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People affected by the pandemic-related downturn line up in May to receive food donations near Laudium, South Africa. (Themba Hadebe/AP)

In this year of covid-19, the ability of societies to work collectively to respond to the pandemic has taken center stage. In fact, popular compliance with public health measures may be one reason for Africa’s relatively low coronavirus infection and death rates.

Analysts study social bonds precisely because they believe that cohesive societies — marked by strong positive relationships across social groups, and between social groups and the government — will be more capable of solving shared problems and promoting well-being and development.

How strong or weak are social bonds in Africa? Scholars have long studied ethnic division on the continent and its implications for political and military conflict.…  Seguir leyendo »

Los pandemials, culpables o ignorados

La juventud ha adquirido en la segunda ola de la pandemia una gran visibilidad. Pero es una visibilidad centrada en su rol negativo como esparcidores del virus, ya sea debido a su naturaleza física o al comportamiento que habitualmente se les atribuye (irresponsabilidad, egoísmo, botellones sin mascarillas, resistencia a la autoridad, inconsciencia, rebeldía). Más allá de las escenas de unos cuantos irresponsables, proponemos una mirada más amplia mediante un repaso a dos dimensiones (comportamientos e impacto de la pandemia) que apelan a la urgente puesta en marcha de nuevos abordajes.

En relación con los comportamientos, recordemos que la juventud es la etapa en la que las relaciones se convierten en el centro de la vida, más aún en los sociables países del sur.…  Seguir leyendo »

Mi abuelo fue un hombre importante. Se lo he oído decir a muchas personas. Yo solo tengo un recuerdo de él, esos recuerdos de infancia con los que Freud me hubiera diagnosticado alguna represión o neurosis: su risa y las escaleras de nuestra casa, en Francia, en las que lo esperaba sentada con mis primos y hermanos. Yo tenía tres años. Él volvía de esquiar. Era el año 1975.

Fue ingeniero. Inventor. Nació en un pequeño pueblo del departamento del Yonne, y estudió con becas y ayudas, siempre apoyado por profesores que vieron en él su talento precoz. Se pasó la vida estudiando, aprendiendo y enseñando, y supongo que siguió su instinto de hombre inteligente.…  Seguir leyendo »

"Un hecho solo es un cordero frente a los lobos". Es tentador usar esta poderosa imagen de Bruno Latour para describir en nuestro tiempo pandémico la desvalida impotencia del discurso científico a la hora de legitimar normas de acción. Lejos de representar la autoridad, ¿no se experimenta hoy ante el lenguaje del científico una creciente indiferencia? Aunque muchos no abriguemos duda de que solo saldremos de esta crisis con la ciencia, no podemos negar una cierta desconfianza o, al menos, un cierto escepticismo creciente respecto a su autoridad. En este sentido nuestro mundo parece haberse saltado la pantalla de lo que Habermas en los setenta denunciaba como uso ideológico de la ciencia y la técnica, esto es, que, en las democracias occidentales, el sentido racional de la democracia como deliberación pública estaba siendo secuestrado por tecnócratas con lenguaje de madera.…  Seguir leyendo »

A veces nos gustaría saber qué hubiera pensado algún gran intelectual del pasado sobre lo que nos ocurre. Es no solo un esfuerzo inútil, sino que, en este caso, va contra los cimientos mismos de la manera de pensar de José Ortega y Gasset, con su razón vital y razón histórica, y la idea de que “yo, soy yo y mi circunstancia”. Probablemente le hubiera apasionado, para disertar sobre ella, la era digital y de la comunicación, algunos de cuyos elementos llegó a discernir en sus finales.

Ahora, cuando, finalmente, se va a publicar la versión digital de sus Obras completas —lo que permitirá un nuevo tipo de difusión de un autor que a su manera fue un precursor del blog con su El espectador—, puede ser el momento de recuperar algunas de sus reflexiones, como, por ejemplo, sobre algo que ha cambiado profundamente en nuestro país desde el inicio de la pandemia, a saber, el saludo.…  Seguir leyendo »

La enfermera María Teresa Soto sostiene una videoconferencia con su novio Mario Canni, quien se encuentra en Río de Janeiro desde enero, desde su departamento en Santiago, el 8 de septiembre de 2020 en medio de la pandemia del nuevo coronavirus. (Javier Torres/AFP via Getty Images)

La sensación es auténtica: la vida se dividió en dos. La anterior —biológicamente protegida— contrasta con esta, paranoica y frágil, amenazada no solo por un virus, sino por la digitalización acelerada de la realidad. En un mundo donde lo colectivo fue suspendido por el distanciamiento social y lo público trasladado sin anestesia al espacio de las pantallas, cabe preguntarse por el lugar de la veracidad. Puertas adentro, la adicción por navegar sobre noticias catastróficas —ahora llamada doomscrolling—, la orientación drástica de las vidas social, familiar, laboral y académica a los márgenes de los dispositivos y la propagación de la infodemia en los meses más agudos del confinamiento, han roto los puntos de contacto con la realidad.…  Seguir leyendo »

La familia se reúne para celebrar el natalicio del abuelo. Una mujer vence el apocamiento de su hermana y la ciñe en un fuerte abrazo. El tío hace beber de su vaso al sobrino adolescente, arguyendo que él “de esto sabe un rato largo”. Hijos y nietos se apretujan en torno a la mesa como polluelos en el nido. Un racimo de cabezas vocingleras entona el Cumpleaños feliz a medio metro del abuelo, espurreando un sinnúmero de gotitas de saliva.

Se trata del anuncio que el Gobierno de Canarias lanzó a principios de verano para evitar contagios. En él se apreciaban las pequeñas coacciones de la vida doméstica, inasequibles a cualquier reglamentación externa.…  Seguir leyendo »

Uno. Un buen amigo mío murió al empezar la epidemia. Era un maravilloso narrador y el dueño del café de Jerusalén Tmol Shilshom. En ese café tuvo lugar la segunda cita con la que hoy es mi esposa. Fuimos para escuchar a David Grossman y luego, mientras caminábamos por la calle, ella me dijo que su sueño era casarse con un escritor (así que no me quedó otra). También tuvo lugar en el mismo café, Tmol Shilshom, mi primer encuentro con el público como escritor. Acudieron cinco personas, pero gracias a la atención y las preguntas que formuló el dueño lo recuerdo como una buena experiencia.…  Seguir leyendo »

Es verdad que se ven poco por los medios de comunicación, pero están por todas partes este verano. Es imposible superar una sobremesa familiar o abrir Twitter sin encontrarse con uno de ellos. Desde los tuits de Miguel Bosé explicando que la vacuna de la covid-19 incrustará a la humanidad microchips para controlarla, hasta los colegas que denuncian en redes sociales que en España sea obligatorio usar mascarilla cuando en otros países de Europa aún no lo es. Están también los que aseguran junto a Trump que toda la pandemia es una estrategia farmacológica organizada por China y los que piensan que estamos en el último peldaño de la biopolítica y el control del cuerpo por parte del Estado.…  Seguir leyendo »

Cuando era una niña estuve dos meses internada en un hospital de mi ciudad. Los primeros días los pasé inconsciente. Pero cuando desperté de la alta fiebre, cuando pude incorporarme por primera vez en la cama, comencé a preguntar, cada mañana, cada atardecer y cada noche, cuándo podría volver a mi casa. Con el techo de la sala de hospital como único paisaje, el tiempo no transcurría. Nadie se aventuraba a decirme que los médicos no sabían cuándo iba a dejar de mirar ese techo blanco, iluminado desde atrás de mi cama por una ventana a la cual yo no podía acceder, pero cuya luz me despertaba deseos imposibles de cumplir.…  Seguir leyendo »

Hastiados del mundo

Estas semanas de aislamiento han sido también, gracias a la tecnología, semanas de hipercomunicación. Probablemente, todos hayamos recibido una cantidad mucho mayor de mensajes, en diversos formatos y en las diversas redes, de los que recibimos habitualmente. Este incremento en el volumen de mensajes ha tenido un doble efecto, sin duda positivo. Por un lado, nos permitía ir tomándole el pulso al cambiante humor de los diferentes sectores de nuestra sociedad, aparentemente unidos al principio de todo esto y luego enfrentados, en algunos momentos de forma agria y cainita. Pero tanta información, a la que se podría añadir la recibida a través de los medios de comunicación más clásicos, centrados todos ellos casi en exclusiva en el mismo asunto, también nos ha permitido componernos una cierta imagen de conjunto del estado de ánimo colectivo.…  Seguir leyendo »

Bastante tienen con sobrevivir

Mascarillas (elijan ustedes el tipo), máscaras, caretas y tapabocas ya las ha probado todas José K., al que la camisa no le llega al cuerpo, aterrorizado como está ante el maldito bicho. Ha pensado en la escafandra del Museo Naval y la máscara de gas que un día probó. Nada le gusta, nada le sirve, nada le protege como él quisiera, viejo, viejo y viejo, que lo mismo te ve Isabel Díaz Ayuso en la calle Colegiata, un suponer, y te manda a una residencia madrileña. Y no es el momento. “Tengo miedo de cerrar los ojos, tengo miedo de abrirlos”, que decían en El proyecto de la bruja de Blair.…  Seguir leyendo »

He vuelto a ver el video donde el tenor polaco Leszek Świdziński canta Nessun Dorma en un patio rodeado de los edificios de un hospital de Varsovia, por cuyas ventanas se asoman médicos, enfermeras, pacientes con mascarillas, mientras los miembros del coro, vestido de cualquier manera, y como si pasaran por el patio por mera casualidad, van juntando sus voces. Al final, los espectadores enclaustrados aplauden, lanzan vivas al tenor. Son voces remotas, como de otro mundo. El mundo del encierro. Siento que podría contemplar la escena desde una de esas ventanas.

El aria de Puccini, ascendiendo hacia el pozo de luz arriba de los edificios grises, suena más triste que nunca.…  Seguir leyendo »

Memorias de la fragilidad

Cuántas veces, antes de nacer, nuestras vidas estuvieron en peligro. Los zarpazos de la epidemia han amenazado siempre el fino hilo del futuro. En el pueblo de la infancia de mi abuelo, todas las mujeres embarazadas murieron en los años de la letal gripe española, menos su madre, que misteriosamente sobrevivió durante aquellos meses de terror, y pudo dar a luz. Mis padres eran niños cuando la polio se extendió dejando en sus colegios una estela de pupitres vacíos y huecos en las fotos familiares. Una brizna de mala suerte, y todos sus descendientes habríamos quedado borrados. Nosotros, los vivos, somos victorias frente a la fragilidad.…  Seguir leyendo »

La lógica sutil de la norma

Lo confieso: he sido un mal ciudadano. Todavía en la fase cero, y en Barcelona, salí a la calle fuera del horario “del paseo” para los de mi franja de edad y me encontré por casualidad con un amigo y ahora vecino, al que saludé apartándome la mascarilla, para que pudiese ver mi sonrisa. Él hizo otro tanto. No sé si estuvimos a dos metros de distancia. Juraría que no. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que salía para ir a acompañar a otro amigo que sufrió una operación grave justo antes del estallido de la epidemia, y que se ha pasado toda la convalecencia confinado a solas en casa.…  Seguir leyendo »

La COVID-19 ha llegado a nuestras vidas como esos huracanes de la costa de Asia o del mar Caribe que se insinúan con un viento suave para tornarse calladamente aterradores y en instantes arrasar con todo. A demasiados les ha arrebatado la vida y lo ha hecho de forma cruel, en soledad. Si en algo hay consenso en esta sociedad persistente en la división, los bandos y la confrontación estéril es en que la Covid-19 se ha cebado con los mayores. El 87% de las personas que han fallecido desde el inicio de la pandemia son mayores de 70 años y las residencias han quedado diezmadas.…  Seguir leyendo »

El ruido como fórmula

Al igual que los ruidos, los objetos, portes y vehículos son también símbolos estéticos y éticos de quienes se pronuncian o se quejan. Pero si les menciono este asunto es por contraste, para ponerles en valor algunas cosas actuales que siendo importantes no suenan. Y cuanto más ruido hacen quienes cargados de privilegios también se jactan de tener la voz más alta, más necesitado está lo que no suena de darse a ver. Cuesta aprender que lo callado esconde peligros y valiosas respuestas que dejamos pasar, entretenidos en la bulla de quienes quieren que se hable de ellos, pero no hablar con otros ni construir juntos.…  Seguir leyendo »

Antígona es un mito que oculta en su textura una mordiente ironía. Morir por salvar una vida tiene su lógica, pero no parece tenerla morir por enterrar a alguien, y sin embargo la tiene, pues el entierro y el duelo son, además de ceremonias, procedimientos psicológicos necesarios. Entre los antiguos griegos el duelo solía durar tres días regidos por el silencio, que ayudaba a internalizar la figura del muerto. Tras el duelo se celebraba un banquete, que tendía a ser muy alegre.

El proceso por el que pasa Antígona ilustra perfectamente tanto las vicisitudes de un duelo como las perturbaciones por no llevarlo a cabo.…  Seguir leyendo »

Ahora que finalmente se está reduciendo la cifra de muertos y contagios conviene estar alerta ante una nueva amenaza. La biopolítica, que hasta ahora había sido fuente de inspiración para novelas o series distópicas, ha llegado para quedarse. La posibilidad de que esta pandemia derive en regímenes de vigilancia y pérdida de la libertad es más real que nunca. Ya se ha dicho pero conviene repetirlo. El precio por el control del virus está siendo exorbitante y amenaza con cambiar las reglas del juego democrático. La historia lo muestra, el miedo colectivo desata autoritarismos y populismos. Algunos tecnócratas ya han sugerido que nuestros cuerpos se conviertan en objeto de vigilancia digital.…  Seguir leyendo »

El coronavirus ha dibujado en casi todos los países paisajes tristes: la muerte multiplicándose en residencias y hospitales; los entierros solitarios, barojianos; las familias recluidas, desmembradas; las calles temerosas, vacías. La melancolía de los nuevos paisajes, la melancolía que sombrea nuestras caras estas últimas semanas, ¿impregnará para siempre nuestras almas?

En La voluntad, escribe Azorín: “Ver el adusto y duro panorama de los cigarrales de Toledo es ver y comprender los retorcidos y angustiados personajes del Greco; como ver los maciegales de Ávila es comprender el ardoroso desfogue lírico de la gran santa”.

Y en Castilla, Azorín afirma que dicha región es pobre y solitaria porque no puede ver el mar.…  Seguir leyendo »