Sábado, 22 de enero de 2011

Ni por una voluntad de realismo llevada al límite ni tampoco por una insoslayable exigencia compositiva de la novela necesitaba Borís Pasternak escribir primero, y publicar después, las poesías de su personaje Yuri Andréyevich Zhivago. Los editores más tempranos no supieron bien qué hacer con ellas, en unas ocasiones imprimiéndolas como apéndices de la narración y, en otras, arrancándolas de su lugar original e insertándolas en un volumen diferente. La alternativa escogida por la traductora al español de Doctor Zhivago, Marta Rebón, no solo parece responder mejor a la verdadera intención de Pasternak, según quienes lo conocieron, sino que permite una aproximación distinta y más estimulante a la novela.…  Seguir leyendo »

La modificación de la Ley de Medidas Sanitarias Frente al Tabaquismo (Ley 42/2010) trata de salud pública y de civismo, no de puritanismo, intolerancia y, mucho menos, de dictadura por mucho que se empeñen algunos. La libertad en nuestra sociedad debe tener en cuenta al otro para no convertirse en tiranía (recuérdese al Calígula de Camus).

El tabaquismo es la primera causa de muerte prevenible en nuestro país y si desglosamos el tabaquismo activo y pasivo, este último -el de aquellos que se ven obligados a fumar en espacios públicos cerrados- constituye ya la tercera causa de muerte en España, después del alcohol y por encima de los accidentes de tráfico.…  Seguir leyendo »

Me ha tocado estas semanas pasadas enterarme de un gran despliegue de páginas, ondas y pantallas, en torno a los arreglos de la Academia con la ortografía del español. Tanto descaro, que las mayorías (no lo que quede de gente o pueblo) admiran, tragan y se callan, me obliga a volver aquí a soltar cuatro perogrulladas sobre el asunto, ya que no las sueltan otros.

La ortografía del español no es mala por esos melindres de si se autoriza o no a escribir el acento de este o solo ni porque a la y se le llame y griega o ye: esta ortografía es mala y detestable porque, por ejemplo, desde que el español oficial perdió el fonema H (que algunos dialectos mantienen hasta casi hoy en uso, cuando dicen «hambre», «hondo» o «ahogar»), los doctos del XVII o ya académicos del XVIII quedaban con las manos libres para jugar con la letra h y mandar que lo que en castellano se venía escribiendo omre o aver se escribiera hombre y haber, en vista de que en latín (como doctos que eran, sabían su poquito de latín) se había escrito homine y habere; o porque, una vez que en castellano se hubo anulado la oposición de fonemas que hacía distinguir en la escritura lo que en la lengua se distinguía, cavar (o, lo que era lo mismo, cauar) y lavor, pero caber y sabor, las letras b y v (cuando en el XVIII acabó de distinguirse de u) quedaban abandonadas a las decisiones de los cultos, que ordenarían escribir boca o hierba, no por nada, sino porque en latín eran bucca o herba, pero vaca y cuervo, porque en latín habían sido uacca y coruo, y los imperfectos de la 1ª, que durante siglos, habían sido en castellano y se habían escrito con ava, cuando ya la distinción de las letras b/v no respondía a nada en la lengua, mandarían que se escribieran con aba, porque así se escribían en latín.…  Seguir leyendo »

La batería de instrumentos jurídicos internacionales de propiedad intelectual incluye una Convención específicamente dedicada a los artistas intérpretes o ejecutantes, productores de fonogramas y organismos de radiodifusión, conocida como Convención de Roma, que, en 1961, vino a complementar el marco jurídico de los derechos de autores, reconocidos y consagrados desde 1886 en el Convenio de Berna. No voy a ocuparme aquí de los instrumentos internacionales y regionales (europeos) que han venido actualizando posteriormente los inspirados conceptos de estas dos convenciones fundamentales. Ni siquiera intentaré analizar su deseable adaptabilidad al mundo digital. Sabiendo que la Convención de Berna protege las obras literarias y artísticas cualquiera que sea su forma de expresión (producciones literarias y científicas, obras dramáticas, composiciones musicales, obras cinematográficas, artes plásticas, coreografías, etc.) y que la de Roma se concentra en las prestaciones de artistas intérpretes o ejecutantes (actores, cantantes, músicos, bailarines y otras personas que interpretan o ejecutan obras literarias o artísticas), productores de fonogramas y organismos de radiodifusión, me ha parecido interesante analizarlas desde la observación del mundo que nos rodea.…  Seguir leyendo »

Se necesitan varias cosas para escribir un libro como El cementerio de Praga.En primer lugar, talento. Luego, valor y audacia; infrecuentes en los tiempos que corren, donde parece que los escritores tienen un contrato con las casas aseguradoras. También es obligada una cultura que trascienda la erudición y que entienda que detrás de todo, desde la manera de hablar hasta la forma de comer, se debate siempre una cuestión de poder. ¿Quién manda y quién obedece? No hay que olvidar tampoco el humor, derrotado entre nosotros por la sal gruesa del estupidario. Y la ironía, que se reduce en la prosa, a la complicidad entre el autor y el lector, apenas un guiño.…  Seguir leyendo »

Si Portugal fuera un barco, la presidencia de la República se perfilaría como el palo mayor, donde ondea la bandera del país. Nos encontramos, en suma, ante el jefe de Estado. Una nota importante: la textura del cargo no es sólo simbólica. Elegido por sufragio universal, el presidente posee poderes, entre ellos la llamada bomba atómica: puede, en situaciones de crisis, hacer dimitir el Gobierno, decretar la disolución del Parlamento y convocar elecciones. En resumen, la presidencia de la República es el mástil del país, pero también, a veces, el timón de la navegación portuguesa.

Mañana habrá en Portugal elecciones presidenciales.…  Seguir leyendo »

Hace 40 años Josep Pla escribía El que hem menjat, un libro que merece estar en la lista de los mejores de la literatura catalana. Con un estilo preciso describe su relación personal con verduras, carnes, pescados y algunos platos de la cocina tradicional. Pla lo consideraba un testamento de una cocina que desaparecía, y quería transmitir el placer que sentía ante una buena mesa. Paseando por nuestros mercados este placer se transforma en placer visual accesible. Que tanta gente tenga acceso a una alimentación de calidad de forma continuada y que la comida sea un placer cotidiano es una novedad en la historia de la humanidad.…  Seguir leyendo »

The novel characteristic of the first peaceful popular revolution to topple a dictatorship in the Arab world is that there is nothing Islamic about it.

The young Tunisian street peddler who triggered the revolt by publicly burning himself reminds us of the Vietnamese Buddhist monks in 1963 or of Jan Palach in Czechoslovakia in 1969 — an act of precisely the opposite nature from the suicide bombings that are the trademark of present Islamic terrorism.

Even in this sacrificial act, there has been nothing religious: no green or black turban, no Allah Akbar, no call to jihad. It was instead an individual, desperate and absolute protest, without a word on paradise and salvation.…  Seguir leyendo »