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El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, conversa con su equipo de respuesta al coronavirus. Una segunda ola está afectando al país.Credit...José María Cuadrado Jiménez /La Moncloa vía Epa-Efe — Shutterstock

Los políticos españoles consideran un gran misterio por qué volvemos a ser el país europeo más castigado por la pandemia. Han culpado a la imprudencia de los jóvenes, a nuestra latina incapacidad para mantener el distanciamiento e incluso a la inmigración. Y, sin embargo, todo este tiempo tenían la respuesta mucho más cerca: nada ha facilitado la propagación del virus tanto como su propia incompetencia.

Los españoles aceptaron con infinita paciencia el confinamiento más duro de Europa durante la primera ola de marzo, asumieron graves perjuicios económicos a cambio de proteger la vida de sus mayores y han sido algunos de los ciudadanos más disciplinados en normas como el uso de la mascarilla, utilizada por más del 84 por ciento de la población.…  Seguir leyendo »

En 1979, Pierre Bourdieu publicó La distinción, uno de los estudios sociológicos más importantes del siglo XX. A partir de una encuesta sobre los gustos artísticos, musicales y gastronómicos de los franceses y su relación con las clases sociales, Bourdieu puso en pie el concepto de “capital cultural” y recuperó para el siglo XXI la reflexión sobre la hegemonía. En este punto se produjo el gran hallazgo. Bourdieu encontró la pulsión capaz de explicar la inexorable transformación del gusto a lo largo de los últimos cinco siglos. La fuerza gravitatoria del universo ideológico del capitalismo: la distinción. La distinción entendida como condición de posibilidad para que las élites que definen la hegemonía cultural en cada grupo social puedan proteger su buen gusto de la constante imitación de los vulgares aspirantes que, insuflados hoy de histeria consumista, creen poder convertirse en referenciales por los atajos de la comida japonesa, la música de Bach o la pintura de Paul Klee.…  Seguir leyendo »

Lugar común en comentarios sobre la pandemia: “Nuestros líderes políticos no están a la altura”. Toda generalización es injusta. Pero aun admitiendo un veredicto tan tajante, dudo en atribuir a un solo factor el desenlace de situaciones complejas como la actual. Añado, pues, factores adicionales para medir mejor la altura de nuestros gobernantes. Los extraigo de una encuesta a dirigentes de empresa, comentada recientemente en The Economist. Ante el impacto de la pandemia, los empresarios encuestados reconocen lo arduo de su reacción: primero, por la dificultad de encontrar información fiable, más allá de las “representaciones mediáticas” (sic); segundo, por la rapidez de la propagación de la enfermedad; tercero, por la globalidad del fenómeno del que apenas ningún país ha escapado y, finalmente, por la incertidumbre sobre el día después.…  Seguir leyendo »