60 reflexiones tras la batalla catalana

1. El día después de las elecciones, un medio catalán calificó a Ciudadanos de partido anticatalanista.

2. Pero en su boca ya no era ni siquiera un insulto, sino una definición aparentemente neutra. Como quien dice el partido naranja o la Ciudad Condal. “El partido anticatalanista Ciudadanos ha ganado las elecciones…”.

3. Como quien dice, en definitiva, el franquista de Albert o la puta de Inés sin ninguna pretensión de difamar. Sencillamente asumiendo que esos son los nombres de esclavo de Albert Rivera e Inés Arrimadas.

4. Y no era un medio independentista, sino uno afín ideológicamente a la izquierda nacionalista: la del PSC y Catalunya en Comú Podem.

5. Llevan cuarenta años intentando ganarse el beneplácito del nacionalismo catalán, el DNI de buenos catalanes, y recibiendo a cambio insultos, desprecio, condescendencia y paternalismo.

6. Pero ahí siguen ellos, inasequibles al desaliento, marcando con una letra escarlata a los catalanes no nacionalistas para evitar, patéticamente, que se la acaben cosiendo a ellos mismos en la pechera.

7. Es llamativo, por cierto, que ese tipo de adjetivos nunca se apliquen en dirección contraria. ERC, la CUP y JxCAT nunca son calificados de partidos antiespañoles. Son soberanistas, independentistas o catalanistas, pero nunca antidemócratas o anticonstitucionalistas.

8. Una señal más, por si hiciera falta otra, de que el nacionalismo es el modo por defecto del pensamiento político catalán incluso entre aquellos que se consideran a sí mismos de izquierdas y no independentistas.

9. El independentismo ganó las elecciones. Lo hizo bajando en escaños (de 72 a 70) y en porcentaje de voto (del 47,74 al 47,5) con respecto al 2015, pero las ganó.

10. El debate en torno a si Podemos es o no es independentista y a qué votarían sus simpatizantes en caso de un referéndum por la independencia es absurdo y especulativo.

11. Esos votantes tenían dos opciones independentistas perfectamente equivalentes a Catalunya en Comú Podem (ERC y la CUP) y no las votaron.

12. Tampoco votaron constitucionalismo, es cierto.

13. Es la equidistancia de la Suiza de la II Guerra Mundial. Esa que entre la democracia aliada y los nazis se mantuvo imperturbable, algo que en la práctica supone siempre posicionarse a favor del agresor, y que luego expropió los fondos que miles de judíos depositaron en sus bancos.

14.El equidistante es el perfecto ruin de la política catalana. ¡Y aun iba dando lecciones morales la mañana del viernes!

15. La victoria del jueves cabe atribuirla a las mentiras emocionales. Las mismas que permitieron la llegada de Donald Trump al poder: represión, franquismo, presos políticos, exilio

16. Palabras gigantescas para un proyecto político tan pequeño como el independentista.

17. ¿Una explicación rápida? El independentismo, que tradicionalmente se había movido en Cataluña en porcentajes cercanos al 20-25%, descubrió en 2011 el potencial del populismo. Y se disparó hasta el 47,5% actual.

18. El populismo no es una ideología sino un mecanismo de poder ideológicamente neutro. Y de ahí que dependiendo de las circunstancias de cada país o de cada región se pueda encarnar tanto en ultraderecha como en ultraizquierda o nacionalismo.

19. En Cataluña, el populismo se ha encarnado en el nacionalismo. En España, en Podemos.

20. El error de Pablo Iglesias y Ada Colau ha sido pretender luchar contra un populismo hegemónico (el nacionalista) con un populismo secundario en estos momentos en Cataluña (el ultraizquierdista).

21. Pretender además luchar con un ultraizquierdismo de Facultad de políticas y bareto vallecano en una sociedad filosóficamente beata, rural y premoderna como lo catalana es una idea digna del que asó la manteca.

22. Yo estuve en el acto central de Catalunya en Comú Podem durante la campaña electoral. El silencio entre sus simpatizantes cuando la independentista oficial del partido, Elisenda Alamany, hablaba de independencia era atronador. Nadie lo escuchó. Ahí está el resultado en las urnas.

23. Resulta irónico, en definitiva, que haya sido el nacionalismo catalán el que más provecho político ha sacado del populismo de las noticias falsas, la demagogia y los análisis simplistas de la realidad, cuando su pionero en España, Pablo Iglesias, lleva camino de devolver a su partido a los niveles irrelevantes de voto de la IU de hace diez o quince años.

24. Este fue el análisis de los partidos independentistas la noche electoral: “En circunstancias adversas y muy difíciles, a pesar de la represión, a pesar de los presos políticos y el exilio, hemos ganado las elecciones”.

25. Es un análisis inverso. Porque la realidad es que los partidos independentistas han ganado las elecciones precisamente a causa de la (supuesta) represión, de los (supuestos) presos políticos y del (supuesto) exilio de Carles Puigdemont en Bruselas.

26. Aunque tampoco nos engañemos: las habrían ganado igual y con exactamente el mismo porcentaje de votos aunque esa supuesta represión no se hubiera producido jamás o aunque su intensidad hubiera sido diez veces superior.

27. Lo cual lleva a una conclusión inquietante. Sabiendo eso… ¿por qué no se aplicó la ley hasta sus últimas consecuencias en Cataluña?

28. Y ese es el error del PP. Pensar que el independentismo es reactivo y que basta con no provocarlo para que se quede en su casa y no vote. ¿No tiene el PP asesores que conozcan la sociedad catalana?

29. La campaña de los partidos independentistas, en resumen, se limitó a sacar provecho del victimismo. Más allá de él, no hubo ni una sola propuesta concreta.

30. Pero lo más relevante es que ni siquiera hubo una sola propuesta concreta relativa al plan de ruta independentista tras las elecciones, más allá de una genérica apelación a la lucha por la liberación de los presos y por el retorno del exiliado Puigdemont.

31. Lo primero no está en sus manos ni en las del Gobierno central, sino en las de los jueces.

32. Lo segundo está en manos de Carles Puigdemont. Y Puigdemont no volverá a España a no ser que Mariano Rajoy le asegure bajo mano que no será encarcelado. Algo que, obviamente, el presidente no puede prometer.

33. De los tres partidos independentistas, dos de ellos fracasaron y obtuvieron resultados muy por debajo de sus expectativas.

34. El tercero, que celebró su victoria como no celebró ni siquiera su falsa declaración de independencia, obtuvo 160.000 votos y tres escaños menos que el ganador de las elecciones.

35. Su victoria es sólo victoria porque al independentismo se le considera un bloque monolítico sin grietas. Una muestra más de la anormalidad catalana y de la mentalidad de masa de la mitad de sus ciudadanos.

36. Por escaños, el independentismo perdió dos. Los que apoyaban un referéndum de independencia pactado, tres. Los constitucionalistas ganaron cinco.

37. Yo estuve en ERC la noche electoral. El ambiente era tan animado como el del funeral de la abuela.

38. ¿Cómo digerir que el líder que ha afrontado su responsabilidad y pagado por ello con la cárcel haya quedado por detrás del que ha huido mintiendo a su socio de Gobierno, dejado en la estacada a su pueblo y reclamado su supuesto derecho a la Presidencia aún antes de que se supiera el resultado de las elecciones, como si fuera su derecho de pernada?

39. Que el catalanismo haya preferido a un cobarde megalómano, a todas luces un traidor, que a aquel que ha afrontado la cárcel da una pista de hasta dónde han llegado las aguas de la putrefacción moral provocada por cuarenta años de adoctrinamiento nacionalista.

40. Un poco más de dignidad, hombre.

41. Un poco más de dignidad, sobre todo, felicitando a la ganadora de las elecciones. Aunque sólo sea porque representa a más catalanes que cualquiera de los partidos independentistas.

42. Lo anterior, por cierto, es la prueba incontestable de que para el nacionalismo, la mitad de los catalanes no existen. Son chusma invisible.

43. Había que leer las redes sociales al día siguiente. “Votan Ciudadanos porque son unos pobres paletos que no entienden lo que está en juego y sólo ven televisiones españolas, hay que hacer labor pedagógica con ellos, hablarles más en castellano”. La condescendencia era abrumadora. Así no le hablan ni a sus perros, pero con los catalanes no nacionalistas ese es el lenguaje habitual.

44. Una condescendencia que contrasta con el hecho de que Inés Arrimadas ganó en las diez principales ciudades catalanas y las provincias más productivas de Cataluña, las de Barcelona y alrededores, mientras perdía en la Cataluña profunda, la de los tractores.

45. Pero dejémosles vivir con su fantasía bajo la boina.

46. A día de hoy, el independentismo está descabezado y sin líder. Junqueras está en Estremera y Puigdemont en Bruselas. Ninguno de los dos podrá ejercer su cargo con normalidad.

47. Más allá de las escenificaciones de triunfalismo y de sus negras perspectivas judiciales, que incluso podrían llevar a que el independentismo no pudiera formar gobierno, las diferencias entre ERC y JxCAT son abismales a día de hoy.

48. Estremera y Bruselas, en definitiva, están mucho más alejadas que los 1.500 kilómetros que los separan.

49. Hasta el último de los líderes independentistas sabe con total seguridad que Cataluña no será jamás independiente. No lo quieren los catalanes con una mayoría suficiente, no lo quieren los españoles y no lo quiere Europa.

50. Hasta el último de los líderes independentistas sabe con total seguridad que su lucha durante los siguientes meses será por la liberación o el indulto de los presos y que sólo el abandono de cualquier tipo de programa soberanista frenará la decadencia económica acelerada de Cataluña.

51. Pero eso sí: la matraca va a ser insistente, persistente y recalcitrante. La esquizofrenia entre unas apariencias de “construcción de la república” y la testaruda realidad de “comunidad autónoma que paga sus impuestos a España” será difícil de llevar para muchos.

52. Un titular para las elecciones: El brexit de los tractores.

53. Más allá del titular: La Cataluña de los tractores, subsidiada por Europa y alejada de los centros económicos de Cataluña, se impone a la Cataluña productiva de las grandes ciudades. Gerona y Lérida nos roban. Independencia para Barcelona.

54. Se avecinan tiempos ajetreados para notarios y registradores mercantiles.

55. El paro empezará a llegar en unos meses. Quebec anda muy cerca.

56. A Mariano el suertudo se le ha acabado la suerte. ¿Magistral manejo de los tiempos? Dejen que me ría.

57. Por cierto: un mea culpa. En un primer momento pensé que convocar elecciones tan rápido era una buena decisión.

58. En mi disculpa, le presuponía al Gobierno la voluntad de aplicar un 155 con todas sus consecuencias. Uno que levantara alfombras y desmantelara el régimen clientelar nacionalista.

59. No ha sido así, Soraya mediante, y el resultado está a la vista. El independentismo sigue siendo el dueño de la finca y el matonismo nacionalista campa a sus anchas por las calles, los medios y las redes.

60. Supongo que al PP, en definitiva, le importan una higa los catalanes no nacionalistas. Al menos en eso coincide con el independentismo: quizá debería empezar por ahí el diálogo. “Señores y señoras de la mesa de diálogo, ambas partes estamos de acuerdo en que los catalanes no nacionalistas, y especialmente los que votan a Ciudadanos, son desechables. Avancemos a partir de ahí”.

Cristian Campos, periodista.

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