Domingo, 3 de julio de 2011

The prosecution of Ratko Mladic, who appears on Monday in The Hague, only serves to underline the organised naivete of the international community, and the infantile understanding of justice of one of its key instruments, the international criminal tribunal for the former Yugoslavia (ICTY). Verdicts thus far handed down by the ICTY undoubtedly represent a contribution to the growth of the moral community. But, apart from the catharsis it has afforded victims, the court has failed to reach its goal regarding a renewal of interethnic trust in the post-Yugoslavian Balkans.

Denial that crimes took place at all, especially that genocide occurred in Srebrenica, still pervades much local discourse.…  Seguir leyendo »

Tenía razón Jiménez Losantos cuando en su columna escrita al pie del último debate de totalidad de la era Zapatero alegaba que el «único presidente» que había en el hemiciclo era Rajoy. Al menos en el sentido de que el óbito del titular del cargo había entregado, por primera vez en nuestra historia parlamentaria, el dominio de la escena al jefe de la oposición.

Poco importaba ya que la causa del fallecimiento hubiera sido el suicidio, el accidente laboral o el apuñalamiento por la espalda. El difunto Zapatero estaba allí, de cuerpo presente, y tan sólo quedaba por dilucidar qué tipo de trato iba a dar a su cadáver quien tenía en sus manos el bisturí, las pinzas y el escalpelo.…  Seguir leyendo »

Vuelvo a China después de unos 15 años y parece otro país. Aunque he oído y leído todos los ditirambos sobre su formidable desarrollo económico, la realidad va todavía más allá. En Shanghái, el distrito de Pudong, junto al río, hace cuatro lustros una llanura de arrozales, es ahora un Wall Street cuatro veces más grande y con el doble o triple de rascacielos. Tanto en esta ciudad como en Pekín la transformación urbana es portentosa: puentes, avenidas, túneles, construcciones para oficinas o viviendas, tiendas, galerías, parques, exhiben una modernidad y prosperidad impetuosas, un dinamismo que fermenta las 24 horas del día.…  Seguir leyendo »

Al imaginar la escena de un anciano Fidel Castro y un enfermo Hugo Chávez charlando en un sanatorio de La Habana para convalecientes sobre las fechorías del imperialismo y las virtudes eternas de Bolívar y Martí, uno no puede más que recordar La montaña mágica, de Thomas Mann, tal vez la mejor novela del siglo XX. Situada en el pueblo suizo alpino de Davos, en vísperas de la I Guerra Mundial, gira en torno a la enfermedad, la recuperación o la muerte de alrededor de una docena de pacientes con tuberculosis, todos aislados en otro sanatorio, a los pies del Zauberberg.…  Seguir leyendo »

Huyó la víbora, pero en la hierba quedan fijos sus ojos, dice un poema de Takahama Kyoshi. Las miradas no se pierden, quedan adheridas al paisaje y nos unen convirtiéndonos en un puñado de cerezas con alma. Una metáfora de la conexión entre los hombres que, a través del tiempo, alguna vez hemos puesto nuestros ojos sobre las mismas cosas.

Cuando Jorge Semprún escribía hacia 1986 La montaña blanca recordó probablemente dos imágenes: los cuadros de Joachim Patinir que frecuentaba cada semana en el Museo del Prado, junto a la casa donde nació, y el cuento de Isak Dinesen El joven del clavel, el primero de sus Cuentos de invierno, que contiene en su interior otro cuento, un cuento azul: una aristócrata inglesa surca los océanos buscando el azul ideal que imaginó en su juventud junto al marinero del que la separaron injustamente, el azul de cuando el mundo entero era azul, hasta que, al cabo de los años, lo encuentra pintado sobre un jarrón chino en el que ella, que nunca reencontró al amado, promete enterrar su corazón.…  Seguir leyendo »

En Corea del Sur encontré entusiastas razones para superar la crisis. Comencemos con una lejana historia. En 1395, el Palacio Real de Seúl surgió como un testigo del tiempo. Los japoneses lo incendiaron en el siglo XIX y fue restaurado en 1865. Un documento de ese año informa de que, para preservar futuros daños, en el fondo del estanque se depositaron dos dragones de bronce. La historia de los animales sumergidos se convirtió en leyenda. ¿En verdad estaban bajo el agua? Pero no hay que desconfiar de los informes coreanos.

La corte tenía escribas que vigilaban al rey. No firmaban sus reportes para garantizar la objetividad.…  Seguir leyendo »