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La proliferación de maniobras preelectorales para los comicios de mayo de 2019 ha suscitado inesperadas evocaciones. Por ejemplo, se ha mencionado la experiencia de Ciutadans pel Canvi, la asociación impulsada por Pasqual Maragall en 1999 para sumar apoyos a su primera candidatura a la presidencia de la Generalitat. No estará de más aportar algunas impresiones de quienes participamos en aquella experiencia y le acompañamos durante aquellos años cuando se produce ahora una tardía y cuasi universal reivindicación del Alcalde-Presidente. Si nos atrajo entonces la propuesta de Maragall fue porque denunciaba —hace ya más de dos décadas— que el partido como modelo de movilización y organización política inventado a finales del XIX ya no podía acaparar la función de trasladar las necesidades ciudadanas a las instituciones de la democracia representativa.…  Seguir leyendo »

Aunque todavía precisa confirmarse y, pese a los errores cometidos por el Gobierno, todo parece indicar que, a corto plazo, el embate del separatismo va a encajarse sin que el Estado salte por los aires, gracias, fundamentalmente, a los dos valiosos rompeolas que han sido la monarquía y la nación española. No es para felicitarnos porque, en el pecado de no haber actuado conforme a lo que la igualdad ante la ley de todo español exige, el Gobierno encontrará la penitencia cuya factura endosará a la sociedad española en el medio o largo plazo. Pues es evidente que el peligro, si bien latente, va a permanecer allí.…  Seguir leyendo »

La política catalana se parece cada vez más a unas arenas movedizas. Y ello en la doble acepción del término. Por un lado, está el desplazamiento de sus partes, sujetas a los golpes de viento disgregadores; por otro, la fragilidad del terreno, fuertemente erosionado e incapaz de soportar por más tiempo la vieja arquitectura de los partidos. Desde que el pasado 11 de septiembre el presidente de la Generalitat se sintió llamado a interpretar lo que el llamó la voluntad del pueblo catalán y que no era sino la de la parte del pueblo que había salido a la calle animado en buena medida por sus propias proclamas, ya nada es lo que era.…  Seguir leyendo »

Hemos cambiado mucho. Creíamos que la aportación catalana a la política española consistía en dotarla de seriedad y pragmatismo, porque el pragmatismo creíamos que era otro componente de la dieta mediterránea. Hasta que alguien propuso organizar unos Juegos Olímpicos de nieve. Creíamos que éramos los reyes del pacto, que incluso cuando los niños leían En Patufet,subían a Montserrat y cantaban Al vent,ya alimentaban las semillas del consenso. La izquierda catalana era massa;más que mucho, demasiado. Era transversal incluso antes de que se inventara la palabra. En caso de dudas, el maestro Vicens Vives nos instruyó en las artes históricas del seny y de la rauxa,que venía a ser como el yin y el yang de los alternativos.…  Seguir leyendo »

Después de leer la lista, tan generosa como divertida, de los informes encargados por las diversas consejerías de la Generalitat a las lumbreras autóctonas - ¡cuánto talento, qué cantidad de masa encefálica estaba escondida esperando su oportunidad! ¡La chufa y el murciélago y los juguetes no sexistas! ¡Y lo del mercado discográfico latinoamericano y China, que nos estaban esperando, ay, a nosotros, los chicos más listos de la Península!-, sólo echo a faltar uno que podría haber solicitado la propia Presidència. Sería la respuesta a una pregunta, breve y rotunda: ¿Por qué lo estamos haciendo todo tan rematadamente mal?

Habría que empezar pues explicando las razones, o las casualidades, o las inclinaciones, o vaya usted a saber qué, que consienten que una sociedad equilibrada esté gobernada por una pandilla de desequilibrados, en muchos casos con el añadido de incompetentes.…  Seguir leyendo »

Por Gregorio Morán (LA VANGUARDIA, 17/11/07):

España entera tiembla ante la inquietante novedad que le trasmiten nuestros comentaristas autóctonos. Se dice que por allá no les llega la camisa al cuerpo, ay, de miedo. Las plumas más finas de aquí, dechado de pendolistas del lenguaje, han advertido que del Escolta, Espanya del vate profético, la situación ha saltado de grado y nos hallamos ante el Adéu, Espanya impresionante. Las cancillerías no duermen, los ministerios en Madrid están de pálpito supino. Los columnistas en Catalunya lo han detectado con su fino olfato hacia el bolet otoñal y la realidad identitaria. E incluso el propio Montilla, nuestro president, lo ha llevado a Madrid para que lo oigan en vivo y en directo.…  Seguir leyendo »

Por Xavier Rubert de Ventós (LA VANGUARDIA, 27/06/05):

Algo de ambivalente tienen casi todas las sensaciones. Pocas emociones son puras y monocromas. Hay un gusto que se puede encontrar en cierto dolor, como hay una angustia que surge en la plenitud del amor -y no sólo como post coitum, tristitia-. Hoy quiero referirme a esta ambivalencia cuando surge del sentimiento de pertenencia, de identificación con un grupo. Ser de un club, de una peña, de un colegio profesional, de un partido o de un proyecto nacional: he aquí una familia de situaciones que se supone nos producen un placer identitario que va desde el corporativismo hasta el fascismo pasando por el nacionalismo y toda la gama de sensaciones gregarias.…  Seguir leyendo »

Por Félix de Azúa es escritor (EL PAIS, 11/07/05):

En el palacio Poggi de Bolonia puede verse una escalofriante colección de fetos humanos en sus últimos meses de gestación. Los modelos, delicadamente esculpidos en cera y de gran perfección anatómica, estaban destinados a los estudiantes de obstetricia. Cada feto tiene una postura distinta, los hay cabeza arriba, cabeza abajo, con un brazo a la espalda, con las piernas cruzadas.... Como es bien sabido, el parto traerá nueva vida a la tierra, o más muerte, según sea la posición del feto. Algo similar ha sucedido con la constitución de las autonomías españolas, que fue concebida con gran gozo y ludibrio por sus padres, pero nadie podía suponer ni remotamente que la posición del feto iba a poner en peligro la vida de la madre.…  Seguir leyendo »

Por Joan B. Culla i Clarà, historiador (EL PAIS, 01/07/05):

Ni insultos, ni descalificaciones, ni exabruptos: la iniciativa del grupo de intelectuales que en las últimas semanas ha decidido promover entre nosotros un nuevo partido político vertebrado alrededor del antinacionalismo catalán, no provoca en este modesto articulista otra cosa que un sincero aplauso de bienvenida. De bienvenida, sí, porque -dicho sea sin asomo de ironía- me parece un paso altamente clarificador, higiénico y saludable. Que ya era hora, vamos.

Desde el punto de vista del contenido doctrinal, ni el manifiesto Por un nuevo partido político en Cataluña, ni las numerosas comparecencias de sus promotores en los medios de comunicación a partir del pasado 26 de mayo contienen ninguna novedad.…  Seguir leyendo »

Por Vicenç Villatoro, escritor y periodista (EL PERIODICO, 22/06/05):

Tengo un problema con el manifiesto de los 15 intelectuales contra el nacionalismo catalán: no me lo creo. Me pasa como con los anuncios de televisión. Tengo la sensación que su objetivo es más vender que entender. Que es un discurso que pertenece más al márketing de unas ideas --legítimas, por supuesto-- que a un diagnóstico sobre la realidad. Que se trata en definitiva de un documento estratégico en que se valora más la utilidad o la conveniencia que la precisión descriptiva. Y estoy hablando estrictamente del manifiesto. Algunas de las declaraciones paralelas, con tanques de por medio o con un lenguaje belicoso inspiradas en las mañanas de la COPE, lo empeoran.…  Seguir leyendo »

Por Félix de Azúa, escritor (EL PERIODICO, 21/06/05):

En buena medida, uno de los objetivos del manifiesto Por un nuevo partido en Catalunya ya fue alcanzado cuando Josep Bargalló, máxima autoridad catalana después del president, apareció en TV3 para comentar el documento y comenzó a lanzar insultos como si hablara del Real Madrid. Sólo le faltaba el puro. Que mostrara una pobreza mental tan acusada, una inseguridad tan evidente y tal falta de respeto por la gente que paga su sueldo ya era suficiente. Sus insultos formaban parte de un imaginario que merece un examen psiquiátrico: pijos, resentidos, españolistas, hermanos de Jiménez Losantos.…  Seguir leyendo »

Por Félix Ovejero, profesor de Ética y Economía de la UB (EL PERIODICO, 15/06/05):

Hace apenas unos días unos cuantos ciudadanos catalanes presentamos un manifiesto reclamando la necesidad de una respuesta política al nacionalismo. Sin casi tiempo para atender lo que allí se decía, se nos describió como "anticatalanistas". Un calificativo habitual en la política catalana. CiU lo utilizó en su día con la oposición y hoy mismo, a la mínima, lo repiten todos contra todos. Quizá no habría mayor acto de higiene política que eliminarlo de nuestro léxico. Está sobrecargado de significados, todos ellos antidemocráticos. El más inmediato: descalifica como miembros de la comunidad política a quienes tienen una idea distinta acerca de cómo ordenar la vida compartida.…  Seguir leyendo »

Por un nuevo partido en Cataluña: Benditos babélicos. Xavier Bru de Sala (LA VANGUARDIA, 13/06/05):

Nunca agradeceremos a nuestros babélicos el sacrificio que hacen para resaltar las virtudes del catalanismo. Sin ellos, sus manifiestos y avisos, la pobre Catalunya de nuestros ímprobos desvelos andaría todavía más desnortada, ya que le faltaría un imprescindible elemento de triangulación (sin triangulación es imposible situarse en una carta o mapa). Los babélicos son como un faro en lo alto de una encrespada aguja batida por las olas. Loco sería quien pusiera rumbo a ella, pero más loco habría de estar para ignorarlo o preferir que se apagara.…  Seguir leyendo »

Por Pilar Rahola, periodista (EL PERIODICO, 10/06/05):

No entiendo por qué, a estas alturas de nuestra madurez social, aún respondemos de forma estomacal a los retos intelectuales que nos plantean. Por ello no considero de recibo algunos tonos chulescos, como el empleado por el conseller Bargalló, para denigrar la categoría intelectual de los firmantes del manifiesto Per un nou partit polític a Catalunya. Vaya por delante, pues, que mi análisis crítico no parte de las vísceras, sino de algún órgano situado, con más o menos suerte, en mi azotea física. El respeto que profeso por las cabezas bien estructuradas que firman el texto, entre ellas Horacio Vázquez Rial, Lázaro Covadlo, Francesc de Carreras, Arcadi Espada, Ivan Tubau, Cristina Peri Rossi y, por supuesto, esa brillante mente que es Félix de Azúa, obligan a una reflexión serena.…  Seguir leyendo »

Por Félix de Azúa, Albert Boadella, Francesc de Carreras, Arcadi Espada, Teresa Giménez Barbat, Ana Nuño, Félix Ovejero, Félix Pérez Romera, Xavier Pericay, Ponç Puigdevall, José Vicente Rodríguez Mora, Ferran Toutain, Carlos Trías, Iván Tubau y Horacio Vázquez Rial (30/05/05):

«Después de 23 años de nacionalismo conservador, Cataluña ha pasado a ser gobernada por el nacionalismo de izquierdas. Nada sustantivo ha cambiado. Baste con decir que el actual Gobierno ha fijado como su principal tarea política la redacción de un nuevo Estatuto de Autonomía. Muchos ciudadanos catalanes creemos que la decisión es consecuencia de la incapacidad del Gobierno y de los partidos que lo componen para enfrentarse a los problemas reales de los ciudadanos.…  Seguir leyendo »

Por Félix de Azúa, escritor (EL PAIS, 10/03/05):

Hace ya algunos años contraje una pasajera afición por el fútbol, sin duda influido por amigos expertos en tan curioso entretenimiento. Me curé por completo cuando me percaté de que estaba asistiendo a una exhibición de millonarios en paños menores. Les perdí el respeto. Desde entonces admiro cada día más a los futbolistas y cada día me interesan menos. Al cambiar de género y pasar de la épica a la comedia musical, se han situado junto a las supermodelos, los tenores, los modistos operados en Brasil y los rockeros con mansiones en Martha's Vineyard.…  Seguir leyendo »

Por Arcadi Espada, periodista (Cuadernos de Pensamiento Político, FAES, ENE-MAR/05):

Durante más de dos décadas las características esenciales de la política socialista en Cataluña habían sido su absoluta ineficacia como alternativa a Pujol y una exasperante pusilanimidad en el ejercicio de la oposición. Ahora, Maragall es, con toda crudeza, el heredero de Jordi Pujol y lo que ha resultado ser hasta ahora su obra de gobierno avala la tesis de que el nacionalismo gobernante, elaborado y construido por el pujolismo, es un escenario político irrevocable.

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Por Xavier Bru de Sala (LA VANGUARDIA, 22/01/05):

Por si no se lo creían, ahora constatan los babélicos la dificultad de ser anticatalanista y de izquierdas. No la dificultad de serlo cada cual en su casa (familiar o regional), porque las combinaciones y rarezas de lo privado son infinitas, pero sí de articular un discurso público, de acotar y mantener un territorio propio capaz de influir en el juego de vectores significativos de nuestra sociedad. Hubo un tiempo en que, ilusionados por el frentismo vasco, creyeron los anticatalanistas de izquierdas que tenían opciones, pero aquello no pasó de efímero espejismo. La explicación de esta dificultad, casi imposibilidad ontológica, no hay que buscarla en avatares de la política, ni que sean tan sustanciales como el pacto del Tinell, sino en algo mucho más profundo: los primeros interesados objetivos en la profundización de un espacio nacional catalán son lo que antes llamábamos las clases populares y hoy medias y bajas.…  Seguir leyendo »

Por Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB (LA VANGUARDIA, 25/03/04):

¿Quiénes son catalanes? La respuesta oficial es: "Son catalanes todos aquellos que viven y trabajan en Catalunya". Sin embargo, para los que tienen una idea excluyente de Catalunya, ello no basta: hay que dar más pruebas.

En los momentos más triunfales del largo reinado convergente, se decía que además de vivir y trabajar en Catalunya era necesario tener "voluntad de ser" catalán. ¿Cómo se averiguaba esta imprecisa voluntad de ser? Era bastante sencillo: bastaba con hablar en catalán y no votar a ningún partido de ámbito español.…  Seguir leyendo »