Domingo, 16 de febrero de 2014

La próxima semana está anunciada la llegada al País Vasco de diferentes representantes de la Comisión Internacional de Verificación, del Grupo Internacional de Contacto y de la llamada Conferencia de Ayete. En fin, que los afamados restaurantes de San Sebastián están de enhorabuena.

El grupo de auspiciadores de las pretensiones de ETA estará encabezado por Ram Manikkalingam, al que le acompañará el contumaz Brian Currin, e incluso no se descarta que también acuda a la cita Gerry Adams, antiguo dirigente del IRA.

Manikkalingam será el cabeza de lista de la delegación internacional. Su currículum como pacificador se reduce a su intervención en la fase final del conflicto entre la guerrilla de los Tigres del Tamil y el gobierno de Sri Lanka, que concluyó con la derrota de los felinos en 2009 tras 37 años de terror.…  Seguir leyendo »

Hubo, en la sentencia de La Haya, aspectos originales, imprevistos, pero las reacciones fueron serenas, maduras, consideradas, celebrando lo que se podía celebrar y lamentando lo que había que lamentar, pero siempre con discreción, con una base de cordura. En otras palabras, hubo una novedad histórica que se manifestó en el tono, en la voluntad de paz de ambas partes. No todo quedó conquistado, consagrado, en las relaciones de Perú y Chile, puesto que hay tareas serias por delante, pero las señales positivas fueron fuertes, claras. La voluntad de paz entre ambos países se mostró sólida, inspiradora, difícil de torcer.

Todo indicaba que las cosas se habían orientado, después de largo tiempo, de esta manera.…  Seguir leyendo »

Siempre tiene interés que los británicos hablen de nosotros, algo que han hecho a menudo, sobre todo desde el XIX aunque también, esporádicamente, antes, como en alguna de las fantasías más dislocadas del teatro isabelino. En el siglo XX fueron mucho más que curiosos impertinentes respecto a España: Brenan, Orwell, Raymond Carr, Hugh Thomas (además del irlandés Ian Gibson y una notable pléyade de hispanistas literarios) nos mostraron lo que no sabíamos o no podíamos ver de nosotros mismos. Uno de los últimos en llevar a cabo esa contemplación intelectual es Jeremy Treglown, durante varios años director del Times Literary Supplement y, como autor, responsable, entre otros que desconozco, de un buen estudio biográfico del gran novelista Henry Green; Treglown pasa desde hace cierto tiempo una parte del año en España, según se dice en su libro Franco’s Crypt.…  Seguir leyendo »

Una de las cosas más apasionantes, al menos para alguien que se dedica a la literatura, es poder mirar detrás del barniz de respetabilidad y decoro con el que todos nos recubrimos. Hablo de esa invisible máscara que nos protege y separa de lo que unos llaman nuestro lado oscuro y otros, simplemente, nuestro verdadero ser. Una capa tan fina que puede o, mejor dicho, suele resquebrajarse en el momento más inoportuno. Frente a un hecho inesperado o ante un imprevisto de pronto la máscara cae, revelando al resto del mundo cómo es uno realmente. Esto ocurre, por ejemplo, cuando alguien muere en un lugar o momento inadecuado, en un hotel, en una cama ajena, dejando ver a todos que ese hombre intachable, esa esposa enamorada, no lo eran tanto.…  Seguir leyendo »

«Visca Espanya!”. Con estas palabras titulaba el gran poeta Joan Maragall un artículo, aparecido en La Publicitat el día 5 de abril de 1908, hoy fácil de localizar en internet, en el que planteaba la posibilidad regeneracionista de una España plural en la que cupieran también aquellas regiones periféricas –entonces solían llamarse así– que se sentían incómodas con el centralismo estatal dominante.

Maragall consideraba nefasta la España inmovilista y casposa, aquella que Antonio Machado definió en unos versos tan categóricos como memorables: “La España de charanga y pandereta, / cerrado y sacristía, / devota de Frascuelo y de María, / de espíritu burlón y de alma quieta”, contra la que luchaban, igualmente, muchos de los intelectuales castellanos, alineados en las filas progresistas.…  Seguir leyendo »

In Mikhail Bulgakov’s novel “The Master and Margarita,” the protagonist, a writer, burns a manuscript in a moment of despair, only to find out later from the Devil that “manuscripts don’t burn.” While you might appreciate this romantic sentiment, there is of course no reason to think that it is true. Nikolai Gogol apparently burned the second volume of “Dead Souls,” and it has been lost forever. Likewise, if Bulgakov had burned his manuscript, we would have never known “Master and Margarita.” No other author would have written the same novel.

But there is one area of human endeavor that comes close to exemplifying the maxim “manuscripts don’t burn.”…  Seguir leyendo »