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Estatua de Largo Caballero en Madrid.

Escribió Maurizio Viroli que la diferencia entre el patriota y el nacionalista es que el segundo esconde aquellos episodios de la historia que le avergüenzan. El motivo, argumentó el italiano, es que necesita construir un relato de grandeza en el que no cabe el error, ni la miseria o la mezquindad.

La falsedad, en definitiva, lleva a ocultar o tergiversar el pasado para conseguir un efecto en el presente. Es decir, si se miente sobre lo que ocurrió es que se está mintiendo sobre lo que se es y lo que se quiere ser.

Trasladado al mundo de las organizaciones políticas, ese nacionalismo sería el partidismo.…  Seguir leyendo »

Haría falta más de un año para que saltara a las linotipias y las ondas una tercera frase. El 8 de enero de 1933 los anarquistas amotinados en Casas Viejas intiman al sargento comandante del puesto de la Guardia Civil para que se rinda y, al negarse, es muerto con otro guardia, quedando herido un tercero. Los refuerzos, enviados inmediatamente desde Cádiz, pacifican el pueblo, salvo la choza del Seisdedos, que se hace fuerte con cinco hombres, dos mujeres y un niño, respondiendo a tiros cada vez que se intentaba parlamentar con ellos. Poco después llegó una compañía de Guardias de Asalto, el cuerpo policial armado de la República, creado por Muñoz Grandes, que incendiaron la cabaña, muriendo los seis  hombres y salvándose los demás.…  Seguir leyendo »

Memoria y patrimonio democrático

Todo parece indicar que el Gobierno no tardará en enviar al Parlamento el proyecto de ley de memoria democrática para su tramitación legislativa. La iniciativa retoma el camino ya iniciado en el año 2007 por el Gobierno del presidente Zapatero con la aprobación de la ley de memoria histórica.

El Congreso de los Diputados se encontrará así ante una nueva oportunidad para afrontar tareas que, tras más de 40 años de democracia recuperada, todavía siguen pendientes sobre la tensa y asimétrica relación que mantiene España con su propia memoria. Especialmente, con la de uno de sus mayores abismos históricos; el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, la guerra y la represión franquista posterior a 1939.…  Seguir leyendo »

Un momento de 'Los olvidados', una de las películas que hizo Luis Buñuel en México.

Una de las primeras medidas del Gobierno de Burgos, en plena Guerra Civil, fue declarar legal el alzamiento y amenazar con juicios sumarísimos a todos los funcionarios o militares que mantuvieran su lealtad a la República. Esa estafa jurídica, digna de Giovanni Gentile o Carl Schmitt, es la que le permitió firmar a Franco sentencias de muerte contra los republicanos exiliados que caían en la red de captura instruida por el embajador José Félix de Lequerica y el policía Pedro Urraca en la Francia ocupada, con el apoyo activo de la Gestapo y la complicidad del Gobierno de Vichy. Así fueron detenidos ilegalmente y fusilados Julián Zugazagoitia y Lluís Companys, entre centenas de miles de condenados a muerte, a trabajos forzados o a la cárcel.…  Seguir leyendo »

Si hubiera que juzgar al presidente de la II República por sus intenciones, Manuel Azaña formaría parte del extenso nomenclátor del Libro de los Santos; si lo juzgamos por el resultado de su liderazgo político, merece formar parte del numeroso elenco de dirigentes desastrosos de nuestra Historia, como Fernando VII, que también se despidió de esta vida legándonos una guerra civil. Si España sobrevivió a ambos políticos fue por una fortaleza indestructible.

La exposición sobre Azaña en la Biblioteca Nacional, que se puede visitar hasta abril de 2021, es altamente recomendable en lo que se refiere al acopio de objetos, fotos, vídeos y documentos.…  Seguir leyendo »

Necesidad de un debate historiográfico serio

En más de una ocasión me he preguntado si la Historia, en su vertiente académica, sirve para algo a nivel de debate público. En España, parece que no. Entre otras cosas porque, a diferencia de otros países europeos, como Italia, Alemania o Francia, no existe debate en el campo historiográfico. Los historiadores españoles ejercen, por lo general, de intelectuales orgánicos de los partidos de izquierda. Es el caso de la facción organizada en torno a Paul Preston y Ángel Viñas. Como en la Francia del siglo XVII, les gusta ejercer el cargo de historiógrafo, para mayor gloria de los gobernantes. El silencio de los otros historiadores puede ser producto del miedo o de la indiferencia.…  Seguir leyendo »

La indignación por el cartel de la serie televisiva Patria –donde el cadáver bajo la lluvia de una víctima de ETA se yuxtaponía al cuerpo desnudo y vejado de un etarra– me recordó otra polémica: la que trajo un vídeo del Gobierno para celebrar el 40º aniversario de la Constitución en que dos veteranos de la Batalla del Ebro (Germán, que luchó en las filas franquistas, y José, que lo hizo en las republicanas) charlaban cordialmente a la vera de un río, símbolo de sus arduas y trabajosas vidas. La equiparación de combatientes de uno y otro bando no gustó al líder de Podemos y hoy vicepresidente, Pablo Iglesias: «Equiparar a los defensores de la democracia con los del fascismo no ayuda a la memoria histórica».…  Seguir leyendo »

Hará ahora algo más de un mes afirmaba Carmen Calvo, en la presentación del Anteproyecto de Ley de Memoria Democrática (ALMD), que es importante que nuestros jóvenes sepan «de dónde venimos». Uno de esos jóvenes, el diputado de Vox Ignacio Garriga, ha denunciado en su presentación de la moción de censura que con sus leyes de memoria democrática el Gobierno «social-comunista», heredero del «Frente Popular» y del golpe de Estado del 34, pretende reabrir el pasado, reavivar odios, que los nietos hagamos la guerra y negarnos el derecho a conocer el dolor y la gloria de nuestra historia. El joven diputado catalán había decidido preparar su discurso rezando en el Cerro de los Ángeles, allí donde a finales de julio de 1936 un grupo de milicianos fusiló la imagen de Cristo.…  Seguir leyendo »

Mi memoria de la democracia

Le he dado algunas vueltas a la conveniencia de escribir sobre la iniciativa del Gobierno de impulsar una edición revisada y ampliada de la Ley de Memoria Histórica, ahora bajo el desconcertante rótulo de Memoria Democrática. El mejor desprecio es no hacer aprecio, decía mi madre, y es tan tosca la intención de los autores que puede que lo mejor sea el silencio. Si los autores quieren que se ponga esta cuestión en el centro de la agenda, no hay que darles ese gusto.

Sin embargo, el desentendimiento en esta cuestión es casi equivalente a la complicidad. Y ni siquiera por omisión cabe la complicidad con este atropello a la memoria, a la democracia… y a la inteligencia.…  Seguir leyendo »

Y si hubieran ganado los otros

Ya que la ficción histórica está de moda, en el supuesto de que toda historia no sea ficción dado su fuerte contenido emocional y subjetivo, me extraña que no se haya escrito la del triunfo de los perdedores de nuestra guerra civil. Lo atribuyo a que no era fácil de contar, y las buenas plumas entre ellos prefirieron no ensuciarlas. Pero ya que vuelve a debatirse, me ha parecido interesante imaginarla, a ver si de una vez nos aclaramos. Excuso decir que admito toda clase críticas a esta versión inversa, sin ningunas pretensiones eruditas.

Para imaginar lo que hubiera ocurrido de haber ganado la República, hay que precisar en qué momento se produjo esa victoria.…  Seguir leyendo »

El pasado 29 de septiembre el Ayuntamiento de Madrid aprobó, por la mayoría de la derecha (PP, Ciudadanos y Vox), la propuesta de Vox de retirar los nombres de las calles de Madrid y otras simbologías (placas y estatuas) a los dos ilustres socialistas y ministros de la II República Francisco Largo Caballero, que también fue presidente del Gobierno durante unos meses de la Guerra Civil, e Indalecio Prieto Tuero. Como biógrafo de Prieto y patrono de la Fundación que lleva su nombre, voy a centrarme en este último.

En el recinto de plenos, y durante la discusión de la propuesta, se escucharon duros insultos a los dos dirigentes socialistas, entre otros, “personajes siniestros”, “criminales” y “antidemócratas”.…  Seguir leyendo »

Ni héroes ni villanos

El polémico concepto de memoria histórica nos ha devuelto a los tiempos de la limpieza de sangre, con todos los riesgos que ello comporta, porque es muy difícil que un personaje histórico presente una ejecutoria irreprochable que le permita ingresar, sin tacha alguna, en ese Parnaso democrático que al parecer se trata de crear. Cuando se pone tan alto el listón de la ejemplaridad histórica, resulta inevitable que desde el bando contrario se exija el mismo rigor en el escrutinio de la vida de políticos e intelectuales que dedicaron poemas a Stalin, que se vieron envueltos en episodios que hoy calificaríamos de crímenes contra la humanidad o que participaron en 1934 en una insurrección armada contra un gobierno legítimo.…  Seguir leyendo »

Ante la aprobación el pasado martes en el Ayuntamiento de Madrid de la retirada de las calles y los monumentos dedicados a los socialistas Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto me acordé de una tira del genial Quino, fallecido desgraciadamente solo un día después: un anciano se cruza por la calle con un hippie melenudo y comenta en voz alta: «¡Esto es el acabose!». Mafalda, testigo de la escena, le replica: «No exagere, solo es el continuose del empezose de ustedes».

La votación en el pleno de Cibeles es, en efecto, el «continuose» del «empezose» de Rodríguez Zapatero.…  Seguir leyendo »

Pertenezco a una generación que creció creyendo que la Guerra Civil había sido la lucha entre Federico García Lorca y las Fuerzas del Mal. Mi larga militancia en el partido de los catalanistas propietarios de la marca "socialistas" tuvo que ver con ese cuento.

Antony Beevor, británico pero atinado hispanista, ha sintetizado maravillosamente bien esta peculiaridad de nuestra memoria histórica con una observación crucial: España y su guerra civil son un caso excepcional desde el punto de vista historiográfico porque, en contra de lo que siempre sucede, en nuestro país la historia la escribieron los perdedores.

De mi experiencia no podía sacar conclusiones generales, pues con abuelos en los dos bandos —quiero decir en los dos bandos del bando perdedor: socialistas y anarquistas—, estaba especialmente prefigurado para tragar cualquier patraña que enalteciese ese paraíso perdido del que nos expulsó el odioso "alzamiento nacional".…  Seguir leyendo »

YA en 1971 -y refiriéndose a la guerra de Vietnam- la famosa analista Hannah Arendt dejó escrito: «La falsedad deliberada y la pura mentira como medios legítimos para la obtención de fines políticos nos ha acompañado desde el inicio de la historia.

Arendt también decía que los totalitarismos conseguían reescribir la historia una y otra vez para adaptar el pasado a la «línea política» del presente o para eliminar datos que no encajaban con su ideología.

En verdad, una vez decidido que la causa propia es la buena, el político mentiroso puede contar con el apoyo de sus fieles, pues dice lo que los suyos quieren oír y sabe que sus engaños son tranquilizadores para su fiel audiencia.…  Seguir leyendo »

Vicente Uribe, Juan Negrín, Indalecio Prieto, Jesús Hernández y el general Vicente Rojo en el acto de despedida, en Barcelona, de las Brigadas Internacionales (1938).

El libro de Tony Judt, que da título a esta pieza, tiene la virtud de dejar al descubierto la honda cobardía moral en la que incurrieron la mayor parte de los intelectuales parisinos y poetas de café de la Rive Gauche entre 1944-1956. Con anterioridad, hacia finales de los años 1930, la intelectualidad francesa ya había condescendido con los juicios de mero escarmiento de Moscú. La reacción habitual, como la de Malraux, se limitaba a llamar la atención: “así como la Inquisición no afectó la dignidad fundamental del cristianismo, los juicios de Moscú no han sido una deshonra para la dignidad fundamental del comunismo.”…  Seguir leyendo »

¿En qué ha quedado todo el asunto del 12 de octubre de 1936, el enfrentamiento entre el rector Unamuno, Ciudadano de Honor de la República del año anterior, y el fundador de la Legión y traductor del Bushido Millán Astray? Las dispares y a veces encendidas réplicas en prensa a la película veraniega de Amenábar, en torno a este acontecimiento, bastante más célebre que trascendente, son, como se suele decir, significativas. Acaso estemos todos los curiosos del pequeño gran episodio nacional un tanto desorientados. La recentísima edición comentada del póstumo El resentimiento trágico de la vida. Notas sobre la Revolución y la Guerra Civil españolas, de Unamuno, a cargo de Jean-Claude y Colette Rabaté en Pre-Textos, y en especial el “Anexo I” que ésta guarda son un buen motivo para abrir, nuevamente, el caleidoscopio.…  Seguir leyendo »

El 16 de septiembre de 2019 murió Ascensión Mendieta, convertida en una figura pública por sus esfuerzos para exhumar los restos de su padre, Timoteo Mendieta Alcalá, fusilado por los rebeldes poco después de que finalizara la Guerra Civil, y otorgarle una sepultura digna.

Timoteo Mendieta, de profesión carnicero, había nacido en 1898 en Sacedón, una localidad de 2.407 personas perteneciente a Guadalajara. La provincia alcarreña, que entonces tenía 203.998 habitantes y que en su mayor parte permaneció bajo el control del Gobierno republicano durante la contienda civil, fue testigo de una dinámica represiva desencadenada por militantes de izquierdas tras el fracaso de la sublevación militar en la capital el 22 de julio de 1936.…  Seguir leyendo »

También yo fui a Colliure. Despertó mi curiosidad el gran Manuel Alcántara que en «Ciudad de entonces» (1962) incluyó estos versos, presentes siempre en mi memoria: «En Colliure, sin que nadie la sembrara, / ha crecido una encina polvorienta, / en mitad de una brisa castellana. / Investiga el suceso gente experta».

Treinta y cuatro años después, el 12 de junio de 1996, pude conocer la tumba del poeta. ¿Cómo me va a parecer mal que el presidente del Gobierno rinda homenaje a don Antonio Machado y se conmueva, como yo, ante el triste final que para él supuso la guerra civil?…  Seguir leyendo »

Para quienes hayan tenido la paciencia de seguir mis escritos desde hace años, si es que esos supuestos lectores pertinaces existen, no habrá de sorprender mi fervor lorquiano. Siempre admiré la obra del poeta granadino y universal al que dediqué no pocas páginas. En el seguimiento de su biografía supuso un venturoso hallazgo la obra fundamental, y más temprana, sobre la muerte del poeta: «Los últimos días de García Lorca», libro póstumo de Eduardo Molina Fajardo, publicado en 1983, sin restar mérito a otras investigaciones estimables como los posteriores libros de Ian Gibson.

Se conmemora el centenario de la llegada de Lorca a Madrid, en 1919, y la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid, a cuyo frente está un político sensible y culto, Jaime de los Santos, ha organizado un «Año Lorca» rico en actividades.…  Seguir leyendo »