Domingo, 31 de mayo de 2015

La batalla de un hombre solo

En los años setenta tuvo lugar un extraordinario fenómeno de confusión política y delirio intelectual que llevó a un sector importante de la inteligencia francesa a apoyar y mitificar a Mao y a su “revolución cultural” al mismo tiempo que, en China, los guardias rojos hacían pasar por las horcas caudinas a profesores, investigadores, científicos, artistas, periodistas, escritores, promotores culturales, buen número de los cuales, luego de autocríticas arrancadas con torturas, se suicidaron o fueron asesinados. En el clima de exacerbación histérica que, alentada por Mao, recorrió China, se destruyeron obras de arte y monumentos históricos, se cometieron atropellos inicuos contra supuestos traidores y contrarrevolucionarios y la milenaria sociedad experimentó una orgía de violencia e histeria colectiva de la que resultaron cerca de 20 millones de muertos.…  Seguir leyendo »

En uno de los párrafos finales de su Rebelión de las masas, Ortega esconde una advertencia tan certera como, por lo general, desatendida: “Toda realidad desconocida prepara su venganza”. Cabe preguntarse cómo puede uno arreglárselas para vivir en una realidad que ignora, pero lo cierto es que ocurre con más frecuencia de lo que parecería razonablemente esperable.

Viene esto a cuento de las reacciones suscitadas por los sondeos preelectorales de Metroscopia que aparecieron publicados en este diario, y de forma especial los que estimaban que Ada Colau sería la más votada en Barcelona y que PP y Ahora Madrid rozarían el empate en la capital madrileña.…  Seguir leyendo »

Periodismo, nada más

El día que llegué a EL MUNDO tras ser nombrado su nuevo director tuve problemas para que me dejaran entrar. Había olvidado mi DNI y los guardias de seguridad no me ponían cara, tras años trabajando lejos de la redacción, desde Kabul, Pekín o Ulan Bator. Pensé en pavonearme cual político –«no sabe usted con quién está hablando»– y jurar que efectivamente era el nuevo director, pero habrían llamado a los servicios sociales. Al contarle la anécdota a mis compañeros, una vez superados los obstáculos de acceso, les dije lo bueno que sería que en adelante los guardias de seguridad me pararan cada día en la entrada para preguntarme quién soy.…  Seguir leyendo »

Tiempos modernos

El 18 de marzo de 1968, pocas semanas antes de ser asesinado, el candidato a la presidencia de Estados Unidos Robert Kennedy, pronunció las siguientes palabras, ya en clave de primarias, pero con un sentido no ya del Estado sino de un punto más allá que todavía emocionan y previenen: «Nuestro PIB (Producto Interior Bruto) tiene en cuenta, en sus cálculos, la contaminación atmosférica, la publicidad del tabaco y las ambulancias que van a recoger a los heridos de nuestras autopistas. Registra los costes de los sistemas de seguridad que instalamos para proteger nuestros hogares y las cárceles en las que encerramos a los que logran irrumpir en ellos.…  Seguir leyendo »

A child tries to protect himself from the air pollution in New Delhi. Credit Sanjeev Verma/Hindustan Times, via Getty Images

For weeks the breathing of my 8-year-old son, Bram, had become more labored, his medicinal inhaler increasingly vital. And then, one terrifying night nine months after we moved to this megacity, Bram’s inhaler stopped working and his gasping became panicked.

My wife called a friend, who recommended a private hospital miles away. I carried Bram to the car while my wife brought his older brother. India’s traffic is among the world’s most chaotic, and New Delhi’s streets are crammed with trucks at night, when road signs become largely ornamental. We undertook one of the most frightening journeys of our lives, with my wife in the back seat cradling Bram’s head.…  Seguir leyendo »