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Cuando Lesly Cano Gómez tenía 15 años, redactó su plan para migrar a Estados Unidos.

“Mi sueño es ir a Estados Unidos”, escribió, seguido de tres secciones de discusión: “¿Cómo voy a pagar el viaje?”, “¿Quién me va a llevar?” y “¿Quién me va a recibir cuando llegue a Estados Unidos?”.

Hubo pláticas familiares extensas sobre el viaje, que Cano Gómez habría emprendido con su prima, Enilda, quien es cuatro años menor que ella.

“Aquí no había nada”, explicó Cano Gómez. “Por eso quería irme”.

Sabía que en el camino podían asesinarla o llevarla de contrabando a un prostíbulo o, en su defecto, podría morir de sed en el desierto.…  Seguir leyendo »

Protesters in El Paso, Texas, call for justice over the death of Jakelin Caal in US custody, December 2018. Photograph: José Luis González/Reuters

A grainy cellphone image from a small indigenous Guatemalan village shows seven-year-old Jakelin Amei Rosmery Caal Maquin, wearing a blue blouse and jeans and looking diffidently into the camera with her arms hanging at her sides. Not long after the photo was taken, she accompanied her father on the over 2,000-mile journey to try and reach the US. She died while in US border patrol custody after arriving at a New Mexico port of entry to claim asylum.

Traveling with a father, like Jakelin was, accounted for the main reasons small children were regularly separated under Barack Obama (the other reason being the mass incarceration program Operation Streamline), though Donald Trump outmatched his predecessor in sheer scale if not in practice.…  Seguir leyendo »

Los inmigrantes que nadie quiere

Un miércoles reciente, cerca de 75 guatemaltecos descendieron de uno de los tres vuelos chárter programados para ese día. El grupo, conformado por personas deportadas de Estados Unidos, fue llevado a un hangar donde las autoridades les dieron una bienvenida indiferente: un saludo, algunos alimentos y un boleto de camión para llegar a su destino.

La relación del gobierno guatemalteco con los deportados terminó ahí. Al considerarlos una carga, e incluso una vergüenza, la sociedad y el Estado guatemaltecos no tienen ni la capacidad ni la voluntad de ayudar a los cientos de migrantes que han sido enviados de regreso a casa.…  Seguir leyendo »

La noticia irrumpió en los titulares como la gran novedad. El presidente de EE UU, Barack Obama, informó a principios de junio que entre octubre de 2013 y mayo de 2014 habían sido detenidos en la frontera más de 42.000 niños solos cuando intentaban ingresar indocumentados al país. La mayoría de Guatemala, Honduras y El Salvador. El éxodo lo llamó “crisis humanitaria” y ordenó medidas especiales.

Todos alzan el dedo acusador. Los republicanos le echan la culpa a las políticas migratorias de Obama. El Gobierno federal dijo que el crimen organizado diseminó rumores de que los menores podrían entrar al país sin consecuencias.…  Seguir leyendo »

La crisis humanitaria generada por la nueva marea migratoria de Centroamérica y México a Estados Unidos ha suscitado una bienvenida reflexión y una redefinición mayor de la política de todos los países involucrados. Nadie queda al margen de la turbulencia provocada por una multitud de factores: ni los generadores de la violencia en los países emisores, entre otros, la guerra contra las drogas en las pequeñas naciones centroamericanas; ni México, país de tránsito y emisor, cuyo maltrato a los migrantes procedentes del sur ha sido notorio y reprobable desde años atrás (incluyendo aquellos en los que fui responsable de la cartera de Exteriores); ni Estados Unidos, cuya ambigüedad y confusión moral, política y jurídica al respecto se antoja inverosímil.…  Seguir leyendo »