Domingo, 19 de abril de 2015

El ‘acogotamiento’ nacional. Por Luis Martínez.

A estas alturas no me queda claro si la astracanada nacional de la detención e inmediata liberación de Rodrigo Rato significa la salvación del PP o su condena; si estamos ante el principio de una nueva época o el final de la precedente; si la Justicia ha demostrado con el acogotamiento vil del poderoso que es completamente imparcial o profundamente chapucera; si vamos o venimos. Con todo esto de Rato, para entendernos, me pasa lo mismo que con Luis Enrique, que sigo sin entender si está reinventando el fútbol o acabando con él. Lo de este hombre, sigo con el entrenador, ¿qué es?…  Seguir leyendo »

La última vez que estuve con Rodrigo Rato fue en la cafetería del Gran Hotel Velázquez, un lugar que él suele visitar con frecuencia. Situado cerca de su domicilio, en pleno barrio de Salamanca, es un local coqueto, con silloncitos tapizados en verde, mesitas bajas, donde los camareros llaman a Rato “don Rodrigo” y en el que desayunan cruasanes con café con leche señoras bien vestidas de edad madura que, al verle, comentan en voz baja: “Mira, es el ministro Rato”.

No hacía mucho que acababa de comparecer ante el Parlament de Cataluña en una comisión de investigación sobre las cajas de ahorro.…  Seguir leyendo »

Las etiquetas y las definiciones encasilladas en torno a los partidos políticos han marcado la política tradicional hasta nuestros días. Sin embargo, el histórico eje de la izquierda y la derecha se ha quedado atrás ante los nuevos desafíos a los que nos debemos enfrentar los políticos del siglo XXI. Nosotros defendemos, como ocurre en otros países de Europa, que la socialdemocracia y el liberalismo pueden ser defendidos sin entrar en contradicciones, sino todo lo contrario, cogiendo lo mejor de cada uno. No podemos regirnos por criterios de hace siglos ni convertirnos en organizaciones sectarias, porque la libertad sin igualdad es insostenible y la igualdad sin libertad es insoportable.…  Seguir leyendo »

Es poco menos que un milagro que Ayaan Hirsi Ali, una de las heroínas de nuestro tiempo, esté todavía viva. Los fanáticos islamistas han querido acabar con ella y no lo han conseguido, y no es imposible que lo sigan intentando, pues se trata de uno de los más articulados, influyentes y valerosos adversarios que tienen en el mundo. Acaso tanto como sus ideas y su coraje, sea su ejemplo lo que atiza el odio contra ella de los militantes de Al Qaeda, el Estado Islámico y demás sectas fundamentalistas del Próximo Oriente y del África. Porque Ayaan Hirsi Ali es una demostración viviente de que, no importa cuán estrictos sean el adoctrinamiento y la opresión que se ejerza sobre un ser humano, el espíritu rebelde y libertario siempre es capaz de romper las barreras que se empeñan en sojuzgarlo.…  Seguir leyendo »

En la Grecia clásica, el Logos se impone al Mito. La ley –la sustancia o causa del mundo– de Heráclito gana la partida a un topos platónico que no mantiene buenas relaciones con el pensamiento racional y únicamente aspira a la persuasión o a obtener cierto grado de verosimilitud. Por eso, el método científico se aparta de intuiciones o principios generales que pueden ser ilusorias y conducir a deducciones falaces. Por eso, la ciencia moderna parte de hipótesis y teorías, susceptibles de refutación, de las que pueden extraerse leyes sujetas, en último término –todo es provisional–, a los dictados del gran libro de la Naturaleza.…  Seguir leyendo »

Vivimos en nuestros tiempos algunas paradojas y contradicciones que son difíciles de comprender y de explicar. Cuando hace unos meses, unos periodistas del semanario satírico «Hebdo» fueron vilmente asesinados, los gobiernos de toda Europa y algunos de fuera de ella, todos los medios de comunicación y las masas al grito de «¡je suis Charlie!», condenaron los asesinatos. Pero cuando son vil y cruelmente asesinados centenares de cristianos en África y Oriente Medio, nadie levanta la voz, ni los gobiernos, los medios o las masas reaccionan.

Ahora que han asesinado políticamente a Rodrigo Rato, yo, que no grité «¡je suis Charlie!», quiero gritar «¡yo soy Rato!»

Se ha dicho que «todos somos iguales ante la ley».…  Seguir leyendo »

Hoy el espíritu pide divagar y habrá que llamarlo al orden con la pluma-ordenador. En el Cultura/s del domingo pasado, Sergio Vila-Sanjuán lamentaba la extinción de una “clase media literaria”. Durante un tiempo, yo pude ser incluido en esa categoría, pero había trabajado en industrias más dinámicas, y aún puedo pagarme el dentista. Este desplome material y simbólico lo he retratado en El desertor en el camp de batalla, en las figuras de un hombre gordo como una ballena, que cobra a la del Raval por dejarse contemplar tumbado en una azotea, y un escritor enclaustrado en un sótano del mismo edificio, a la búsqueda de un argumento para producir un libro que haga honor a la “alta literatura de consumo”.…  Seguir leyendo »

Durante más de un año ha habido informes horripilantes sobre horribles asesinatos en masa cometidos por el Estado Islámico y otras organizaciones yihadistas en Siria e Iraq, pero más recientemente también en otros países como Nigeria y Libia.

No ha habido dudas sobre su autenticidad porque no vinieron de enemigos de estos grupos sino que los divulgaron sus autores. Se publicaron en sus diarios y en los vídeos que produjeron, otros llegaron a través de fotografía por satélite o se basaron en informes desde los territorios que habían estado en manos del EI y fueron reconquistados por las fuerzas gubernamentales. Mostraban fosas comunes, rehenes cuyas gargantas eran cortadas o que eran crucificados o arrojados desde tejados o incluso quemados vivos en jaulas.…  Seguir leyendo »

This week I will be sexually harassed on the job, and like many women in the Las Vegas service industry, I will count my tips at the end of my shift and decide that it is worth it.

This is not the most progressive statement for a self-described feminist like myself to make. Neither are a majority of my responses to the suggestive comments I receive.

During a recent shift, an older man sitting with his niece asked, “If I take you home, will you be as good to me?” I laughed. The next night, a man offered $1,000 for my phone number.…  Seguir leyendo »

The Justice Department recently analyzed eight years of shootings by Philadelphia police officers. Its report contained two sobering statistics: Fifteen percent of those shot were unarmed; and in half of these cases, an officer reportedly misidentified a “nonthreatening object (e.g., a cellphone) or movement (e.g., tugging at the waistband)” as a weapon.

Many factors presumably contribute to such shootings, ranging from carelessness to unconscious bias to explicit racism, all of which have received considerable attention of late, and deservedly so.

But there is a lesser-known psychological phenomenon that might also explain some of these shootings. It’s called “affective realism”: the tendency of your feelings to influence what you see — not what you think you see, but the actual content of your perceptual experience.…  Seguir leyendo »