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Dicen que en un tiempo no muy lejano, existirán en Facebook más perfiles de muertos que de vivos. Que la red se convertirá en una especie de Walking Dead, o más bien de Surfing Dead, donde navegaremos entre zombis, como en una jornada en el río Ganges.

El face me recuerda hoy tu cumple, cómo olvidarlo. Las cuentas conmemorativas serán legión, el cielo prometido se tornará azul Facebook, construyéndose una nueva forma de inmortalidad.

Siempre estarás en nuestros corazones porque nunca te has ido. Hace ya un tiempo que las redes sociales vienen robándole protagonismo a Dios, se han convertido en las principales competidoras de la Iglesia.…  Seguir leyendo »

Anciano apenado (En la puerta de la eternidad), (Vincent Van Gogh, 1890). Wikimedia Commons / Kröller-Müller Museum

Si hay un proceso que rige al ser humano desde su nacimiento es sin duda la muerte. Junto con la llegada a este mundo, nuestra partida es el único hecho inevitable al que todos y cada uno de nosotros estamos predestinados. A pesar de esto, la negación de la muerte como proceso vital y certero es recurrente. Y eso la ha convertido en el tema por excelencia a eludir. El gran tabú.

Pese a todo, algunos autores subrayan que la muerte, tanto la de terceras personas como la propia, puede llegar a ser una de las experiencias más significativas y con más sentido en la vida del ser humano.…  Seguir leyendo »

Where Do the Dead Go in Our Imaginations?

In the west of Ireland, in County Mayo, where my mother lives, there’s a lovely tradition of attributing words or phrases to people. If they are dead, you add an acknowledgment after their name along the lines of “May the Lord have mercy on their soul.”

I love how this reignites the spirit of a deceased person you may or may not have known. You can build an entire sense of someone you never met from hearing their expressions. And for those who knew them, that person can live again in the utterance of those sayings.

From a young age, I’ve had to contemplate death.…  Seguir leyendo »

Eran la generación de la guerra y la posguerra. Eran los que vivieron la infancia, la adolescencia o la juventud en los momentos más difíciles de la historia de este país; los hijos de aquella larga resaca de la locura, la delación y la sangre; los que se quedaron huérfanos o empobrecidos o desarraigados por las tragedias que vivieron sus familias en la contienda; los que empezaron a trabajar con catorce años y donde podían hacerlo, sin derechos de ninguna clase. Eran los españoles de las cartillas de racionamiento; los que madrugaron y se movieron en una realidad sórdida de isocarros renqueantes y trenes con plazas reservadas para caballeros mutilados; los que luego fueron viendo, en los siguientes años, mejorar, levantarse poco a poco, día tras día, una nación devastada; los que levantaron España de sus ruinas sin permitirse el odio ni hablar de política ni echar la culpa a nadie de su suerte.…  Seguir leyendo »

Miedo y lenguaje de guerra

He cruzado el Atlántico tres veces durante la pandemia. En cada ocasión he padecido un miedo intenso, durante los días previos al viaje y durante el viaje mismo. El virus es la amenaza de la muerte. Y a la muerte se le teme por encima de todo.

No tengo un recuerdo claro de cuándo sentí por primera vez miedo a la muerte. Procedo de una sociedad en la que, en las últimas cuatro décadas, la violencia en la calle —primero en forma de guerra civil y luego en forma de maras y crimen— ha cobrado decenas de vidas diariamente, una sociedad peligrosa precisamente porque la muerte está siempre a un paso, donde nunca se deja de tener miedo a la muerte, pero donde también se aprende a convivir con ese miedo, quizá a costa de la salud o del equilibrio mental y emocional.…  Seguir leyendo »

A man ties a white ribbon to a fence at a cemetery in Colombo, Sri Lanka, on Dec. 23 to protest the government policy of forced cremations of Muslims who die of covid-19. (Lakruwan Wanniarachchi/AFP/Getty Images)

One of the most difficult things about the covid-19 pandemic has been the disruption of the ways in which we mourn. People have been unable to spend time with their loved ones in their dying moments, having to make do with a last glimpse over FaceTime instead. And as hospitals become overwhelmed, the waitlist for a plot to become available at a cemetery grows. For Muslims, this can be especially difficult, as Islam mandates that bodies be buried as soon as possible.

Losing loved ones and not being able to honor them with the usual religious rites and customs are hard enough when due to the logistics of an overburdened hospital system.…  Seguir leyendo »

Consérvate bueno. Con estas palabras se despide Séneca de su discípulo Lucilio en todas sus epístolas. Al menos así lo recoge la edición de Planeta que leíamos nosotros. En Gredos inexplicablemente decidieron eliminarlas, sustrayendo con ellas el latido del afecto hacia el que es corresponsal, pero también amigo. Fueron estas Cartas las que llevé al salón la última tarde en que mi padre aún tenía energía para comunicarse, en ese descanso de paliativos para volver a un hogar que, sin él, pronto sería otro. Charlamos de ambas traducciones, de lo que implicaban sus diferencias y, cómo no en esos días —de que más podíamos conversar si no—, de las despedidas: hablando de nosotros a través de todo lo demás.…  Seguir leyendo »

La consideración de la muerte como un momento sagrado y la atención reverencial hacia las últimas palabras del moribundo constituyen un tópico compartido por las diferentes civilizaciones. En Occidente conecta con el mito del canto del cisne, creencia que se remonta a la Antigua Grecia, según la cual poco antes de morir los cisnes cantan una bella canción. El mito, que ya aparece en Esopo, ha dado lugar desde entonces a bellísimas manifestaciones culturales de todo tipo. «Como el blanco cisne/ que envuelta en dulce armonía/ la dulce vida despide», escribió nuestro Góngora.

Las últimas palabras de Cristo en la Cruz -las siete últimas palabras- han sido y son para los cristianos objeto de veneración constante, pues han leído en ellas un epítome desgarrador y perfecto de su doctrina.…  Seguir leyendo »

Resuena en nuestros oídos, una y otra vez, la letanía de cifras: cada día engullimos la cotidiana ración de estadísticas. Las tablas —sus dientes serrados con picos y valles, sus números desnudos— abruman la mirada y ocultan los rostros. El aluvión de cómputos enfría la tragedia o, peor aún, celebra desoladores avances medidos en porcentajes, en exitosos descensos, cuando solo se registran 100 o 40 o 20 fallecimientos. ¿Cuántos son pocos muertos? ¿Cuántos son demasiados?

En la literatura de nuestros antepasados, palpita un sentimiento muy diferente hacia el duelo. La Ilíada se detiene con emoción y temblor ante cada muerte. Cuando un guerrero cae desplomado, encuentra siempre en Homero un homenaje, una pausa apesadumbrada.…  Seguir leyendo »

1 de noviembre (Día de Todos los Santos). 2 de noviembre (Día de los Fieles Difuntos). Como ya sabía el filósofo francés La Rochefoucauld en el siglo XVII, ni el sol ni la muerte pueden mirarse fijamente; por eso, durante las primeras horas de cada mes de noviembre, las tumbas y los nichos de los cementerios se llenan de rosas, lirios y crisantemos.

Cuando murió Ángeles, la mujer de Miguel Delibes, las persianas de la casa permanecieron varios días bajadas. Una de las hijas, entonces una niña, recuerda: “Fue horroroso; no podíamos ni cantar. No querías volver del colegio”.

Aunque nos digan que los niños —como los animales— no sepan que van a morirse, no es cierto.…  Seguir leyendo »

La muerte no es la medida de todas las cosas. Pero la forma en que tratamos a los muertos dice qué pensamos de los vivos. Arrastraba un libro de Adorno (Minima moralia exige dosis agudas de atención) desde hace años y vino a verme cuando la pandemia empezó a golpear España como una galerna de granito. Sus palabras parecían encerrar algo más que una coda para los que se iban a miles y en silencio: “Sólo una humanidad a la que la muerte le resulta tan indiferente como sus miembros, una humanidad que ha muerto, puede sentenciar a muerte por vía administrativa a incontables seres.…  Seguir leyendo »

Mi padre murió a finales de noviembre, después de años de una larga y agónica enfermedad. Cuando le diagnosticaron demencia con cuerpos de Lewy, vino a verme a Madrid. “Tenemos que hablar de la muerte”, me dijo. Y no de una muerte cualquiera, sino de la suya. No estaba preparada para tener esa conversación e hice lo posible para eludir el tema. Como si no hablar de ello pudiera evitarlo. Como si el diagnóstico de una enfermedad incurable y degenerativa no fuera definitivo. Imaginé que mi padre quería hablar de la herencia, de que su demencia progresaría y hasta cuándo merecía la pena seguir vivo.…  Seguir leyendo »

Una de las muchas fechorías de Sísifo fue encadenar a la Muerte cuando esta vino a buscarla. Durante tres días la tuvo presa. Nadie podía morir. El inframundo se quedaba vacío y la Tierra se asfixiaba bajo el peso de los vivos. Como dignos descendientes de Sísifo, también nosotros nos resistimos a morir. No entendemos que la muerte no es la cara opuesta de la vida, sino aquella parte suya que la sostiene y la hace posible. Sin muerte no hay vida. Todo ser vivo se alimenta de otros y crece en el espacio que otros desalojan. Que en el universo (y en política) las fuerzas opuestas no son contrarias (ni enemigas) sino complementarias es algo que, desde Parménides, tenemos dificultad para entender.…  Seguir leyendo »

Pienso mucho en cómo narraremos estos días de los que venimos. Qué palabras encontraremos, cuáles elegiremos, de qué manera las usaremos; qué narrativas darán cobijo a lo que todavía hoy, aquí delante de la pantalla del ordenador, hace que siga siendo imposible encontrar las palabras justas o adecuadas para la multitud que no deja de murmullar aquí dentro. Escribo y por el cuaderno merodean hormigas, estos días he puesto la mesa de trabajo justo delante de la huerta. Aquí, mi única compañía trabajando son las patatas y las calabazas, también alguna mirla que cruza demasiado cerca, con un insecto en la boca llamando a las crías que se esconden en los arriates debajo de los setos, indecisas todavía para volar y dependiendo de los padres que siguen cuidándolos como si siguieran en el nido.…  Seguir leyendo »

En Francia, la muerte ha sido durante mucho tiempo motivo de enfrentamientos violentos, hasta que, tras la proclamación del Edicto de Nantes, Enrique IV defendió la separación de los cementerios por confesión religiosa después de que los difuntos musulmanes fueron rechazados en los cementerios católicos. La Revolución Francesa transformó los cementerios parroquiales en cementerios organizados en función de la fe del colectivo de creyentes. La aprobación de las leyes laicas de 1881 y 1884 pusieron fin a esta obligación de los municipios de separar los difuntos en función de su creencia religiosa o de las circunstancias del fallecimiento. Más tarde, la ley del 28 de diciembre de 1904 se consideró un acto de gracia que despojó a los religiosos católicos del monopolio sobre los cementerios municipales, favoreciendo a la creación de cementerios para minorías religiosas.…  Seguir leyendo »

Hasta la década de 1920 o 1930, según los países, la difteria fue la enfermedad temida. Perseguía a los niños, adolescentes y ancianos, después de un comienzo que, según las crónicas médicas, se parecía bastante al de la infección por coronavirus. Mi madre, que estaba muy lejos de ser una sentimental, nunca pudo olvidar la muerte de su mejor amiga, ahogada por la infección y las secreciones. Cada vez que pasábamos por la que había sido la casa de esa amiga, la memoria se imponía sobre el presente. Escuché decenas de relatos de su última visita a esa agonizante muchacha de 20 años, que hasta el final mantuvo, con la fuerza de la juventud, la esperanza de salvarse.…  Seguir leyendo »

Una fila de personas espera para entrar a una tienda en Sunset Park, en Brooklyn, un vecindario con una de las comunidades mexicanas e hispanas más grandes de la ciudad, el 5 de mayo. Credit Bebeto Matthews/Associated Press

No va a ser fácil que entierren a Basilio Juárez Pinzón en Cuautla, México. Es caro, complicado, lleno de requisitos burocráticos y más aún cuando hay que trasladar sus cenizas desde Nueva York en medio de la pandemia.

Tuvo que pasar un mes y cuatro días para que Félix Pinzón pudiera incinerar los restos de su hermano Basilio, de 45 años y quien contrajo el virus en Nueva York. Las funerarias de la ciudad no se daban a basto. Y todavía no tiene el acta de defunción. Así no lo puede repatriar aún a México.

Más de mil mexicanos han muerto en Estados Unidos por la pandemia y muchos de ellos no querían que los enterraran aquí; tenían, con sus amigos y familiares, un acuerdo tácito: si me muero en Estados Unidos, llévenme a México para enterrarme.…  Seguir leyendo »

Una fila de personas espera para entrar a una tienda en Sunset Park, en Brooklyn, un vecindario con una de las comunidades mexicanas e hispanas más grandes de la ciudad, el 5 de mayo. Credit Bebeto Matthews/Associated Press

Making burial arrangements for Basilio Juárez Pinzón in the Mexican city of Cuautla won’t be easy. It will be expensive, complicated and painfully bureaucratic, mainly because his ashes will have to be transported from New York City in the middle of a pandemic.

It took Félix Pinzón, Basilio’s brother, one month and four days to make arrangements for the cremation of the body on May 4. Basilio had died from Covid-19 at the age of 45. Unfortunately, with funeral homes in New York City overwhelmed and with Félix Pinzón lacking a death certificate for his brother, he still hasn’t been able to repatriate Basilio’s ashes to Mexico.…  Seguir leyendo »

El derecho a la vida y a la integridad física y moral tienen naturaleza basal y primaria, en tanto que la afirmación de los demás derechos sólo tiene sentido a partir del reconocimiento de aquéllos. Esa prevalencia ontológica tiene su reflejo constitucional en la ubicación en que se produce este reconocimiento: nada menos que en el primer artículo de la Sección Primera del Capítulo II del Título I, sección que constituye el núcleo central de la declaración constitucional de derechos, es decir, en la que se ubican los derechos que gozan del máximo nivel de protección jurídica.

Este derecho ha sido contemplado, a nivel supranacional, en todas las compilaciones normativas, desde la Declaración Universal de Derechos Humanos de 10 de diciembre de 1948 (artículos 3 y 5) al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 19 de diciembre de 1966 (artículos 26 y 27), pasando por la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes de 10 de diciembre de 1984; los Principios básicos para el tratamiento de los reclusos de 17 de diciembre de 1990; los diversos Convenios y Protocolos de Ginebra sobre heridos, enfermos, población civil, víctimas o prisioneros en tiempo de guerra; la Convención sobre la esclavitud de 25 de septiembre de 1926; el Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso de 25 de junio de 1957; el Convenio para la prevención y sanción del delito de genocidio de 9 de septiembre de 1948; la Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad de 26 de noviembre de 1968; el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena de 2 de diciembre de 1949 o los Principios relativos a una eficaz prevención e investigación de las ejecuciones extralegales, arbitrarias o sumarias de 24 de mayo de 1979.…  Seguir leyendo »

Antígona es un mito que oculta en su textura una mordiente ironía. Morir por salvar una vida tiene su lógica, pero no parece tenerla morir por enterrar a alguien, y sin embargo la tiene, pues el entierro y el duelo son, además de ceremonias, procedimientos psicológicos necesarios. Entre los antiguos griegos el duelo solía durar tres días regidos por el silencio, que ayudaba a internalizar la figura del muerto. Tras el duelo se celebraba un banquete, que tendía a ser muy alegre.

El proceso por el que pasa Antígona ilustra perfectamente tanto las vicisitudes de un duelo como las perturbaciones por no llevarlo a cabo.…  Seguir leyendo »