Domingo, 1 de mayo de 2011

El año pasado tras el acto de homenaje a López de Lacalle, en el décimo aniversario de su asesinato, tomábamos un aperitivo en la terraza del Palacio de Miramar de San Sebastián cuando se me acercó un hombre de rostro juvenil pero cercano ya a la cuarentena. Su introducción no pudo ser más singular:

-Hola, yo soy Txantxangorri.

Tras un primer momento de estupor la sonoridad del apodo activó enseguida los demás recuerdos. De repente me fijé en su pelo de color panocha, até todos los cabos y no pude impedir que una sonrisa fuera estirando mis músculos de oreja a oreja.…  Seguir leyendo »

Por si fuera necesario, confieso de entrada mi admiración por universidades como las de Harvard, Yale, Cambridge, Oxford, Berkeley, París y otras, y añado que no solamente no tengo (ni he conocido a nadie que tenga) reparo alguno en que las universidades españolas se parezcan a las de esa lista, sino que estaría encantado de que así fuera, como también me gustaría que España se pareciera en muchos otros indicadores a los países en donde residen esas instituciones.

Sin embargo, y por desgracia, a pesar de que el logro de este parecido fue una de las coartadas para su implantación, no tengo (ni he conocido a nadie que tenga) la impresión de que eso vaya a ocurrir con el Plan Bolonia -quien quiera darse un paseo por las universidades recién reformadas podrá ver que sus campus, incluso los nombrados «excelentes», siguen sin tener aún una atmósfera oxoniense, y que incluso son un poquito más cutres que antes y más parecidos a los patios de recreo de la ESO-; tampoco me parece que vaya a ser este el resultado de la aplicación de la burocracia delirante de las Agencias de Evaluación y del fascinante Estatuto del Profesorado que permitirá llegar a catedrático a base de ocupar puestos de gestión y con un cero en investigación (véase La universidad que viene: profesores por puntos, tribuna de J.…  Seguir leyendo »

A veces, Estados Unidos se presenta como el país sin pasado, recién nacido, con oportunidades para todos. A veces, las oportunidades les son negadas a los recién llegados: alemanes anteayer, irlandeses e italianos ayer, mexicanos hoy.

Estos, los mexicanos, nosotros, somos un problema particular porque estuvimos aquí antes que ellos. Los nombres del suroeste -San Francisco, Los Ángeles, San Antonio- dan fe. Así, resulta llamativo que norteamericanos de raza blanca rechacen a los «latinos» que, en muchas ocasiones, llegaron antes que los anglosajones. En cuanto a los ciudadanos de origen africano, el pudor exige un cierto silencio que el gran payaso, Donald Trump, insiste en romper alegando que Obama -como otros «gringos» creen- no nació en Estados Unidos, pese a la contundente prueba del Registro Civil de Hawai.…  Seguir leyendo »

No sé si quedan ya muchos ciudadanos que celebren la noble fiesta del Primero de Mayo, la que solía llamarse Fiesta del Trabajo. Soy poco amigo de conmemoraciones. Los apremios del presente se me antojan más interesantes. Pero me tomo la libertad de aprovechar que estos renglones saldrán un primer día de mayo para celebrarlo del único modo coherente con lo que digo. Con una reflexión sobre el presente y el porvenir del trabajo.

Nuestros tiempos han visto cómo el trabajo como castigo se transformaba en el mayor deseo posible para la inmensa mayoría. (La palabra trabajo viene del latín tripalium, la tortura de los tres palos, que se imponía a los esclavos díscolos en tiempos romanos; viene de la lengua popular; es como si currar, en el castellano o el catalán de hoy, se irguiera con el tiempo en palabra culta.) Con el aumento descomunal del paro en países como el nuestro, tener trabajo es lo esencial.…  Seguir leyendo »

I sat across from President Hafez al-Assad of Syria in his newest palace overlooking Damascus, on a hill at the end of a gently twisting road.

“You know, Mr. President,” I said, “on the road from the airport and throughout the capital, I couldn’t help but notice posters with your portrait everywhere, in all of the shops, in every window of every bus, every pole and lamppost, the back of the windshields of all the cars. It is quite remarkable.”

“Yes,” he replied, managing to sound even more sincere than I did. “I protest, but the people hold me in such affection, it’s almost embarrassing.…  Seguir leyendo »

Six weeks ago, when I first heard about the reactor damage at the Fukushima Daiichi plant in Japan, I knew the prognosis: If any of the containment vessels or fuel pools exploded, it would mean millions of new cases of cancer in the Northern Hemisphere.

Many advocates of nuclear power would deny this. During the 25th anniversary last week of the Chernobyl disaster, some commentators asserted that few people died in the aftermath, and that there have been relatively few genetic abnormalities in survivors’ offspring. It’s an easy leap from there to arguments about the safety of nuclear energy compared to alternatives like coal, and optimistic predictions about the health of the people living near Fukushima.…  Seguir leyendo »

As Arab dominoes teeter and topple, Washington finds itself caught on the horns of a dilemma. Where should America place its bets? Which is more likely to serve U. S. interests: propping up the existing order or trying something new? Sticking with the familiar or taking a flyer on change?

Thus far, the Obama administration has tried to split the difference, favoring the removal of nasty autocrats except where it doesn’t. As a result, loudly proclaimed moral arguments provide a rationale for hammering Moammar Kadafi’s Libya with airstrikes; tacitly understood prudential considerations require giving Bahrain’s King Hamed ibn Isa Khalifa a pass.…  Seguir leyendo »

«¡No tengáis miedo a ser santos! Esta es la libertad con la que Cristo nos ha liberado» (cf. Ga 5,1). Con estas palabras y en un tono vibrante —muy suyo— invitaba Juan Pablo II a comprender y asumir la vocación de jóvenes y de cristianos a los centenares de miles de jóvenes peregrinos venidos de todos los países de la Tierra para reunirse con él en la IV Jornada Mundial de la Juventud en Santiago de Compostela. Frente al reto de configurar el futuro de sus vidas con la plenitud de significado y de contenidos que les permitirían encontrar la felicidad, el Papa les propone una solución: perder el miedo a ser santos.…  Seguir leyendo »