Víctimas dirigidas

Roberto Manrique, Portavoz de la Associació Catalana de Víctimes d’Organitzacions Terroristes (EL PERIODICO, 27/01/05).

Recién llegado de la entrega del premio a la mejor iniciativa ciudadana otorgado por Grupo Zeta a los ciudadanos de Madrid en la persona de Pilar Manjón, por su ejemplar comportamiento mostrado tras los atentados del jueves 11 de marzo, se me ofrece la oportunidad de intentar aclarar lo ocurrido tras la manifestación organizada por la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) el pasado sábado 22 de enero.

Se me hace difícil ser objetivo al respecto, ya que desde 1991 hasta 2003 tuve el privilegio de ser delegado en Catalunya de la mencionada asociación. Doce años en los que la AVT se dedicó a trabajar, de modo asistencial, social, jurídico y psicológico, para paliar las lagunas de las administraciones con las víctimas del terrorismo. Doce años de duro trabajo, de paciencia, de labor sorda y desconocida que logró, entre otras metas, conseguir un cambio legislativo que vio la luz en 1995, o la tan trabajada ley de solidaridad con las víctimas del terrorismo de diciembre de 1998. Doce años de investigación y miles de horas invertidas en localizar a cientos de familias que hemos sufrido directamente el terrorismo y residimos en Catalunya, al igual que otros delegados hicieron en sus comunidades autónomas. Y 12 años en los que jamás aprecié interés en la AVT por definirse políticamente. Pero esos 12 años de contacto directo entre Madrid y Barcelona se rompieron en noviembre del 2002 tras las acusaciones vertidas de irregularidades contables (pero todavía no demostradas) contra los miembros de la anterior junta directiva en Madrid. Curiosamente, la información que dio lugar a ese cambio empezaba con un escueto “según fuentes del Ministerio de Interior…” Y ahí se terminó todo lo que se recibía desde AVT. La atención jurídica, la atención psicológica, todo. Desde ese momento, la asistencia a las víctimas de Catalunya se anuló. Durante meses no se recibió ni una llamada telefónica, ni un triste e-mail que nos confirmara que seguíamos siendo una asociación asistencial.

En junio del 2003 y tras un crítico periodo de supervivencia, las víctimas residentes en Catalunya nos vimos en la obligación de decidir si desaparecer como delegación en Catalunya de la AVT o iniciar una nueva singladura como entidad autonómica. Por unanimidad se adoptó la segunda opción, creando la Associació Catalana de Víctimes d’Organitzacions Terroristes (ACVOT). Difíciles inicios para una asociación que está sobreviviendo sin medios económicos, pero con la unidad absoluta entre sus miembros.

Muchos miembros de la ACVOT continuamos formando parte también de la AVT. Pero cabe recordar, porque parece que a algunos se les olvida muy a menudo, que uno de los mayores logros de la democracia es el derecho a disentir respetuosamente de la opinión imperante. Por esas razones queremos manifestar unos argumentos relacionados con la probable utilización partidista de las asociaciones de víctimas del terrorismo, con el indebido y execrable uso que algunos realizan de nuestro dolor y nuestra dignidad. Tenemos derecho a ello, por la experiencia acumulada durante ese tiempo, cuando las cosas eran distintas. Así pues, para defender a nuestra entidad, a la Associació Catalana de Víctimes d’Organitzacions Terroristes, de la posible sombra de manipulación partidista, y manifestando nuestra absoluta autonomía ideológica, se presentó y se votó por unanimidad una junta directiva formada por víctimas de atentados terroristas de ETA, GRAPO, Terra Lliure y la extrema derecha, contando en Catalunya, además, con la existencia de víctimas del FRAP, EPOCA, ERCA, del atentado contra la sala de fiestas Scala, de la Yihad o de los atentados en Casablanca o del mismo 11 de marzo en Madrid. Todos ellos unidos con el único propósito de continuar trabajando conjuntamente sin presiones ni usos políticos de ningún tipo. ¿Cómo alguien se atrevería a intentar manipular a una asociación con tal abanico de afectados por terrorismo? Lo ocurrido el pasado sábado nos ha generado algunas preguntas. Dicen que las víctimas no se prestan al juego político, pero… desde el año 2003, ¿por qué desde Madrid decían, refiriéndose al Govern tripartito catalán, que les daría vergüenza ser víctimas en Catalunya con un Gobierno así? ¿Por qué las víctimas del terrorismo recibieron en sus domicilio, enviadas desde Madrid, unas cartas donde se acusaba a la ACVOT de ser la única asociación que no había ido a manifestarse contra el plan Ibarretxe? ¿Por qué, desde Madrid, nombraron a José María Aznar socio de honor sin preguntarlo antes a los propios socios? ¿Por qué, desde Madrid, se miente al decir que la ACVOT recibe suculentas subvenciones de la Generalitat de Catalunya? ¿POR QUÉ, desde Madrid, vimos en la jornada de reflexión del sábado 13 de marzo a víctimas anunciando que lo ocurrido era obra de ETA? ¿Por qué, desde Madrid, no han colaborado en los gastos que genera la atención directa y personal de las víctimas que, se supone, seguimos formando parte de esa asociación? ¿Por qué el responsable del área jurídica de ACVOT estaba ayer miércoles en Madrid atendiendo el expediente de una víctima residente allí? ¿Por qué nadie, en Madrid, vino a acompañarnos en el segundo juicio por el atentado en Hipercor de julio del 2003? ¿Por qué una asociación de Madrid no aceptó nuestro ofrecimiento de ayuda y experiencia el mismo jueves 11 de marzo? ¿Por qué otra asociación nos solicitó, tiempo después, ayuda inmediatamente tras su creación?

Si no existiera la ACVOT, ¿quién atendería, por ejemplo, las más de 2.700 llamadas telefónicas, incluidas las de Madrid, recibidas en un año? Desde luego, desde Madrid, seguro que no. Deben de tener llamadas y directrices más importantes que atender.