Actividad yihadista en Ceuta: antecedentes y vulnerabilidades

Por Luis de la Corte Ibáñez, profesor de Psicología social en la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del Instituto de Estudios Ceutíes (REAL INSTITUTO ELCANO, 20/06/07).

Introducción: las informaciones sobre la amenaza yihadista en Ceuta y su impacto sobre la opinión pública española

Entre los últimos meses de 2006 y los primeros de 2007 la ciudad de Ceuta ha sido objeto de numerosas noticias y algunos análisis que la señalaban como escenario de actividades yihadistas y como posible blanco de atentados. Los principales sucesos que han servido de base a estas informaciones tienen que ver con varias menciones relativas a Ceuta y Melilla incluidas en algunos comunicados yihadistas recientes, una operación policial contra un grupo de extremistas musulmanes desarrollada en Ceuta en los últimos meses de 2006 y diversas noticias relacionadas con los incidentes de terrorismo acaecidos en Marruecos entre marzo y abril de 2007 (saldados con la muerte por suicido de cuatro yihadistas y varios heridos).

Además de coincidir con el sentido alarmista que caracteriza a la mayoría de las noticias vertidas en la prensa nacional sobre las dos ciudades españolas enclavadas en el norte de África, las informaciones antes apuntadas parecen haber influido de forma considerable en la percepción social de la población española sobre la amenaza yihadista. Así, según datos extraídos del último BRIE (Barómetro del Real Instituto Elcano), con fecha de diciembre de 2006, el 71,6% de los españoles encuestados calificaba como “importante” o “muy importante” las noticias aparecidas en ese mismo mes referentes a posibles atentados dirigidos contra objetivos españoles para reclamar la soberanía de Ceuta y Melilla.[1] Según las opiniones respecto al terrorismo yihadista registradas en diversos BRIE, las valoraciones sociales sobre el grado de amenaza han experimentado pocas oscilaciones entre las fechas inmediatamente posteriores a los atentados del 11 de marzo de 2004 y finales de 2006. Más concretamente, los porcentajes de encuestados que creían muy probable o bastante probable un nuevo atentado yihadista en España se han visto alterados en varias ocasiones aunque manteniéndose entre el 48% (cifra correspondiente a febrero de 2005) y el 42,8% (diciembre de 2006). No obstante, como Bermejo y Reinares sugieren en su análisis de los sondeos realizados por el Real Instituto Elcano, las valoraciones de diciembre de 2006 respecto a las informaciones difundidas en ese mismo mes sobre Ceuta y Melilla hacen sospechar que la población española podría atribuir mayor probabilidad de atentado yihadista en esos dos enclaves que en otra ciudades españolas ubicadas en la península. Aunque no existan datos directos a este respecto, un sondeo posteriormente realizado por Metroscopia en el mes de abril podría añadir algún apoyo empírico indirecto a la anterior suposición.[2] Aunque los datos de este estudio no sean íntegramente comparables a los registrados por el BRIE de diciembre de 2006, no parece casual que un sondeo elaborado muy pocos días después de los incidentes terroristas de Argel y Casablanca, y durante una semana cargada de noticias referentes a posibles atentados en Ceuta y Melilla, el 75% de los españoles encuestados afirmen que el riesgo de atentados yihadistas en España sea igual o superior al de marzo de 2004. Por su parte, durante la segunda mitad del mes de abril la prensa local de Ceuta, así como algunas autoridades municipales o el propio director de la Policía y la Guardia Civil procuraron rebajar las expectativas de riesgo que los medios de comunicación nacional trataban de atribuir a Ceuta. En este sentido conviene añadir que, efectivamente, las citadas expectativas mediáticas sobre la posibilidad de algún inminente atentado en Ceuta o Melilla a finales de abril no se correspondían con el sentir general de la población ceutí ni con el nivel de alerta activado por las propias fuerzas de seguridad (nivel 2); un nivel de alerta que, aún siendo ciertamente elevado, se hallaba igualmente extendido al resto del territorio nacional. Este y otros datos crean la duda sobre posibles exageraciones en relación al peligro de actividad yihadista en Ceuta (y en Melilla).

Dada la relevancia intrínseca del problema abordado, esto es, el peligro asociado a cualquier actividad yihadista, y teniendo en cuenta el impacto público suscitado por cualquier noticia referente a dicho riesgo en Ceuta y Melilla, así como la incertidumbre que frecuentemente acompaña a esa clase de informaciones, resulta imprescindible analizar el grado real de amenaza que pueda corresponder a esas dos singulares ciudades españolas. Como ya se viene indicando desde el principio, el siguiente análisis centra su atención en el caso particular de Ceuta y se organiza en dos secciones principales. En la primera de ellas se examinarán con cierto detalle las diversas evidencias e informaciones registradas durante los últimos años relativas a cualquier signo de actividad yihadista en Ceuta. A continuación, se agregarán una serie de indicaciones prospectivas sobre los distintos factores de riesgo que podrían hacer de Ceuta un escenario particularmente propicio para el yihadismo, así como una caracterización de las diversas funciones que podría prestar a los fines del movimiento yihadista global.

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