Buscador avanzado

Out of nowhere, a patient I recently met in my clinic told me, “If my heart stops, doctor, just let me go.”

“Why?” I asked him.

Without hesitating, he replied, “Because there are worse states than death.”

Advances in medical therapies, in addition to their immense benefits, have changed death to dying — from an instantaneous event to a long, drawn-out process. Death is preceded by years of disability, countless procedures and powerful medications. Only one in five patients is able to die at home. These days many patients fear what it takes to live more than death itself.

That may explain why this year, behind the noise of the presidential campaign, the right-to-die movement has made several big legislative advances.…  Seguir leyendo »

When my time comes

Throughout my life, I have been fortunate to have spent my time working for dignity for the living. I have campaigned passionately for people in my country and the world over to have their God-given rights.

Now, as I turn 85 Friday, with my life closer to its end than its beginning, I wish to help give people dignity in dying. Just as I have argued firmly for compassion and fairness in life, I believe that terminally ill people should be treated with the same compassion and fairness when it comes to their deaths. Dying people should have the right to choose how and when they leave Mother Earth.…  Seguir leyendo »

Muerte digna

Durante los últimos días ha sido incesante y unidireccional el mensaje que los medios de comunicación han venido ofreciendo con ocasión de la petición de unos padres de procurar una «muerte digna» a su hija Andrea, de 13 años, aquejada de una enfermedad degenerativa irreversible, y que, según acabo de conocer, ya descansa en paz.

Debo decir que me impresionó escuchar a la madre de esta niña decir que no querían ver cómo sufría inútilmente, cuando al parecer, y según el testimonio de los médicos que la trataban, la niña tan sólo estaba siendo alimentada mediante una sonda nasogástrica, ya que sus órganos vitales funcionan por sí solos.…  Seguir leyendo »

Una cita con la parca

Todos tenemos una cita con la parca, pero no sabemos cuándo. La longevidad es en gran parte hereditaria. A ojo de buen cubero, la edad alcanzada por nuestros padres nos da una primera idea de lo que podemos esperar vivir nosotros en ausencia de accidentes, infecciones y sorpresas. Tanto mi padre como mi madre vivieron 90 años, así que pensaba que esa era la edad de mi cita con la parca. Pero hace unos meses se produjo una sorpresa.

Ya había hecho examinar mi genoma individual por la empresa 23andMe, escupiendo en un botellín enviado por ellos y devolviéndolo a California para su análisis.…  Seguir leyendo »

“Me voy a quitar la vida hoy alrededor del mediodía. Es hora”.

Con estas palabras, publicadas en la web, Gillian Bennett, una neozelandesa de 85 años residente en Canadá, comenzó a explicar su decisión de poner fin a su vida. Bennett sabía desde hacía tres años que sufría de demencia. En agosto, la demencia había progresado a tal punto que, según ella misma lo dijo: “Prácticamente me he perdido”.

“Quiero terminar con esto”, escribió Bennett, “antes de que llegue el día en que ya no pueda evaluar mi situación o hacer algo para poner fin a mi vida”. Su marido, Jonathan Bennett, un profesor de filosofía retirado, y sus hijos respaldaron su decisión, pero ella se negó a que la ayudaran de alguna manera en su suicidio, ya que eso los habría expuesto al riesgo de una sentencia de 14 años de prisión.…  Seguir leyendo »

During all my years of pastoral care, I have never had the privilege of being with someone when they die. I've visited dying colleagues and friends at St Luke's hospice, Cape Town, in the last period of their lives; I've witnessed their being cared for beautifully – but I've never been there at the exact moment of passing. I've been asked why I consider it a privilege to be present when temporal death takes place. It comes from my belief system. It is the wonder of a new life beginning, the wonder of someone going to meet their maker, returning to their source of life.…  Seguir leyendo »

"I just want to die.” How often I have heard that phrase uttered as a way to ask “would I be better off dead?”, to seek reassurance and support, to express fears, or even just to open a conversation on how death will occur. I have seen people who were firm supporters of euthanasia when well who struggle to stay alive against all the odds when dying. And I have often heard people go on to say that they never believed their final days could be so rich and full of love.

When I look at the patients I have seen over the past few months — some suffering from cancer, some with neurological disease, some with chronic conditions — I wonder how they fit into the categories specified by Keir Starmer, the Director of Public Prosecutions, yesterday in his explanation of the law on assisted suicide.…  Seguir leyendo »

La polémica desatada por las muy sensatas declaraciones del ministro Bernat Soria a propósito del suicidio asistido, bien merece un nuevo comentario sobre el debate de la muerte digna en general. Lo recomendable es que ese debate sea sosegado y racional, sin concesiones a la demagogia y atendiendo a toda la complejidad del problema. No tiene demasiada gracia, por ejemplo, declarar que el suicidio asistido equivale a liquidar a la gente con fondos públicos.

Veamos. Como he expuesto en anteriores ocasiones, suicidio asistido y eutanasia son temas interdisciplinarios, donde concurren aspectos médicos, jurídicos, filosóficos, éticos, incluso estéticos. El debate, a menudo, más que ideológico es de enfrentamiento de sensibilidades.…  Seguir leyendo »