Domingo, 19 de marzo de 2017

No deja de ser significativo que el centro de debate sobre el periodismo digital en España tenga su lugar en Huesca. Una ciudad poco frecuentada por las élites y que este año ha llegado a su XVIII congreso, magníficamente organizado y con una asistencia de unos quinientos congresistas, en su mayoría jóvenes.

Sin ánimo de ofender, Huesca queda muy lejos de todo, menos del periodismo, gracias a un puñado de profesores aragoneses que se desviven por exhibir una ciudad tranquila, donde sería un delito de lesa ciudadanía no respetar los pasos de cebra, donde la gente camina despacio y donde todo está a mano -50.000 habitantes orgullosos de vivir en la ciudad menos conocida quizá de España- y cuyo pasado más cercano se concentra en los conflictos entre el cacique Manuel Camo y el intelectual Joaquín Costa, al que dio estudios y muchas querellas.…  Seguir leyendo »

Francisco Pérez de los Cobos, presidente del Tribunal Constitucional, se va del cargo como llegó a él: ligero de equipaje. Su discurso de despedida iluminó la perogrullesca intención política y la sorprendente levedad jurídica que caracterizó la discusión constitucional sobre Cataluña, el hecho más relevante de su mandato. Te agradará saber, por ejemplo, con qué vitalidad se acogió a la jurisprudencia nierga: «El diálogo político en democracia no puede ni debe ser una realidad episódica o coyuntural, a la que se recurra cuando las circunstancias la imponen, pues atañe a la esencia misma del sistema, su práctica debe ser permanente y a todos los niveles».…  Seguir leyendo »

Prolifera el discurso emotivo en detrimento del discurso lógico. Se propaga desde el ámbito privado hacia el foro público, infectando la argumentación racional con, valga el oxímoron, razones emotivas. Empleado a lo largo del espectro ideológico y a lo ancho de la agenda política –desde el aborto hasta la inmigración, pasando por el nacionalismo o la regulación del tabaco–, el discurso emotivo se caracteriza por revestir de razonamiento lo que no es sino una emoción, obviando el análisis crítico ante la –supuesta– aplastante evidencia del sentimiento.

Así sucede, por ejemplo, en el marco del enfrentamiento que suscita la regulación de la gestación subrogada: en un rincón del cuadrilátero, sus detractores lanzan diatribas fundadas en el rechazo visceral y la repulsa, mientras en el rincón opuesto sus partidarios se protegen con almibarados llamamientos al amor y al deseo de ser padres.…  Seguir leyendo »

Antes que por su sabiduría, fue famoso por sus distracciones. Un día, el cochero de la diligencia de Edimburgo a Kirkcaldy divisó en pleno descampado, a varias millas de este pueblo, una figura solitaria. Frenó los caballos y preguntó al caballero si necesitaba ayuda. Sólo entonces, éste, mirando sorprendido el rededor, advirtió dónde estaba. Hundido en sus reflexiones, llevaba varias horas andando (mejor dicho, pensando). Y un domingo se lo vio aparecer, embutido todavía en su bata de levantarse, en Dunfermline, a 15 millas de Kirkcaldy, mirando el vacío y hablando solo. Años más tarde, los vecinos de Edimburgo se habituarían a las vueltas y revueltas que daba por el barrio antiguo, a horas inesperadas, la mirada perdida y moviendo los labios en silencio, aquel anciano solitario a quien todo el mundo llamaba sabio.…  Seguir leyendo »

Me habría extrañado mucho que Geert Wilders, con su peinado a lo Donald Trump, su retórica exagerada, su xenofobia, pudiera sacar ventaja en las elecciones holandesas. Llegó lo más lejos que podía llegar, y es de esperar que su votación, mediocre, desinflada, marque el comienzo del fin del populismo de extrema derecha en Europa. Ahora esperamos las elecciones en Francia y Alemania con más optimismo que antes, con una confianza mayor en el estado de derecho europeo. El hecho de que Mark Rutte encuentre tiempo todas las semanas para hacer clases de formación cívica en una escuela secundaria me parece interesante, hasta simbólico.…  Seguir leyendo »

Arthur Miller explica en el prólogo a la primera edición de sus obras completas, dedicada “a Marilyn”, que “toda obra de teatro debe terminar; y debe terminar con un clímax y para forjar un clímax, las fuerzas vitales, cuya complejidad es infinita, deben hacerse finitas y desembocar en una culminación más o menos sucinta”. Lo contrario, añado yo, sería un coitus interruptus: lo que les pasa a tantos autores que no saben cómo terminar la función y lo que le viene ocurriendo a la política española desde las elecciones generales de diciembre de 2015. Ni Pablo Iglesias primero, ni Pedro Sánchez después fueron capaces de restringir la “complejidad” de sus aspiraciones o fantasías para desembocar en la única “culminación sucinta” que cualquiera podía entender: el cambio político, es decir la sustitución de Rajoy y su equipo por un Gobierno limpio de responsabilidad en la corrupción.…  Seguir leyendo »

Se acerca el buen tiempo y con él, la operación biquini. Cuando era adolescente y luego una mujer joven, estar delgada era un asunto al que dedicaba tiempo y atención. Demasiado. No quiere decir que lograra mis objetivos y que alguna vez estuviera satisfecha con la apariencia física que la naturaleza me dio. Está claro que esa misma insatisfacción sigue estando presente en gran parte de la población, a tenor del bombardeo de publicidad, productos y mensajes en torno a nuestra figura y peso. Curas mágicas, ya lo sabemos, no existen, lo que sí es real es el aumento de la obesidad entre niños y adultos y, por otro lado, de los trastornos de la alimentación.…  Seguir leyendo »

En 1957, une idée du maire de Rome fut de faire sonner les cloches de la ville le 25 mars pour célébrer la signature des traités. Ce vacarme festif, expression du désir d’un nouveau départ, a de façon ironique inauguré une ère où l’Europe du marché a cherché son salut dans l’ennui silencieux. Ce spectacle sonore a donc précédé la construction d’une usine régulatrice laissant le public sans voix.

Personne ne contestera le succès d’une aventure qui a contribué à la prospérité et à la stabilité d’un continent ravagé par deux guerres mondiales, puis divisé par la guerre froide. Depuis 1989 toutefois, le monde a changé.…  Seguir leyendo »

I remember the trembling fear that engulfed my body. I would hold my pee for hours; I normalized lower belly pain because it was less uncomfortable than choosing a bathroom. It was a constant dance, one that consumed my mind and eclipsed my lessons: how to be able to pee, when to pee and where.

There was a boys’ bathroom on a lower floor, for second graders, that I figured was less risky than the fourth-grade one, because those kids wouldn’t know me, or think that I wasn’t supposed to be in there. I didn’t question why bathrooms were segregated, I just felt, in my tensed muscles, that being caught in the “wrong one” would be deeply shameful, humiliating, disgusting.…  Seguir leyendo »

As a little girl in Iran, I loved Nowruz, the first day of spring, known as the Persian New Year. It was the only time when grown-ups seemed joyful and full of hope. Even my most morose relatives somehow came to life, revealing a sunnier side of themselves kept dormant during the rest of the year. It was like the movie “Cocoon,” except that people were rejuvenated by the arrival of spring, not aliens.

For me, Nowruz meant getting dressed up and going to the home of every grandparent, great-aunt, aunt, almost-like-an-aunt, uncle and cousin. According to tradition, relatives were visited in order of age, starting with the oldest.…  Seguir leyendo »