2010, Final de trayecto

No, claro que no ha sido un buen año. Casi cinco millones de parados. Un par de veces al borde del abismo financiero. Secuelas políticas. El presidente deshoja la margarita. El vicepresidente manda demasiado. El Gobierno funciona con respiración asistida. Maniobras oportunistas con resultado desigual. La oposición, a la expectativa. Rajoy, camino de La Moncloa: basta comprobar cómo se arriman esos «amigos» que siempre confiaron en el triunfo del sentido común… Los empresarios están confusos. Los sindicatos, tocados. Aquella falsa huelga general, un triste empate a nada. Desilusión política. Sociedad sin pulso, aunque con ganas de hacer cosas. Autonomías bajo escrutinio público: el sistema resulta caro e ineficaz en tiempos de bonanza y es insostenible en época de crisis. Claroscuros en la sentencia del Estatuto, tal vez la menos mala entre las posibles. Cambio anunciado en Cataluña, pero CiU empieza mal. Resiste por ahora el pacto constitucional en el País Vasco. El régimen andaluz se tambalea. Puede haber debacle socialista en las municipales y autonómicas. En tal caso, adiós a Zapatero. Es fácil adivinar el recambio de emergencia para salvar los restos del naufragio. La solución democrática se llama elecciones generales, pero ustedes y yo sabemos que no habrá convocatoria anticipada.

¿Tregua de ETA? Somos más y somos mejores. Hemos ganado la batalla jurídica y policial. Ojalá no prevalezca otra vez la tentación de aprovechar las eventuales bazas partidistas. ¿Próximo comunicado? Lo siento por la legión de glosadores con las plumas afiladas, pero a la gente de bien no le importan los matices. Sólo la derrota final de los terroristas y la satisfacción moral de las víctimas. Seguimos con noticias preocupantes. Controladores irresponsables toman a los viajeros como rehenes. El Gobierno sobreactúa. Vivimos en estado de alarma y parece que nadie se acuerda. Hablemos de economía, qué remedio. Bienestar en peligro: no sirven lamentos ni ocurrencias. Es urgente plantear un Estado eficiente; detener la sangría del gasto público; eliminar subvenciones a los afines y gastos improductivos. Triste final del Plan E, paisaje de carteles abandonados. Brotes verdes arrancados de cuajo. Pensiones a la baja. Impuestos al alza. También los precios. Jóvenes sin expectativas. Mayores sin sosiego. Populismo fiscal y reformas con poca convicción. Discurso plano: mercados culpables y especuladores malvados. Triste final de trayecto.

Una ventana al exterior. Terminó el idilio: gane o pierda las elecciones futuras, Barack Obama tampoco nos dejará un mundo feliz. Dicho de otro modo: la sociedad de masas rompe los juguetes antes de usarlos. Conjunción planetaria, ¿recuerdan? Apenas una reunión anodina en la Casa Blanca. Geopolítica de verdad: el Pacífico golea al Atlántico. Europa, ni sí, ni no. Manda Merkel. Pelea Sarkozy. Arriesga Cameron. Maniobra Berlusconi. Nimia presidencia española. El euro pierde la inocencia. Grecia exhibe sus miserias y hay lista de espera… Rusia sigue atrapada por viejos fantasmas. Irak y Afganistán, ¿guerras de nuestros antepasados? Oriente Próximo, las dos Coreas, Irán, Pakistán…: la prehistoria nunca muere. China a tope, pero avergonzada por un Nobel ausente y por un mar de pipas de girasol en la Tate Modern. Emergentes a lo suyo y «dragones» por doquier. Marruecos, al descubierto. África en el olvido. Nuestros amigos de Iberoamérica, cal y arena. Haití, imágenes del infierno. ¿Wikileaks? «Big deal», como dicen los anglosajones. Lo más grave no es el contenido, sino la forma: somos muy vulnerables.

Cultura y sociedad. Tampoco sobran los buenos recuerdos. Imposible pacto educativo. Crece otra generación de alumnos y son náufragos del tiempo-eje: habrá que insistir en este asunto capital. Bolonia: la Universidad en la encrucijada y ya nos abruman los primeros arrepentidos. Por si faltan problemas serios, cruzada contra los fumadores. Penosa imagen de una subasta sobre «basura» nuclear. Hipocresía antitaurina en Cataluña. Ni siquiera se aprueba la ley Sinde, acaso porque a este Gobierno ya nada le sale bien. Algo más que anécdotas: reaparecen los atavismos de la España negra. O sea, de posmodernos a premodernos, el camino al revés. Mitos y cultura «kitsch», medio siglo después. Algún esperpento multicultural. Violencia espantosa, dentro y fuera del hogar. Fiebre helenística y epígonos sin rumbo: la fiesta se acabó y nadie sabe exactamente qué debemos hacer mañana.

Algún signo de esperanza, por favor. Existen, gracias a Dios. La Constitución: todavía y a pesar de sus achaques. Como siempre, el Rey, el Príncipe, la Familia Real. La sociedad civil empieza a hablar. Proliferan informes y documentos. Asociaciones y fundaciones patrocinan análisis rigurosos, acaso con un punto del viejo arbitrismo hispánico: ¿qué tal si nos quedamos sin cenar un día a la semana? De vez en cuando escuchamos la voz de los mejores. Diagnóstico convincente. Tratamiento discutible. Más cosas buenas. Respuesta social a favor de la vida y la familia. Las tropas en el exterior, a la altura de cualquier ejército del mundo. La conmemoración de «la Pepa»: liberales contra serviles de todos los partidos. El AVE entre Madrid y Valencia. El Año Xacobeo. Los premios Príncipe de Asturias. El centenario de la Gran Vía, mucho más que una calle. El cuidado de nuestra lengua universal, con la Real Academia al frente, aunque discutamos la Ortografía. Vargas Llosa, el mejor Nobel de la década. Soltamos lastre. ¿Alguien recuerda a Baltasar Garzón? Adiós al juez-hércules. ¿Qué fue de la Alianza de Civilizaciones? El éxito del año: Del Bosque y los suyos, Casillas, Xavi, Iniesta… Orgullo de ser españoles. La bandera y el himno, con naturalidad y sin doble sentido. Durante unos días fuimos un poco felices… ¿Inconsciencia? Piensen ustedes que el deporte es el escaparate universal de nuestro tiempo.

Un recuerdo para los ausentes: «Tu vives siempre en tus actos», dice bien Pedro Salinas. Don Guillermo Luca de Tena, una trayectoria ejemplar. Lo mismo que Fontán, Delibes o Samaranch. También Camacho o Berlanga, en sus quehaceres respectivos. Bienvenida para los nuevos. Son bastante pocos, porque la demografía no da más de sí. Algunos vuelven a nacer: el rescate de los mineros de Atacama demuestra que los milagros existen. Muchas acciones meritorias: a veces salen en los medios; otras muchas, los héroes son anónimos. ¿Estado de ánimo? Existe algo más que la política. El ser humano es un animal que disfruta. De vez en cuando también piensa. Mis amigos están contentos lejos de la oficina: «campo y genial», me cuentan. La vida sigue. «Ves, muchacho; sólo importa la última pincelada»: Balzac recrea la escena, en «La obra maestra desconocida». ¿Y 2011? Revisa tus proyectos, querido lector. ¿Los míos? Unos van mejor y otros peor. ¿Un deseo? Que se cumplan las palabras del Rey en Nochebuena: aquí y ahora, está prohibido ser egoísta o irresponsable. ¿Pronóstico? Reservado. Así no me equivoco. Esta noche, un himno efímero a la Alegría, «hermoso destello de los dioses», al decir de Schiller/Beethoven. Mucha suerte, amigos.

Benigno Pendás, catedrático de Ciencia Política, Universidad CEU San Pablo.

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