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Cultura es cultivar aquello digno de poder desarrollarse: esfuerzo, conocimientos, capacidades innatas, control de nuestro tiempo, y algunas cosas más. Todas ellas enlazadas suman un determinado valor, en forma de méritos reconocidos, que se han convertido en metonimia de prosperidad o éxito.

Ninguna de estas formas de cultura puede describir la cultura con mayúsculas, máxime si no está redondeada o acabada: la del esfuerzo es necesaria, pero has de recordar que nadie en la empresa te paga solo por madrugar; adquirir conocimientos de inglés está bien, de hecho hoy todo el mundo lo habla pero, claro, hay que entenderlo; un diseñador de moda quizá pretenda reinventar el pantalón tobillero con rombos, pero será mejor que averigüe antes qué quiere su cliente.…  Seguir leyendo »

De Luis Cantero Rada (El Fary), sentado junto a una piscina, prieto bañador de licra y libro en las manos, conocimos un aviso, una advertencia: el hombre blandengue. No porque el personaje lo fuera, sino porque veía una amenaza. Se presentaba tal criatura llevando la bolsa de la compra o el carrito del niño, cosas que, en recia apreciación antropológica, le parecían un desmantelamiento de los roles sexuales.

La libertad es un eufemismo más viejo que el rigodón (incluso la garantiza la Constitución) y uno de sus rutilantes ejemplares es ese varón blando, que hoy estaría ya socialmente normalizado. Una alegoría de la estética modulada, un verdadero hombre de paz.…  Seguir leyendo »

Este ejercicio de empatía puede ayudarte a entender mejor a los demás

En los últimos años he recibido muchas llamadas telefónicas de pacientes en la policlínica donde superviso a los residentes de psiquiatría, que me piden cambiar de terapeuta. Un hombre gay de unos 30 años me dijo que aunque su nueva terapeuta parecía estar bien calificada, se sentiría más cómodo si otro hombre gay lo trataba. Una mujer mayor blanca con depresión, que había perdido recientemente a su esposo, dijo que no había forma de que su terapeuta residente de veintitantos años tuviera suficiente experiencia de vida como para entenderla.

“¿Qué puede saber él sobre la pérdida?”, preguntó. Debajo de su pregunta hay una más amplia: ¿Qué tan bien podemos entender a las personas cuyas experiencias de vida —o identidades— son enormemente diferentes a las nuestras?…  Seguir leyendo »

Cultura 2021: Entre el presente, el pasado y el futuro

Si algo nos queda claro de este 2021, el año de “después”, el año de la marmota, en el que vivimos en constantes altibajos pandémicos, es que estamos cansados, física, mental y existencialmente. Han sido muchos meses de enfermedad, normas, restricciones, miedos e impedimentos, y necesitamos buscar esperanza y sentido a nuestro alrededor.

Tal vez por eso uno de los artículos más leídos de este año es el escrito por el Laboratorio de Investigación en Estudios Literarios Globales de la Universitat Oberta de Catalunya, en el que nos recomiendan ocho libros para entender el mundo de hoy.

“Como sociedad, hemos necesitado recursos para entender y estar en este mundo.…  Seguir leyendo »

No podemos perfeccionar nuestras vidas. Solo podemos vivirlas

Dejé de “vivir mi mejor vida” en la tienda de regalos de un hospital. Probablemente fue alarmante para el adolescente en el mostrador ver a una paciente en una bata de algodón azul rodar su propio portasueros intravenoso en la tienda, murmurar en voz alta en dirección a un carrusel de libros y comenzar a sacar títulos de los estantes. No uno por uno, sino a manos llenas.

“Me gustaría hablar con el gerente”, le dije. El adolescente trajo a una mujer mayor, vestida con un suéter bordado y me la presentó con una expresión facial que sugería tácitamente que el salario mínimo no cubría este escenario.…  Seguir leyendo »

En la carrera de un general romano no había mayor honor que ver reconocidos sus logros por el Senado con la celebración de un triunfo.

Surgidos en el periodo monárquico, e inspirados en ritos griegos y etruscos anteriores, los triunfos eran una ceremonia militar-religiosa, reservada a las proezas bélicas más excepcionales, que consistía en un imponente desfile por las calles de Roma del general victorioso acompañado de sus tropas, que culminaba frente al templo de Júpiter en el Capitolio, donde se llevaban a cabo sacrificios y ofrendas rituales. El homenajeado vestía con una toga especial decorada con los colores propios de la divinidad, el oro y el púrpura, que solo podía usar ese día, además de portar una corona de laurel; igualmente, como parte de los festejos, se organizaban banquetes por toda la ciudad, y se exhibía en procesión el botín de guerra junto a los líderes enemigos hechos prisioneros, y a animales o plantas exóticas, traídas desde las zonas en las que se habían librado los combates.…  Seguir leyendo »

La cantante Adele en el programa 'Adele One Night Only' con Oprah Winfrey. (Cliff Lipson/CBS)

El verano pasado, mi hija de 20 años estaba buscando unos pantalones nuevos cuando el vendedor le dijo: "Estos te hacen ver mucho más delgada". Mi hija se volteó y preguntó con una ceja levantada: "¿Por qué querría eso?”.

Y sí, ¿por qué? Tenía razón al señalar nuestra suposición de que entre más delgada mejor. Como mujer que creció bajo la autocrítica y los videos de entrenamiento de Jane Fonda, sé que tengo mucho que aprender sobre este tema.

Aún así, entiendo por qué tanta euforia por la pérdida de peso de otra persona. No me sorprendió cuando Oprah Winfrey le preguntó a Adele hace unas semanas cómo estaba lidiando con el intenso y emocional debate sobre su nuevo cuerpo.…  Seguir leyendo »

Escucho los pódcasts a una velocidad de 1.5x, pero no puedo vivir así

Vengo a poner una queja sobre la velocidad 1.5x. Hace años, trabajé con un hombre que decía que había dos tipos de personas en el mundo: pájaros y conejitos. Según su punto de vista, algunos de nosotros somos adorables y otros bruscos. Y no, no se puede ser ambas cosas.

Durante mucho tiempo, me divertí mucho asignando en secreto a todas las personas que conocía a uno de los dos grupos. Pero luego llegaron los pódcast, y ahora sé que los dos tipos de personas en el mundo no son pájaros y conejitos, sino personas sensatas y aquellas que escuchan pódcast a una velocidad de 1.5x.…  Seguir leyendo »

Una máscara de un bebé llorando en la tienda de regalos del American Visionary Art Museum en Baltimore, Estados Unidos, en 2019. (Marvin Joseph / The Washington Post). (Marvin Joseph/The Washington Post)

¿Te acuerdas que, cuando eras niño, si hacías un berrinche tus padres te decían que esperaban que algún día tuvieras hijos para que vieras lo que se siente? Spoiler alert: no necesitas tener hijos. Con trabajar en cualquier restaurante de Estados Unidos es más que suficiente.

Cuando escuché sobre la “Gran Renuncia” y el informe del gobierno estadounidense que decía que aproximadamente 4.4 millones de trabajadores renunciaron a sus trabajos en septiembre, de los cuales casi un millón trabajaba en la industria de servicios, sentí celos.

Vivo en el estado de Georgia y trabajo en una cadena de restaurantes. Mi sueldo semanal es una combinación del salario mínimo de 7.25 dólares más la propina compartida.…  Seguir leyendo »

Ya está. Se nos fue. La cosa se ha puesto agresiva. Entre unos y otros, digo, que es como nos gusta -parece- que se pongan las cosas. La tentación sería concluir que nunca hubo tanta gente tan segura de tener razón, pero sería mentira. Aun así, pasma y asusta. Si algo resulta evidente de la coronacosa, acaso sólo eso, es que no sabemos nada, y que los que saben algo tampoco saben mucho. Saltamos de certeza en certeza como las ardillas de los tiempos viejos, cuando empezamos a ver la Fórmula 1 y a las tres horas de tele ya sabíamos cuándo había que repostar y cuándo poner los neumáticos intermedios, aunque fuéramos paracaidistas recién llegados del baloncesto.…  Seguir leyendo »

Imagínese que va en un barco con su bebé en brazos y una fuerte ola se lo arranca de sus manos y cae al agua. Por la zozobra pierde el equilibrio y usted se golpea en la cabeza y no puede saltar a rescatarlo. Imagínese que en la cubierta está también un joven –puede imaginarlo hombre o mujer- con un perrito asustado en sus brazos que cae también por el otro lado de la borda, con la diferencia de que su dueño no resulta herido por la embestida del mar.

Pues sepa usted que, si dicho joven fuera uno de mis alumnos recién llegado a la universidad, según afirma mayoritariamente, saltaría a salvar a la mascota y no a su hijo.…  Seguir leyendo »

Venir de pobre

De un tiempo a esta parte resulta cada vez más frecuente que cuando alguien accede a un cargo público de una cierta relevancia, los medios de comunicación se hagan eco de la información —por lo general filtrada por el propio gabinete de prensa del cargo en cuestión— según la cual los abuelos o los padres de este último no procedían de ningún sector acomodado, sino que eran de origen más bien humilde (cuanto más humilde fuera, más se destacan los detalles concretos).

Sin duda, no se trata de una información neutra o meramente anecdótica, sino que, tras la apariencia de estar proporcionando unos datos objetivos, subyace más de un mensaje que en ocasiones el propio protagonista se encarga de destacar en posteriores entrevistas.…  Seguir leyendo »

Los alimentos adicionales se almacena en la entrada de la casa de Bruce y Barbara Stelle en Jackson, New Hampshire, después de que sus hijos se mudaron después de la pandemia. (John Tully para The Washington Post)

Pregunta rápida: en un día cualquiera, ¿qué frase dices más? Ojalá mi respuesta fuera, “¿No es maravillosa la vida?” o “No, gracias, puedes comerte el resto”.

Pero la frase que más digo es: “¡¿De quién es esto?!”, mientras sostengo un calcetín sin par o un tazón con restos de cereal que alguien dejó junto al correo. Porque, a pesar de que son independientes y están vacunados, mis hijos adultos, quienes regresaron a casa durante la pandemia, parecen no estar dispuestos a irse, y sus desperdicios de adulto ponen mi mundo de cabeza.

Este fenómeno inesperado está presente en la vida de muchas personas que conozco: o los hijos de veintitantos viven en casa de sus padres o los padres están pagando para que vivan en otro lugar.…  Seguir leyendo »

Uno. Tengo un vecino que se levanta todos los sábados temprano y rastrilla la arena de su jardín japonés. Al principio, aquel ruido monocorde me molestaba y poco me faltó para salir a quejarme. Es cierto que después, sobre todo durante los meses de la pandemia, terminé acostumbrándome y ahora, el ruido, que se ha convertido en un rumor, me acompaña. Un día, no hará mucho, salí al balcón, que se levanta a escasos metros de su impoluto jardín de grava y arena y, con prisas, colgué las sábanas en el tendal de cualquier manera. Desde los bajos del edificio, mi vecino me observaba.…  Seguir leyendo »

Tejer ciudadanía social más allá del Estado de bienestar

Venimos de una década convulsa. La Gran Recesión golpeó los parámetros económico-financieros de la globalización desregulada. Y su gestión política, en clave austeritaria, configuró la fase más intensa del ciclo neoliberal. La pandemia altera las coordenadas. Resurge lo colectivo como necesidad humana, más que como opción disponible en el abanico ideológico: ahí está la puesta en valor de servicios públicos y prácticas solidarias; ahí está el esquema europeo de reconstrucción. Pero más allá de crisis cíclicas y respuestas coyunturales, subyacen también dinámicas de cambio de época en múltiples dimensiones. La última década dibuja un tiempo de transformaciones intensas, diversas y aceleradas, llamadas a redibujar trayectorias personales y horizontes colectivos: emerge una nueva era.…  Seguir leyendo »

Los 55 especímenes de español más insoportables de 2021

1. Los del patinete. Con su chichonera, su mochilita, sus piececitos alineados como los de una bailarina del Bolshói y sus treinta tacazos a cuestas, circulando por el carril central y congestionando la ciudad entera mientras tragan CO2 a dos carrillos. ¡Cómprate un coche o camina, pedazo de haragán, que se te van a gangrenar los pulmones!

2. Los de la bicicleta, sobre todo si lleva cesta. Como los del punto 1, pero encima cursis.

3. Los que se paran a la salida de las escaleras mecánicas. Conos humanos. Parecen Messi defendiendo la salida del central rival.

4. Los que catan el vino en los restaurantes de menú y se lo piensan, frunciendo el ceño con intensidad, como si supieran qué demonios están paladeando.…  Seguir leyendo »

Somos la sociedad más informada de la historia de nuestra especie. Nos enteramos de todo en el acto y, sin embargo, vivimos permanentemente en la confusión, ahogados en ese torrente inagotable de imágenes y palabras que ocupa, sin tregua, las pantallas de los teléfonos y las tabletas.

En el sistema de Alta Definición (HD, por sus siglas en inglés), las imágenes, como bien se sabe, tienen una resolución mayor que las de definición estándar. En una película, o serie, grabada en HD, los rostros, las manos, y también los árboles y los automóviles, se nos presentan con un detalle, un colorido y una textura que nunca encontramos en la realidad que vemos a simple vista.…  Seguir leyendo »

Instrucciones para reconocer a un neorrancio

—¿Debería volver a implantarse el servicio militar en España?

—Qué es peor para una mujer, ¿divorciarse o que le toquen el culo?

—Qué prefieres, ¿irte de Erasmus a copular y comer Doritos o tener familia y propiedad inmobiliaria antes de los 30?

Ninguna de las tres preguntas tiene mucho sentido, porque plantean dicotomías falsas y un tanto absurdas. La de la mili presenta un debate que no está ni por asomo en la agenda política española. Ni siquiera Vox se atreve a pedir muy alto que vuelva el servicio militar obligatorio. Y, sin embargo, las tres cuestiones se han formulado en foros públicos en los últimos meses y responden al mismo fenómeno, que podríamos llamar “pensamiento neorrancio” y que es hábil a la hora de dar nuevos estilismos a ideas muy antiguas.…  Seguir leyendo »

Como en otras representaciones del Infierno de finales de la Edad Media, el fresco que nos espera detrás del altar mayor de la Catedral de Santa Cecilia en Albi también asocia los castigos de ultratumba al Juicio Final. Allí se concitan todos los miedos, todos los horrores y las peores repugnancias. Los muertos salen de la tierra, desnudos, llevando colgado del cuello el libro de su pasado. Pese a su carácter caótico, en el averno se distribuyen sus obscuros habitantes de acuerdo con reglas simplificadas. Lejos de producir una imagen plural y caleidoscópica de la vida, los pecadores se agrupan de acuerdo a una sola de sus debilidades, que impregna y delimita el conjunto de su persona.…  Seguir leyendo »

“Ya no queremos trabajar. Parece que estemos en un período de insurrección contra el sistema laboral. Pero esto es tan sólo mera apariencia. Mirándolo de cerca, nos damos cuenta de que lo que vivimos es un momento de insurrección contra el absurdo, ahora punzante, del trabajo en general, una insurrección racionalmente correcta, y que lo es justamente porque el trabajo se antoja un hecho irracional”. Quien así habla es el modesto anarquista Giuseppe Rensi que tendría hoy ciento cincuenta añitos y de quien la editorial Firmamento acaba de reeditar su ensayo Contra el trabajo. Lo curioso (y maravilloso), es que sus viejas tesis radicales y minoritarias —que sus coetáneos Benedetto Croce y Giovanni Gentile trataron de arrinconar— se están volviendo hoy generalistas.…  Seguir leyendo »