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Le sapin, un arbre qui reste vert toute l’année, est décoré de boules, de guirlandes et de lumières scintillantes, une étoile trônant au sommet. Au pied de l’arbre, des cadeaux s’entassent en vue des réunions familiales, quoique cette année les Fêtes seront moins courues que d’habitude, pandémie oblige.

On nous rappelle d’être bienveillants et généreux envers celles et ceux qui ont moins de chance que nous. Partout à l’extérieur, des décorations multicolores nous rappellent l’importance de la lumière au cœur de la nuit. Tout cela pour la fête de Noël, bien sûr, qui marque la naissance de Jésus.

Mais pour peu que l’on considère Jésus comme un personnage historique, il est à peu près certain qu’il n’est pas né un 25 décembre, ni même il y a 2020 ans cette année.…  Seguir leyendo »

Fiestas de solsticio

El gran ciclo de las estaciones –con sus períodos fríos, templados o calurosos, con sus épocas secas o lluviosas, con sus noches más largas o cortas– ya determinaba el ritmo de vida de cazadores y recolectores en el Paleolítico. Y este ciclo, ya en el Neolítico, hace unos 10.000 años, se traducía directamente en las labores de los agricultores: labrar la tierra, sembrarla, cuidarla y cosechar los frutos para volver a labrar, volver a comenzar.

Este ciclo natural está determinado por la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto al plano de su órbita en torno al Sol. Desde nuestra perspectiva vemos al astro rey pasar del punto Aries (primavera) al trópico de Cáncer (verano), al punto Libra (otoño) y al trópico de Capricornio (invierno), para regresar nuevamente al punto Aries.…  Seguir leyendo »

Algunos, grupos buscadores de novedades, para desvirtuar lo de la encarnación, tratan de demostrar el origen pagano de la Navidad, demostrando que la Navidad es la cristianización de fiestas anteriores, pero olvidando que, a su vez, esas fiestas habían ocupado, por obra de vencedores, el lugar de otras fiestas que habían celebrado los vencidos. No se trata de cristianizar la celebración anterior sino solo de celebrar los misterios cristianos en ciertas fechas. La Iglesia, como buena estratega, aprovechó momentos significativos y distinguidos del ciclo anual, auténticas referencias temporales de calendarios anteriores, para situar en el tiempo la celebración de sus grandes ministerios, en el momento más próximo en el tiempo a la ocurrencia del mismo.…  Seguir leyendo »

Hoy, 24 de diciembre, al margen de la climatología con que el azar de la Naturaleza decida acompañarlo, es uno de los días más hermosos del año. A pesar de la creciente secularización, de la utilización consumista de la fecha y del relativismo galopante, Nochebuena -así escrito- sigue siendo una fiesta entrañable y familiar en la que celebramos un hecho fundamental: que hace más de dos mil años nació en Belén un Niño del que nos dieron testimonio apenas una docena de pastores y que vino a remover para bien medio planeta, especialmente Occidente, ya que supuso el descenso de Dios a la Tierra.…  Seguir leyendo »

A 19th-century George Cruikshank print has fun with Boxing Day.CreditCreditThe Print Collector/Getty Images

It was my first Boxing Day in retail. There I was, sitting at the returns desk at Classics Books in Midtown Manhattan, 1980. A woman in a mink coat angrily dropped a volume upon my desk: “Mommy Dearest,” by Christina Crawford.

“I’m returning this — this piece of trash!” she said.

“Was there something wrong with the book?” I asked. She’d received it just the day before.

Her eyes narrowed. “Joan Crawford,” she said, “was a wonderful mother!”

The day after Christmas is a hard day to work in retail, what with all the returns and exchanges. At least Black Friday is just about sales.…  Seguir leyendo »

«Los niños arruinan la Navidad», «Por qué voy a pasar de la Navidad», «Declaremos la guerra a la Navidad»: de juzgar por sus titulares, el episodio bíblico que los columnistas de The Guardian conmemoran el 25 de diciembre se parece menos al nacimiento de Jesucristo que a las Lamentaciones de Jeremías, y uno imagina que la copa navideña de su redacción debe de emanar el mismo buen rollito que los momentos más desesperados del Libro de Job. Por supuesto, detestar la Navidad es una inclinación tan vieja como la misma Navidad: Herodes, por ejemplo, ya se mostró poco partidario. Y si cada época ha tenido su modo de vivir las navidades, quizá el propio de la nuestra sea la complacencia que mostramos al detestarlas.…  Seguir leyendo »

Llega la Navidad

La gran fiesta de Sevilla es la Semana Santa, muy por encima de la Feria. Cualquier sevillano lo sabe. Pero el «color especial» de la ciudad también tiñe su forma de celebrar la Navidad. Desde mucho antes, Sevilla vive sus «Vísperas del gozo» (Pedro Salinas). «El sevillano –escribe Joaquín Romero Murube, en su precioso libro “Sevilla en los labios”– siente el dogma de la Pureza como la más grande fiesta espiritual de su corazón». El fervor concepcionista sevillano ha preferido siempre llamarlo así, «Pureza», mejor que «Purísima» o «Concepción».

El 25 de noviembre, cuando falta justamente un mes para la Navidad, «la Pura y Limpia», una imagen pequeña y preciosa de la Inmaculada, se ha trasladado al Monasterio de la Encarnación, dejando por unos días su sede habitual, en el Postigo del Aceite (donde estaba aquel puesto de «calentitos», que siguen dando sabor a las nostalgias de Antonio Burgos).…  Seguir leyendo »

Rome’s official Christmas tree, nicknamed Spelacchio, or Mangy, is estimated to have cost Italian taxpayers 48,000 euros. Credit Massimo Percossi/European Pressphoto Agency

If the paragon of all Christmas trees is the one in front of the Rockefeller Center in New York — first erected, mind you, by an Italian in 1931 — the prize for most pitiful must go to the one that stands in Rome’s Piazza Venezia this year. Just days after it was put up, it began to gray and shed its needles, and soon it had become nearly see-through. The tree cuts so sad and forlorn a figure that it has been nicknamed Spelacchio, or Mangy.

Spelacchio arrived in Rome early this month from the Trentino region, near Italy’s border with Austria, and what with transport expenses and decorations, the 70-foot fir is estimated to have cost Italian taxpayers 48,000 euros, or $57,000.…  Seguir leyendo »

Nada tenemos que objetar ni aplaudir a propósito de las fiestas nacionales de Estados Unidos, de Tanzania o las Islas Maldivas. Nada: ni a favor ni en contra. Y huelga aclarar por qué. Sin embargo, en los últimos cincuenta años hemos asistido a la desaparición o bastardeamiento de las nuestras, a su empobrecimiento y pérdida de sentido original, empezando por la irrupción del consumismo a partir de los años sesenta; continuando por la despoblación y abandono del mundo rural y de las ciudades pequeñas, con nuevas formas de trabajo y los consiguientes cambios económicos y en las relaciones humanas; y culminando con la avalancha invasora de la subcultura de consumo anglosajona, en especial de Estados Unidos que –como primera potencia que es– funge como mayor exportador mundial de casi todo, también de estupidez.…  Seguir leyendo »

The Carnegie Museum of Art’s Neapolitan crèche (detail of a Wise Man with musicians), Pittsburgh, 2016

The Gospel of Luke says that the pregnant mother of Jesus could not find shelter in an inn, so she had no place to put down her newborn but in an animals’ food trough—phatne in Luke’s Greek, the word rightly translated as praesepium (Latin), krippe (German), crèche (French), presepe (Italian), manger or crib (English). They all mean food trough. Yet this humble picture of a homeless mother having this as her last resort is turned into grand theatrical displays in our annual crèche unveilings. In this celebratory setting, the vagrant woman has become queenly, she is receiving royalty, she is lit by angelic hoverings.…  Seguir leyendo »

La imagen verdadera del pasado amenaza con desaparecer con todo presente que no se sienta aludido en ella (Walter Benjamín).

Quien más quien menos, agnósticos, ateos o creyentes, todos reflexionamos de vez en cuando sobre el sentido de nuestras vidas y la construcción de nuestras conciencias. Más durante fiestas como las que acaban de pasar, donde la plaza pública se convierte en un rifirrafe ente laicismo y religión. Pesebres que no lo son, niños Jesús transexuales o reinas magas reavivan el desgarro entre las historias que han dado tradición a nuestra cultura y la modernidad.

Que el Estado debe ser aconfesional está fuera de duda como lo está la libertad religiosa.…  Seguir leyendo »

El solsticio de la gula

Con la Epifanía o día de Reyes concluyen en muchas partes del mundo las fiestas navideñas durante las que celebramos también el fin de un año y el inicio de otro y que, con la pérdida del sentido religioso que a lo largo de siglos las caracterizó, se me antojan moralmente carnavalescas. La proliferación de buenos sentimientos, de presuntos deseos de paz y prosperidad para todos, incluso para nuestros enemigos, no deja de constituir, muy a menudo, fingimiento, apariencia, máscara y disfraz.

La festividad de los Reyes suele poner punto final a la orgía gastronómica, a los empachos y kilos de más con los que nos hemos beneficiado, sin darnos apenas cuenta, en una serie de convites familiares o amistosos, tal vez detestables, a los que hemos tenido que acudir por obligación, no vayamos a parecer misántropos, antisociales excéntricos en unas fechas tan entrañables.…  Seguir leyendo »

Elogio de la Navidad

Allá por los años setenta no era raro encontrar en alguna iglesia alemana un belén presidido por el siguiente texto: “El establo, el hijo del carpintero, el predicador entre gente humilde y el patíbulo al final son resultado del material histórico y no fruto del material dorado, preferido por la leyenda”. Lo llamativo de este texto es el nombre de su autor: no lo escribió un fervoroso teólogo cristiano, sino Ernst Bloch, filósofo marxista y ateo. Nunca escatimó este autor de una monumental filosofía de la esperanza elogios a Jesús de Nazaret: “Aquí aparece un hombre bueno con todas las letras, en toda la extensión de la palabra, algo que no había ocurrido nunca”.…  Seguir leyendo »

Hace muchos años, ya no recuerdo cuántos, en la Misa de Nochebuena el cura de mi pueblo contó el siguiente sucedido: En la madrugada del día 6 de Junio de 1944, se encontraba el General Eisenhower presenciando el comienzo de las operaciones militares frente a Normandía, en la Segunda Guerra Mundial, cuando al contemplar el movimiento de los 5.000 barcos de guerra y los muchos miles de aviones que preparaban el desembarco de un millón de soldados, uno de los ayudantes del Comandante supremo aliado le dijo, «Mi General, estamos presenciando el acontecimiento más importante de la Historia», a lo que el popular IKE –años después presidente de los Estados Unidos de América– respondió: «No, el acontecimiento más importante de la Historia fue el día en que nació Jesucristo».…  Seguir leyendo »

El verdadero sentido de la Navidad

Es interesante tratar de recuperar la auténtica persona de Jesús, lo esencial de su mensaje y lo mejor de su impacto histórico porque, a pesar de que no dejó escrita ni una sola línea, ninguna figura histórica ha ejercido una influencia mayor ni igual en la Historia de la humanidad. Muchas veces se ha presentado a Jesús como un personaje intemporal, un alma somnolienta sin recovecos y sin goces, sin deseos ni pasiones, como algo museístico, como un buey manso que cumplía cabalmente con sus obligaciones, como alguien que nunca disfrutó de la osadía de un joven porque siempre encarnó los sueños de la vejez: casi un fetiche.…  Seguir leyendo »

Donde quiera que esté, volveré a casa

¿Quién es esta gente que falta, Mamá? Un tablero, enorme; un piso alto sin ascensor; gente mayor venida de más allá de las nieblas; chiquillos como yo, a medio criar; un cigarrillo en los labios de Papá y un aroma a noche larga, antigua, aguardentosa; algo de musgo en los mármoles de los aparadores; una botella de nombre extraño; una temperatura de familia vieja, trasterrada; una forma de España en platos de comida lenta; un Dios por criar en el pesebre de las cosas; esa blancura de la inocencia, ese frío de entonces, esos truenos que sonaban a lo lejos; los fuegos de las cerillas infatigables y la noche de asfalto sin vegetación, desmigando las paredes del invierno; ese aliento que quemaba los silencios; ese preámbulo de los cantes y del vuelo de las faldas…

Cabalgaba por mis sueños de entonces un pastor de hechuras breves que siempre situaba al pie del Portal.…  Seguir leyendo »

Papá Noel quiere ser… el cuarto Rey Mago

Algo se mueve allí arriba esta Navidad. Y cuando digo «arriba» no me refiero al Polo Norte, donde dicen que tiene su casa y su cuartel general Papá Noel. Arriba es «Arriba del todo». Gracias a un hallazgo casual –o sea «serindipidoso»– que he realizado en Nueva York de una escena antes nunca vista: «Papá Noel, arrodillado, adorando al Niño en el pesebre», creo que puede resolverse el contencioso secular entre Santa Claus y los Reyes Magos

La estampa, que pudo ser inventada a mediados del siglo pasado, estaba arrumbada en un anticuario y ha sido mi amiga la imaginera española Susana Adalid la que ha realizado la figura que hoy se puede contemplar aquí por vez primera.…  Seguir leyendo »

When I was a child in the Netherlands, the festival of Sinterklaas was magic. Through the month of November, leading up to Dec. 5, I would slip out of bed at night, my sister asleep in our top bunk, and tiptoe to the living room. Sinterklaas, our version of Saint Nicholas, had arrived via steamboat from Spain, but I was really looking for Zwarte Piet, or Black Pete, his comical blackface assistant. Maybe Black Pete would tumble through the chimney, as we were told he did every year, and leave us presents.

As a brown girl of Surinamese descent, I was fascinated by Zwarte Piet.…  Seguir leyendo »

One of my first childhood memories: New Year’s Eve, Leningrad, 1976. The doorbell rings, my mother opens it, and a bear walks in on his hind legs. Four-year-old me starts trembling. Bear! Bear! Soon I will be eaten. No, my mother tells me: “It’s Grandfather Frost,” the secular, socialist-friendly Russian equivalent of Santa Claus, with New Year’s standing in for Christmas. And it’s true. On top of his shabby gray-white fur that makes him so uniquely ursine, the bear sports a red hat and a flowing white beard made of cotton balls.

“I have gifts for a little boy,” says the Holiday Bear, hefting a heavy sack, “but first he must sing me a song.”…  Seguir leyendo »

When I was growing up in Amsterdam in the 1970s, the phenomenon of Santa Claus was relatively unknown. Christmas was celebrated without Santa and mostly without gifts. St. Nicholas — Sinterklaas in Dutch — was the man with the presents.

If one had the good fortune to be Jewish, one received presents not only on Dec. 5, the eve of Sinterklaas’s name day, but also at Hanukkah. Only in recent years has Santa Claus, who comes on Dec. 25, made his rise to stardom in Holland, and today a Dutch child — or a Dutch adult for that matter — no longer has to be Jewish to cash in twice in December.…  Seguir leyendo »