional, hablar de política en Euskadi es hablar de estrategias electorales. No, además, de cualesquiera, sino de unas que podrían conducir, por primera vez en 30 años, al cambio de hegemonías partidarias y a la alternancia en el Gobierno vasco. Así de grave se le planteó la situación al nacionalismo, y así de esperanzadora a los socialistas, a partir del momento en que, tras la victoria de estos en las últimas elecciones generales, la ciudadanía comenzó a vislumbrar que lo que hasta entonces se consideraba inalcanzable –el sorpasso del PSE respecto del PNV– se había puesto al alcance de la mano.…  Seguir leyendo »

We are but halfway through 2008 yet it has already born witness to a sizeable shift in global power. The default western mindset remains that the western writ rules. That is hardly surprising; it has been true for so long there has been little reason for anyone to question it, least of all the west. The assumption is that might and right are invariably on its side, that it always knows best and that if necessary it will enforce its political wisdom and moral rectitude on others. There is, however, a hitch: the authority of the self-appointed global sheriff is remorselessly eroding.…  Seguir leyendo »