Buscador avanzado

El escritor Antonio Caballero en una imagen del 2009 en París, Francia.Ulf Andersen / Getty Images

Antonio Caballero hablaba muy bajo, como en un susurro permanente. Muchas veces, durante alguna conversación en un restaurante ruidoso o una cena, alguien le pedía que repitiera lo que acababa de decir. Su reacción era siempre la misma: se enfurecía. A Caballero no le gustaba repetir porque medía el valor de cada cosa que decía. La fragilidad de su voz contrastaba con el peso de sus palabras: esas que utilizó a lo largo de su vida como navajas afiladas.

***

En una entrevista con la revista Semana, en 1994, dijo: “Todo lo que puede salir mal saldrá mal, toda situación por mala que sea es susceptible de empeorar.…  Seguir leyendo »

Actualidad de Fernández Flórez

En el Betanzos de mi infancia el ABC llegaba al día siguiente. Lo repartía por las casas de los suscriptores la quiosquera -América de nombre y continental de constitución- en torno al mediodía, dependiendo de la variable hora de llegada del exprés. El nuestro lo dejaba en el portal de casa después de pasar por la de doña Mercedes Beccaría, viuda de Romay. En su consulta de dentista, mi padre lo leía aprovechando los minutos que tardaba la anestesia para hacer efecto en las encías de sus pacientes. Después, a la hora de comer, lo subía al segundo piso y anunciaba:

-Luisa, la Tercera de hoy es de Wenceslao.…  Seguir leyendo »

Fachada de la redacción de Alger Republicain en 1938.

Ahora que se celebra el 60 aniversario de la muerte de Albert Camus, el 4 de enero de 1960, es oportuno rescatar una de sus facetas biográficas menos conocida.

Escritor, pensador, dramaturgo, ensayista, premio Nobel de Literatura en 1957, el nombre de Albert Camus aparece ligado sobre todo al mundo literario, pero no hay que olvidar que ejerció el periodismo en varias etapas de su vida. Camus entró en el oficio con tan solo veinticinco años en Argelia, su tierra natal.

Trabajó como periodista en cinco cabeceras. Las dos primeras en Argel: Alger Républicain y Le Soir Républicain, desde 1938 hasta 1940.…  Seguir leyendo »

Diez años, ¡cómo pasa el tiempo! Sin embargo, diez años tan solo… Parece que Umbral todavía siguiera ahí, despierto después de morir, como un dinosaurio, rugiendo airadamente, con los ojos diminutos y juntos tras el grosor de las gafas, para reclamar que sí: que él aún tiene mucho que hablar de sus libros. Y eso que Mercedes Milá ya no puede quedarse muda por el speech de Umbral, porque ella, como los demás, ya no es la de entonces: ahora es la abuela de todos los hermanos grandes de España, repitiendo en bucle y sin descanso y sin resuello (y, acaso, sin que la escuchen) lo que la audiencia ha o hubo decidido.…  Seguir leyendo »

Con estas líneas quisiera contribuir a recordar al escritor y periodistas extremeño Pedro de Lorenzo. Nacido hace cien años en Casas de don Antonio (Cáceres), fue abogado, brillante orador y articulista de fino y esmerado estilo, tal vez su principal contribución al panorama cultural y literario del siglo anterior. Porque en un tiempo en el que el «realismo» y la literatura comprometida y de denuncia, y estilo chirle, pedestre y chabacano, han sido exaltados como gran virtud –«escribo como escupo», dijo un importante poeta español de los cuarenta y los cincuenta–, Pedro de Lorenzo destacó por ser (como José María Pemán) el último gran orador español y articulista de primera línea, con una prosa enjoyada y preciosista, minoritaria y exigente con el lector.…  Seguir leyendo »

Volver a Azorín

A quienes gozan leyendo a Azorín no les suele gustar el proselitismo. Con el paso del tiempo, y a fuerza de tratar con ellos, me he dado cuenta de que los azorinianos suelen ser personas sensibles y más bien discretas, que rehúyen el protagonismo y que consideran una batalla perdida el tratar de convencer al resto del mundo de las bondades que esconde eso que a ellos les llena tanto. Puede parecer una actitud desabrida o falsamente indulgente, pero les garantizo que nada más lejos. Sucede simplemente que, quizá por haberlo intentado muchas veces, y haber fracasado otras tantas, han llegado a la conclusión de que la mejor manera de disfrutar de la prosa azoriniana es leerla por el puro placer de hacerlo, sin esperar nada a cambio y sin pretender que los demás compartan esa dicha.…  Seguir leyendo »

Desconozco si existe algún libro sobre cómo “se hacen” los premios Nobel de Literatura. Porque los Nobel no se dan sin esfuerzo. No dependen de ser un gran escritor, aunque haya casos, sino de una serie de circunstancias que influyen en la Academia sueca que los otorga. Cuenta la personalidad del candidato, la circunstancia, el momento, la historia, el equilibrio… y por supuesto la política. (Winston Churchill fue Nobel en 1953 por sus volúmenes de memorias.) No podría ser de otra manera. El prestigio social, que no literario, que otorga el Nobel obliga también a la intervención del Estado.

En España, las “fuerzas vivas” de comienzos del siglo XX –expresión que nunca entendí, porque se refiere a la parte más muerta de la sociedad–, compuestas por la Iglesia, el Ejército y el propio rey Alfonso XIII, vetaron la candidatura de don Benito Pérez Galdós.…  Seguir leyendo »

Desde ayer jueves hasta mañana sábado, una treintena de especialistas de diferentes países se reúnen en la madrileña Universidad Alfonso X el Sabio para hablar de la vida y la obra del norteamericano John Dos Passos. Que yo sepa, es la primera vez que una institución española acoge un congreso sobre un autor como él, que tuvo una estrechísima relación con España. De todos sus libros, mi favorito es el último que publicó en vida, unas memorias tituladas Años inolvidables en las que precisamente se extiende sobre sus experiencias en España. El título original (The best times) es aún más elocuente que su traducción: el escritor se había propuesto hablar de los buenos tiempos, de los mejores años de su vida, y en esa evocación de su juventud viajera sólo podía haber sitio para la celebración.…  Seguir leyendo »

Hemingway y las guerras

Sabía que Hemingway escribía de pie, en un atril, como Víctor Hugo, pero no que lo hacía con lápiz y en unos cuadernos rayados de escolar, con una caligrafía tan tortuosa que hasta en la pantalla que aumenta varias veces su tamaño resulta muy difícil descifrar sus manuscritos.

La exposición que dedica la Morgan Library de Nueva York a Hemingway y las dos guerras mundiales permite seguir buena parte de su vida y su trabajo con detalle y descubrir, por ejemplo, que este hombre de acción era también muy puntilloso a la hora de escribir, casi un flaubertiano, pues rehízo nada menos que 17 veces el comienzo de su mejor novela, The Sun Also Rises (también llamada Fiesta, como en español).…  Seguir leyendo »

El pasado lunes 13 de abril, una fecha que quedará ya marcada en el calendario luctuoso de la literatura, morían el alemán Günter Grass, premio Nobel de Literatura, y el uruguayo Eduardo Galeano, dos grandísimos escritores, pero también dos excelentes periodistas. A través de su obra –novelas, artículos, ensayos– hemos disfrutado de la literatura, pero también nos han mostrado la realidad que vivían y habían vivido. Sus libros han sido el mejor ejemplo de cómo hacer periodismo más allá de los medios de comunicación.

La obra cumbre de Grass, «El tambor de hojalata», es más que una novela, es un repaso de la historia de Alemania de la primera mitad del siglo XX y muy especialmente del nazismo, pero desde los ojos de un niño o, mejor aún, de un adulto con la mirada de un niño.…  Seguir leyendo »

Caérsenos la cara

¿Qué puede decirle un novelista, un narrador de ficciones, es decir, de cosas en principio inventadas o imaginadas, y desde esa posición del narrador de ficciones, a un periodista?, me he preguntado. ¿Qué puede decirle de fuste o utilidad, y no por decir, quien orienta su prosa hacia la simulación a quien se entiende que debiera orientarla hacia el empeño de describir y referir las cosas sin alterarlas? ¿Y qué puede decirle justamente en estos trances de crisis, de mudanzas y tránsitos a no se sabe dónde?

Si quien se atarea en levantar mundos de ficción, es decir, alterados, está además aquejado de un malestar y una conciencia tan desazonadores que no dudaría en hacerle eco al Lord Chandos de Hofmannsthal, a quien las palabras abstractas se le desmigajaban en la boca igual que hongos podridos, tal vez lo único, o cuando menos lo más socorrido que le cabe hacer, es, precisamente, trasmitir esa desazón y hacer partícipe de esa conciencia.…  Seguir leyendo »

En el afán de conseguir logros materiales perdemos el sentido de la vida y también la oportunidad de disfrutar de pequeños placeres que nunca volverán. Miguel Delibes reparó siempre en esas otras cosas importantes: la caza y sus paseos por campos de Castilla, los viajes y, sobre todo, la amistad que tanto cultivó. Fue guía y tutor de muchos periodistas y escritores, pero sólo a uno de ellos le escuché llamar a don Miguel «segundo padre». Me estoy refiriendo a Manu Leguineche.

En junio de 2006 entrevisté a Delibes en Valladolid y a Leguineche en Madrid. La distancia, los años, la enfermedad y el desánimo les habían separado.…  Seguir leyendo »

Cada vez que regreso a Madrid o Lima luego de varios meses me recibe en la casa un espectáculo deprimente: una pirámide de libros, paquetes, cartas, e-mails, telegramas y recados que nunca alcanzaré a leer del todo y menos a contestar, y que por muchos días me deja la mala conciencia pertinaz de haber quedado mal con mucha gente que esperaba una respuesta, una opinión, a veces una simple firma. En los años sesenta, cuando empecé a recibir cartas y libros, los leía con cuidado y respondía a todos esos corresponsales espontáneos con misivas que a veces me tomaba varias horas redactar.…  Seguir leyendo »

Quizá sea cierto, como afirmaba cínicamente Flaubert, que el destino de todo escritor es la traición a sus principios y no la fidelidad a los mismos. Es un dictamen equivalente al popular aserto de que se empieza de incendiario y se acaba de bombero.

El 28 de este febrerillo crecido y loco se cumple medio siglo de la muerte de Julio Camba, para quien parece hecha como de molde esa regla que pretende atribuir la condición de ineluctable a la deslealtad con las primeras convicciones. La trayectoria de Camba, articulista brillante, escritor de éxito y gastrónomo experto y exigente, sus manías y su anecdotario (su intemperancia, su carácter destemplado, su egoísmo, la protección de March, su visera verde, su afición farmacológica, su retraimiento en la habitación 383 de hotel Palace) son cosa conocida y mil veces contada.…  Seguir leyendo »

A las mujeres las llamaba "princesas", a los hombres, "hermanitos". Hace 100 años nació mi gran amigo Fernando Benítez. Periodista, novelista, cronista, autor teatral, el mayor orgullo de Fernando era ser periodista. Su personalidad, sin embargo, rebasaba cualquier profesión. Pequeño y bravo, contaba que su madre le había dicho: "Eres feo, hijo, pero tienes cara de gente decente". Elegante y seductor, Fernando enamoró a bellas mujeres y fue amado por ellas. Celoso, era agresivo con sus rivales, quienes corrían el peligro de ser tomados de las solapas y aplastados contra la pared o, de plano, recibir un botellazo en la cabeza.…  Seguir leyendo »

Este artículo no está escrito por una máquina. La advertencia, pese a la fotografía y la firma, pronto será imprescindible. Hace pocos días (9/03/2010) Ives Eudes explicaba en el diario Le Monde que entramos en La era de los robots-periodistas. Una simple crónica del partido entre los Minnesota Twins y los Texas Rangers, por ejemplo, venía ya firmada por The Machine (La Máquina). Ideada por dos profesores de la universidad Northwest (Illinois), el periodista-máquina es fruto de un programa de inteligencia artificial llamado Status Monkey, actualmente en pruebas.

El periodista francés explica cómo esa máquina rastrea todos los datos, todos los estilos de escritura y es capaz de redactar una crónica desde el punto de vista del que juega en casa o del visitante y, de acuerdo con las instrucciones del editor, sólo informar o bien animar a la afición.…  Seguir leyendo »

Todos los periodistas y aspirantes a autores de reportajes pueden aprender mucho de la controversia sobre Kapuscinski. La "no ficción creativa" es una pendiente peligrosa.

Si hubiera vivido unos años más, Ryszard Kapuscinski quizá habría podido obtener el Premio Nobel de Literatura. Aunque esas cosas se llevan con un secreto digno del Vaticano, estoy seguro de que era uno de los candidatos constantes de la Academia sueca. Entonces, los periodistas de muchos países habrían celebrado su designación por ser el primer escritor de "no ficción" que lo ganara desde Winston Churchill en 1953. Ahora ha estallado una seria polémica en su Polonia natal por un nuevo libro que sugiere que su no ficción no era tan "no ficción", después de todo.…  Seguir leyendo »

En la vida de cualquier escritor español, Larra ha dejado sus huellas de rebelde compulsivo y contradictorio. Su corta vida está llena de sustancia y es larga en experiencias, pasiones de todo tipo, convicciones políticas y sociales. Situado en el tiempo de ayer, hace doscientos años, Larra se lanza como un caballero andante, de la estirpe del Quijote, a conquistar un mundo, España, que le da la callada por respuesta. Antecedente de algunos conspicuos miembros de la Institución Libre de Enseñanza y, desde luego, de la llamada Generación del 98, su misión social se da de bruces ante la ignominiosa estulticia del país al que trata de zarandear con sus artículos del Duende, del Pobrecito Hablador, de Fígaro.…  Seguir leyendo »

A punto de celebrarse el segundo centenario de su nacimiento y a más de 170 años de la despedida trágica de Mariano José de Larra el lunes de carnaval de 1837, hemos de recordar que el escritor madrileño ha sido postergado o rescatado en sucesivas etapas de nuestra historia por iniciativa de grupos intelectuales resguardados bajo su emblema, comenzando por los entonces jóvenes asistentes a su vistoso entierro y sin pasar por alto la recuperación realizada por los hombres del 98, que retoman parcialmente su compromiso intelectual con España. También fue oportuna la doble recuperación del escritor llevada a cabo, en plena guerra incivil, con ocasión del primer centenario de su muerte, tanto en su clave liberal como nacionalista, en sus facetas española o cosmopolita.…  Seguir leyendo »

In the week that Norman Mailer died, the most talked about movies included Into the Wild, drawn from the diaries of an American man who perished in the wilderness, and In the Shadow of the Moon, a film about the Apollo astronauts that continues the new box-office power of cinematic documentary. And, on Broadway, down the river from the author's hospital death bed, the two hot new plays - Tom Stoppard's Rock'n'Roll and Aaron Sorkin's The Farnsworth Invention - both dramatise historical events.

One of Mailer's intellectual eccentricities was a fascination with astrology, and these items in the listings suggest that, at the time of his death on Saturday, the artistic stars were in the right alignment.…  Seguir leyendo »