Adolfo Suárez y los derechos de las mujeres

En estos momentos de despedida del presidente Suarez en los que se habla de concordia, consenso y proyecto político claro para pasar, sin traumas, de una dictadura a una democracia y en el que el reconocimiento a su figura es unánime en todos los grupos parlamentarios, no se ha reparado lo que ha significado en el camino de las mujeres hacia la igualdad y el reconocimiento de sus derechos (entonces todavía la teoría del género no se había desarrollado).

Adolfo Suárez que manifestaba que había que “elevar a nivel de ley lo que es normal a nivel de calle”, desde su iniciativa y con los demás grupos parlamentario llevó a cabo esa tarea, nada fácil, que afectaba específicamente a las mujeres en muchos aspectos. La sociedad española había cambiado mucho desde la cruel Guerra Civil y después de cuarenta años, las mujeres querían salir de un reducido espacio privado a otro más amplio de carácter público. Los grupos feministas reformistas, los radicales de militancia única, las secciones especificas de la mujer en los partidos políticos, trabajaban y exigían superar las condiciones legales y estructurales para ser ciudadanas y superar discriminaciónes legales y sociales.

Y en los pactos de entonces, Suarez apoyó tanto en su partido UCD como en los Pactos de la Moncloa y, posteriormente, en la reforma del derecho de familia en sus Gobiernos, la equiparación legal de la mujer con el hombre.

El esfuerzo era doble porque además de llegar a acuerdos con los demás partidos, tenía que acordar y pactar en el suyo propio constituido, básicamente, por demócratacristianos, azules y socialdemócratas, cuestiones de derecho individuales que muchos no consideraban prioritarias. Suárez, aunque procedía del régimen, se sentía más socialdemócrata que de otras ideologías y desde la primera campaña electoral, en 1977, UCD defendíó la plena igualdad de hombres y mujeres. Él, que era católico practicante, sin embargo estuvo siempre pensando en gobernar para la mayoría aunque no le gustarán, en su intimidad más personal, algunos temas. Así , una de las medidas más inmediatas fue la supresión de la Ley de Vagos y Maleantes que incluía a los homosexuales como uno de ellos. Pero lo más significativo fue que también apoyó, en los Pactos de la Moncloa, cuestiones que no eran específicas de la economía y la salida de la crisis.

Pocos recuerdan y casi nada se ha escrito sobre ello, que en dichos pactos se introdujeron medidas como la despenalización de los anticonceptivos, la despenalización del adulterio, que se castigaba con cárcel para la mujer y multa para el hombre, y la no discriminación por filiación de los hijos que afectaban de forma clara a las mujeres y a aquellos.

El presidente Súarez dejó a sus militantes en la campaña de 1977 que defendieran estos temas aunque a algunos de su compañeros les resultaran incómodos o simplemente innecesarios. Además en la Constitución de 1978, que se negociaba mientras ya se habían aprobado en el Parlamento las cuestiones anteriormente citadas, proclama la igualdad ante la ley y especifica, el en apartado 2 del articulo 9, la remoción de obstáculos que impida la participación…..lo que es la antesala de la discriminación positiva.

Durante sus Gobiernos se aprobó la Reforma del Derecho de Familia, la Ley de Divorcio, con mutuo acuerdo y el reconocimiento del matrimonio civil como único válido ante la ley, lo que provocó muchas discrepancias en UCD ya que algunos de sus miembros no querían el mutuo acuerdo ni el no reconocimiento, a efectos públicos del matrimonio eclesiástico. Finalmente se llegó al acuerdo gracias a su empuje y al apoyo que dio a su ministro Fernández Ordóñez.

Se pusieron en marcha los primeros Centros de Planificación Familiar, de Información de la Mujer y en la organización de la administración se trabajó para que se sentaran las bases del Instituto de la Mujer

En el terreno multilateral, su Gobierno también apoyó la Conferencia de Copenhague de la ONU contra cualquier discriminación contra las mujeres: salud, empleo y educación, con la única reserva de la prioridad de sucesión al trono. La convención fue ratificada por el Gobierno de Felipe González

Fueron actuaciones puntuales, pero sin ellas hubiera sido mucho más difícil llegar donde estamos hoy. Su apoyo fue decisivo desde el Gobierno pero también en las luchas intestinas de UCD, donde los planteamientos más progresistas, para ese momento, fueron los que prevalecieron.

Suárez era mucho más que un seductor para captar votos de las mujeres. Era un estadista que creía en ellas, en la igualdad y en la democracia. Todavía tenemos que superar techos de cristal pero entonces pusimos los cimientos. Gracias a todos los que lo hicieron posible y a los que están ahora, por favor que no se detengan.

Carmela Garcia-Moreno, exparlamentaria de UCD (1979-1981) y del PSOE (1982-1989), fue miembro del Comité Ejecutivo de UCD.

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