Domingo, 6 de octubre de 2013

The president of El Salvador has helped save more than 2,000 lives in the past two years. Now if only he would admit it.

The year 2011 was one of the deadliest since the end of El Salvador’s civil war in 1992. There were an appalling 4,371 murders — 11 people killed every day. With 70 homicides per 100,000 inhabitants, it was one of the most violent countries in the world. If that murder rate were somehow transposed to the city of New York, some 6,000 New Yorkers would be murdered every year.

The cause of the bloodshed was no secret: the war between the rival gangs Barrio 18 and Mara Salvatrucha.…  Seguir leyendo »

They called it the Sublime Porte. It was the seat of an empire that stretched from Algiers to Baghdad and Aden to Budapest. The name suggests something dreamlike and luxurious. In reality, the Ottoman state was an extraordinary and ruthless machine. Its administrators, plucked from their families as children so they would be loyal only to the sultan, fought wars, collected taxes and founded cities with an efficiency unmatched at the time.

But the most intractable problems of the modern Middle East are found where that empire once had its core: Syria, Iraq, Lebanon and Palestine. This is no coincidence. The civil war in Syria, in particular, has cast people’s minds back to the collapse of Ottoman power, and the arbitrary carve-up that created states which now, nearly 100 years later, seem on the brink of failure.…  Seguir leyendo »

El miércoles se produjo un punto de inflexión en la búsqueda de la verdad del 11-M. La negativa de C-65 y J-70, las dos testigos protegidas que declararon contra Zougam, a contestar a las preguntas de la juez que instruye la causa abierta contra ellas por falso testimonio debería llevarlas al banquillo y abrir el camino hacia un juicio de revisión para el único condenado como autor material de la masacre.

Todo imputado tiene derecho a callar y era hasta cierto punto previsible que estas dos ciudadanas rumanas rehusaran responder al abogado del marroquí sentenciado a 42.000 años de cárcel que ahora les acusa de mentir para obtener un beneficio económico.…  Seguir leyendo »

A pesar de la existencia de un fuerte marco jurídico internacional destinado a la erradicación del trabajo infantil y el amplio consenso logrado entre los países sobre el tema, más de 168 millones de niños siguen siendo víctimas del trabajo infantil en todo el mundo. Entre ellos, 85 millones sufren de sus peores formas, las que son perjudiciales a su salud, seguridad y moralidad.

La comunidad internacional ha logrado avances importantes en la lucha contra el trabajo infantil. Los datos publicados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el pasado 23 de septiembre muestran un marcado descenso en el número de niños que trabajan, en todas las regiones del mundo: había 246 millones de niños trabajando en el año 2000, 215 millones en el 2008 y, finalmente, 168 millones en el 2013, con una reducción total de tasas de trabajo infantil superiores al 30% en los últimos 13 años.…  Seguir leyendo »

Cuando yo estudiaba la carrera se daba por sentado que quien deseaba trabajar por mejorar la sociedad debía ingresar en un partido político. Seguía pesando en el ambiente aquella idea hegeliana de que el mundo político se preocupa por los intereses universales y brega desde la solidaridad, mientras que la sociedad civil es el reino de los intereses particulares, el ámbito del egoísmo sin remedio. A fines de los setenta esta división del trabajo empezó a tambalearse y en nuestros días carece ya de sentido, porque una buena parte de la sociedad civil asume cada vez más un esperanzador protagonismo en la construcción del bien común; un protagonismo que es urgente potenciar.…  Seguir leyendo »

El Partido Demócrata y el Republicano tienen posturas distintas sobre política exterior, la relación del mercado con el Estado y la naturaleza de la comunidad nacional. Interpretan nuestra historia de manera diferente. Mientras tanto, muchos ciudadanos estadounidenses necesitan que el Estado les ayude. En los últimos decenios, los ingresos de la gente de a pie han disminuido. El 15% del país vive en la pobreza. La mayoría republicana de la Cámara de Representantes, que ha logrado el cierre de la Administración, y que tal vez rechace el techo de deuda, se muestra indiferente.

¿Existe una ciudadanía estadounidense? La gente está separada por muros económicos, educativos, étnicos y raciales.…  Seguir leyendo »

Traté apenas en persona a Martín de Riquer —que acaba de morir, poco antes de cumplir cien años—, pero lo leí mucho, sobre todo en mi juventud, cuando, entusiasmado por la lectura del Tirant lo Blanc, me volví devoto de los libros de caballerías. Descubrí la gran novela catalana en la maravillosa edición que hizo de ella Riquer en 1947 y en 1971, cuando vivía en Barcelona, le propuse hacer una edición de las cartas y carteles de desafío de Joanot Martorell (El combate imaginario), lo que me permitió visitarle. Recuerdo con gratitud esas dos tardes en su casa repleta de libros, su amabilidad, su sabiduría, su prodigiosa memoria y la desenvoltura con que se movía por una Europa de caballeros andantes, ermitaños, trovadores, magos y cruzados, mientras acariciaba su eterna pipa y le brillaban los ojitos de alegría con aquello que contaba.…  Seguir leyendo »

En estos días, la palabra «transparencia» está en todas las bocas, en el Parlamento, en todos los medios, en todas las tertulias. A tenor de cuántos nuevos casos de corrupción van desvelándose cada día, razones no faltan para que los ciudadanos, primero perplejos y luego estupefactos, acabemos escandalizados ante tanta desvergüenza. La transparencia aparece como el antídoto contra la corrupción y, de hecho, lo es.

Sin embargo, corremos el riesgo de que, bajo el manto respetable de la transparencia exigible, todo esto degenere en puro morbo en un país que ha elevado la picaresca a la categoría de gran literatura: La Celestina, el Lazarillo de Tormes, etc.…  Seguir leyendo »

Cuando los casos de corrupción van solapándose unos con otros, no podemos conformarnos con decir que se trata de casos aislados dentro de un sistema que funciona bien, sino que hay que buscar razones más estructurales. Aunque las prácticas corruptas puedan tener beneficios evidentes para quienes las llevan a cabo, tienen también unos costes que, tarde o temprano acaban aflorando. Intentar cuantificar el coste de la corrupción es una tarea ímproba, porque –como algunos avispados argumentan a modo de justificación– la corrupción no aparece en la contabilidad de las empresas y organizaciones implicadas. Los costes de la corrupción abarcarían una larga lista que incluiría distorsiones en el funcionamiento correcto de los mercados, dinámicas que se generan en las organizaciones y conflictos que surgen a la hora de tomar decisiones; y efectos reputacionales y de pérdida de confianza; además de los costes personales y sociales.…  Seguir leyendo »

Francia vive de nuevo una de esas guerras intestinas que tanto adora. Un debate social se ha desatado hace poco sobre el hecho de saber si los comercios deberían o no estar abiertos los domingos.

El caso ha llegado al primer ministro, Jean-Marc Ayrault, que se ha reunido con los cuatro ministros afectados por este sector. Dos empresas abanderadas del bricolaje (Castorama y Leroy Merlin) habían sido conminadas a bajar las puertas el domingo por la denuncia de uno de sus competidores (Bricorama) que no podía abrir. Ambas empresas prefirieron pagar una multa de 120.000 euros por almacén para poder acoger clientes el domingo.…  Seguir leyendo »

My wife and I live in a building with 24 floors in downtown Bangkok, a dwarf compared to most of the ones around us.

When we moved in, in 2001, our apartment unit had a view of a golf driving range, which has since been replaced by a set of four futuristic-looking 60-something-story condominiums. We don’t mind the buildings so much; they’re not too close and they are actually quite aesthetic in a space-age sort of way. From this distance, we are able to imagine them as massive sculptures that exist just so we can either admire or critique them, depending on the kind of day we’ve had.…  Seguir leyendo »

My first Toronto apartment was in a 32-story midcentury modern tower in the city’s midtown, a cluster of high- and midrise buildings with single-family homes scattered among them. The neighborhood is atop a mild escarpment, giving these buildings a height advantage on the city spreading south toward Lake Ontario.

From my south-facing perch on the 19th floor, I could see the downtown financial center’s skyscrapers and an east-west view of the city a dozen miles wide. It was like living in the cityscape backdrop on the evening news. Toronto was never abstract from that high up. I could watch entire storms pass by.…  Seguir leyendo »

Outside our door, high up in the Burj Khalifa, we board one of the tower’s 57 elevators and are catapulted even higher, to the 123rd floor, as if we were weightless objects being effortlessly lifted through the air. Our ears adjust several times as we speed along at almost 60 feet a second.

This is our journey, a ritual that begins our Friday morning routine, early enough to catch the new light rising over the distant desert.

We have our coffee in the wood-paneled residents’ library, elegantly carpeted with designs mimicking the undulations of dunes and the wispy serifs of Arabic calligraphy.…  Seguir leyendo »

The world is far too familiar with the seemingly intractable problem: Jews and Palestinians who live in the same small stretch of land between the Jordan River and the Mediterranean Sea and, despite decades of trying to divide the land into two independent states, seem incapable of agreeing on how to do it. Some progressive activists, pundits and political scientists are so frustrated by that failure that they now offer an alternative: Stop trying to divide what can’t be divided and start figuring out how to live together as one big, happy family in one binational state.

It’s easy to see why this idea has some superficial attraction, especially for American liberals who have become used to lauding the development in our own nation of an increasingly multiethnic, multicultural society.…  Seguir leyendo »