Domingo, 16 de octubre de 2011

Desde el mismo momento en que se levantó el telón y la inquietante música politonal de Strauss, que según el crítico Panofsky «martillea, retumba, ruge, canta, tortura, azota y domina», comenzó a llenar cada recoveco del páramo atrincherado a base de lóbregos barracones superpuestos, diseñado por Kiefer como espacio escénico, me di cuenta de que no estábamos en la Micenas del asesinado Agamenón sino en el País Vasco del millar de muertos.

¿Cuántas veces no habremos escuchado durante estos años la inicial discusión de las doncellas sobre la actitud de la apestada Electra, a propósito de la protesta y el protagonismo de las víctimas del terrorismo?…  Seguir leyendo »

¿Qué pasa si se viene abajo? Durante toda mi vida de adulto he sido lo que en Inglaterra se llama proeuropeo o eurófilo. La mayor parte de ese tiempo, la historia de Europa nos ha favorecido. Ahora es posible que las cosas estén cambiando. Quizá, dentro de no mucho, empiece a dar la razón a los euroescépticos. ¿Y entonces qué?

Durante el último medio siglo, la organización institucional de Europa ha pasado de ser un mercado común de seis Estados de Europa occidental a convertirse en una unión más amplia y completa de 500 millones de europeos y 27 países, desde Portugal hasta Estonia y desde Finlandia hasta Grecia.…  Seguir leyendo »

Frecuentemente, por no decir a diario, leemos en la prensa noticias que agitan nuestra conciencia por exceder toda lógica o razón. Pero, aun acostumbrados a asumir con impotencia que los derechos humanos son violados en todo el mundo cada día, hay situaciones que no podemos dejar de denunciar como vestigios que hunden sus raíces en usos medievales, como que en pleno siglo XXI, Arabia Saudí, país miembro de las Naciones Unidas desde 1945, condenara recientemente a 10 latigazos a una mujer por conducir su automóvil.

Para paliar las negativas repercusiones que esta sentencia tuvo en la prensa internacional, el rey Abdullah bin Abdelaziz al Saud ha perdonado el castigo impuesto a la joven y valiente activista.…  Seguir leyendo »

La Edad Media europea estuvo llena de revueltas campesinas y disturbios urbanos. Los franceses llamaban a la agitación en el campo jacqueries, por su protagonista simbólico, el imperturbable campesino Jacques, que se veía abocado a la violencia por las exacciones de la nobleza. En las ciudades, los italianos tenían dos nombres: el popolo grasso frente al popolo minuto, es decir, los gordos, los ricos, frente a los pobres y más flacos. Desde luego, estos antagonismos eran específicos de cada nación y cada región, tenían unas causas y unos resultados complejos y, a menudo, tenían elementos de imaginería religiosa e ideas de justicia.…  Seguir leyendo »

La ironía de Plauto confirma en Mostellaria que «dignus» en latín proviene de «decere»: «dignissumumst: decet me amare et te bubulcitarier» (son cosas dignísimas: a mí me conviene amar y a ti conducir el ganado). «Digno» y «decente» tienen una raíz común que significa a la vez valioso y conveniente. Cuando hoy oímos hablar de «dignidad», o de «indignación», que es la herida en la dignidad y la compostura, se percibe la palidez gastada de las palabras. Un uso débil, como el de la palabra «justicia», en contraste con los profundos análisis hechos a lo largo de la historia que olvidamos para descubrir el Mediterráneo con el primer café de la mañana.…  Seguir leyendo »

Varias semanas después del enfrentamiento Abas-Netanyahu en la ONU, el tsunami sigue sin llegar. De hecho, los discursos de ambos fueron en realidad postales mandadas a casa. Ninguno intentó entender al otro. Abas habló para los miles de palestinos que se habían reunido en las plazas para ver su discurso en pantallas gigantes, y Netanyahu habló para la derecha que le votó. Ninguno fue preciso en su discurso: Abas eludió mencionar el vínculo histórico del pueblo judío con esa tierra, y Netanyahu presentó la retirada unilateral de Israel de la franja de Gaza en tiempo de Sharon como fruto de un acuerdo con Abas, quien habría roto dicho acuerdo lanzando cohetes contra poblaciones israelíes.…  Seguir leyendo »

Satán existe. Aunque algunos deban esforzarse para demostrar la existencia de la divinidad, no hace falta esfuerzo filosófico para demostrar la del diablo. O la de culpables poseídos por pasiones malignas. De ello están persuadidos los indignados que han ocupado tantas plazas españolas o los que lo han hecho en Nueva York bajo la consigna Occupy Wall Street. A estos okupas yanquis se suman ahora los británicos con la divisa Occupy the London Stock Exchange, la famosa bolsa inglesa.

Es fácil demostrar que los ciclos macroeconómicos poseen ritmos y ciclos impersonales en los que no entra directamente la culpa -la corrupción económica y política- y que es técnicamente ignorable para el análisis.…  Seguir leyendo »

It happened yesterday but it could well be today. A woman awaits the return of her husband as the sun goes down. The dictatorship that plagued her land has just fallen, and everything is uncertain. The woman is full of fear, gripped by a secret terror that she only shares with the man she loves. During the night and the day that follows she will have to confront that fear, she will bring to justice in her living room the doctor she believes is responsible for having tortured and raped her years ago. Her husband, a lawyer in charge of a commission investigating the deaths of thousands of dissidents under the previous regime, must defend the accused man because without the rule of law the transition to democracy will be compromised; if his wife kills that doctor, the husband will not be able to help heal a sick and wounded land.…  Seguir leyendo »