Sábado, 15 de enero de 2011

El fracaso del título no es el inédito fracaso electoral del Partido Socialista en las últimas elecciones catalanas: es un fracaso más amplio y anterior a él, y que en parte lo explica; no es un fracaso político: es un fracaso ideológico. Este fracaso podría resumirse así: desde hace muchos años la izquierda catalana ha entregado la hegemonía ideológica al nacionalismo, de tal manera que a veces se diría que en Cataluña, en la práctica, no es posible no ser nacionalista: o se es nacionalista catalán o se es nacionalista español; también puede resumirse así: asombrosamente, en Cataluña es posible ser a la vez nacionalista y de izquierdas.…  Seguir leyendo »

El último comunicado de ETA constituye un episodio más en la negociación por el poder que está teniendo lugar entre los terroristas y Batasuna. Es cierto que el Tribunal Supremo los considera la misma cosa: esa verdad judicial ha resultado crucial para desenmascarar la complicidad criminal de quienes, sin empuñar pistolas, resultaban imprescindibles para cometer atentados y legitimar a ETA. Sin embargo, juzgar no es lo mismo que comprender, y esto último requiere matices. También el médico, por más que juzgue graves todos los cánceres, debe conocer las diferencias entre el de páncreas y el linfático para tratarlos correctamente.

En esta negociación se intenta dirimir quién manda en el mundo abertzale.…  Seguir leyendo »

El levantamiento popular en Túnez, el más intenso desde su independencia de Francia en 1956, consiguió ayer el abandono del poder y la salida del país del presidente Zine El Abidine Ben Ali. Comenzó a raíz de que un joven vendedor callejero de verduras se quemara a lo bonzo hace tres semanas, cuando la policía de Sidi Bouzid confiscó su carrito carente de autorización. Los muertos fueron en aumento desde que Ben Ali ordenara la presencia del Ejército en las calles de Thala, Kasserine y Sidi Bouzid, en un intento de acabar con las manifestaciones contra el desempleo juvenil y el alza del coste de la vida.…  Seguir leyendo »

Debemos tomarnos en serio la revuelta de los jóvenes que sacude el Magreb desde hace varias semanas. Está llena de lecciones sobre la inversión de los valores y de las relaciones de fuerza en estos países. De entrada, los manifestantes sostienen en todas partes las mismas reivindicaciones: quieren trabajo, alojamientos, oportunidades de movilidad social que se correspondan con sus cualificaciones, a la vez que la libertad de poder expresarse sobre la situación en sus propios países. Estas aspiraciones se manifiestan con actos violentos porque justamente estos jóvenes no tienen derecho a hacerlo democráticamente. Lo que está en el origen de la violencia es, pues, la falta de democracia, y no una manipulación cualquiera o la maldad innata de unos «gamberros» desesperados.…  Seguir leyendo »

Los ciudadanos del mundo árabe siguen con gran interés y entusiasmo los acontecimientos históricos de Túnez y se preguntan acerca del futuro de los regímenes de la región después del derrocamiento del presidente Zine el Abidine Ben Ali como consecuencia de la injusticia política y social que ha practicado durante más de dos décadas. Una revolución que viene a destacar el papel crucial de las nuevas tecnologías en mover a los pueblos, también pone en relevancia el papel repugnante de Occidente que brinda un apoyo incondicional para la continuidad de unas dictaduras medievales.

La revolución política que vive Túnez, demuestra que los mismos motivos que generaron el derrocamiento de este dictador que son: la falta de libertades, la injusticia social, los niveles insoportables de la corrupción y la militarización del país existen en el resto de los países del mundo árabe sobre todo en los siguientes países: Argelia, el país rico en gas y petróleo carece de infraestructuras y los hermanos del presidente, Abdel Aziz Bouteflika están inmersos en la corrupción.…  Seguir leyendo »

Dentro del programa de exposiciones del Museo Victoria and Albert, de Londres, se despliega esta temporada un proyecto excepcional con el nombre: «Diaghilev y la Edad de Oro de los Ballets Rusos (1909-1929)». Su sorprendente atractivo reside en las piezas seleccionadas: fotografías del protagonista y de sus montajes, así como de escenas colectivas, edificios, calles, grandes figuras de la época (músicos, bailarines, aristócratas, artistas en general); dibujos y pinturas de los más significativos maestros rusos y occidentales como Repin, Goncharova, Gross, Bakst, Gervex, Cocteau, Degas, Picasso, Fokine, Bilibin, Makovsky, Larionov, Knight, Lepape, Benois, Craig o Chirico, entre otros; programas de mano, carteles de propaganda, facturas, invitaciones; un fabuloso compendio de suntuosos atuendos de ópera y ballet, esculturas, etcétera.…  Seguir leyendo »

La historia de Paola y Luisa Favaretti merece un comentario, pero como el azar carga los artículos de significados que tienen muy poco que ver con las intenciones del autor, hay que contarlo todo desde el principio. Cuando yo era niño, la cena de Nochebuena tenía algo de ensoñación. Alejada de la magia, porque todo era real, incluso tangible, se podía comer y disfrutar, y aunque no hubiera una recomendación expresa, a ninguno se le ocurría enfadarse. Lo recuerdo como el único momento en que nadie osaba negarse a responder a una pregunta, o a contar una historia olvidada, o a cantar la canción más pedestre.…  Seguir leyendo »

El tiro en la nuca a la congresista demócrata Gabrielle Giffords y la masacre de quienes asistían a su acto político han conmocionado a EE. UU. y al mundo. Entre los muertos, Christina Taylor, una niña de9años interesada en la política. Se veía venir. La elección de Obama desencadenó un huracán de rabia y odio dirigido en particular contra la reforma del seguro de salud, denunciada como «socialista». El Tea Party, un movimiento populista nacionalista liderado por Sarah Palin, se propagó jaleado por algunos medios de comunicación como la cadena Fox. El éxito republicano en las elecciones de noviembre fue impulsado por militantes del Tea Party, muchos de los cuales fueron elegidos, mientras la izquierda se desmovilizaba decepcionada por la moderación de Obama.…  Seguir leyendo »

Me niego a dar más datos sobre mortalidad del tabaco. Los destellos de rebeldía, totalitarismo, imposición y recorte de libertades que saltan estos días me traen a la cabeza al fornido vaquero de los anuncios de Winston. A David Goerlitz le extrañó que no fumaran los directivos de la compañía a la que había prestado su imagen de libertad, cigarrillo en mano a caballo por la pradera, y les preguntó por qué. La respuesta quedó reflejada en el sumario del juicio de Maryland (1976), en el que responsabilizó a sus jefes de su cáncer de pulmón. Goerlitz repudió la falsa libertad que había vendido al mundo y antes de morir nos dejó la respuesta del tabaquero.…  Seguir leyendo »

Chinese president Hu Jintao’s visit to Washington is coming at an increasingly tense moment in Sino-American relations. Indeed, mesmerised by China’s vast military buildup, a new constellation of strategic partnerships among its neighbours, and America’s revitalised commitment to Asian security, many shrewd observers suggest that 2010 saw the first sparks of a new cold war in Asia. But is «cold war II» really inevitable?

Although appeasing China’s drive for hegemony in Asia is unthinkable, every realistic effort must be made to avoid militarisation of the region’s diplomacy. After all, there was nothing very cold about the cold war in Asia. First in the Chinese civil war, and then in Korea, Indonesia, Malaysia, and Indochina – particularly Vietnam – the cold war raged not as an ideological/propaganda battle between rival superpowers, but in dogged, often fratricidal combat that cost millions of lives and retarded economic development and political democratisation.…  Seguir leyendo »

At its worst, the American Tea Party is a helter-skelter of conservative populism, a movement broadly united by small-government principles but more animated by a hatred of the current president. It lacks a coherent vision and prefers paranoid sloganeering and anti-establishment platitudes to a viable platform. At its most benign, the Tea Party represents what the late historian Samuel Huntington, in an insight more valuable than his more famous one about a «clash of civilizations,» once termed a «creedal-passion period» of American politics. That is to say, a cyclical phenomenon that occurs every few generations in Anglo-Saxon cultures and has its roots in the Protestant Great Awakening of the 1740s.…  Seguir leyendo »