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Hace ahora casi 10 años (el 9 de noviembre de 2003) publiqué en este periódico un artículo sobre Lampedusa. En él evocaba las tragedias que se desarrollaban en esta isla y hacía mención a mi intimidad con su paisaje. Hablaba de la última de esas tragedias, que había provocado 70 muertos tras el hundimiento de una barcaza llena de inmigrantes somalíes procedentes de la costa de Libia. Traicionados por los traficantes de seres humanos, hacinados como esclavos en la embarcación, interceptados con desidia por la policía costera italiana, hundidos a consecuencia del peso y el desequilibrio, únicamente el esfuerzo valeroso de algunos pescadores lampedusanos había impedido que el drama fuese mayor.…  Seguir leyendo »

Para muchos de nosotros, Lampedusa evocaba una novela imborrable, El Gatopardo; una brillante y hermosa película de Visconti, casi tan buena como el libro; y el lugar donde fue a morir Domenico Modugno y su Vecchio frac. Se acabaron los sueños y las metáforas bonitas. Ahora Lampedusa se nos ha quedado en una isla y ya habrá dejado de ser ese lugar idílico, como una balsa en medio del Mediterráneo, con sus apenas cinco mil habitantes y una alcaldesa, Giusi Nicolini, exdirectora de la Reserva Marina de la zona; una mujer valerosa ante el poder ciego, sordo y criminal.

¡Qué otra cosa se puede decir de una mujer capaz de gritarle al Consejo de Europa, ese quiste de una clase política corrupta y autosuficiente: “¿Cómo de grande tiene que ser el cementerio de mi isla?”!…  Seguir leyendo »

S'émouvoir bien sûr. 130 morts et 200 disparus, tel est le bilan à ce jour du naufrage en Méditerranée d'une embarcation où s'étaient risqués des migrants d'Afrique de l'est, somaliens et érythréens principalement, moyennant un coût élevé payé à un passeur. Le pape s'indigne, la maire de Lampedusa en larmes dit qu'il faut que cette tragédie se traduise en images sinon elle n'aura pas existé, et le gouvernement italien donne la mesure du drame en annonçant une journée de deuil national. Le temps de l'émotion est largement mérité pour toutes celles et ceux qui sont déjà morts en Méditerranée ces dernières années, sans sépulture le plus souvent ni commémoration, au moins 16 000 personnes depuis 20 ans, comme il est mérité pour les survivants qui ont affronté l'horreur de la traversée mais aussi les conditions déplorables de la clandestinité dans laquelle les administrations européennes ont décidé de les enfermer.…  Seguir leyendo »