África, una tarea pendiente

Por Leire Pajín, secretaria de Estado de Cooperación Internacional (EL PAÍS, 09/01/06):

África no conseguirá cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio de seguir las cosas como están. Es el continente más pobre del planeta, más castigado por las enfermedades, la hambruna, la sequía y las guerras. Todavía la mitad de los africanos y africanas viven en situación de pobreza extrema, un tercio pasa hambre y aproximadamente una sexta parte de la infancia muere antes de cumplir los cinco años.

Como dijo el primer y único ministro español de Asuntos Exteriores y de Cooperación que ha visitado alguno de los países más pobres del planeta, África no es un continente pobre, sino empobrecido; no es marginal sino marginado; y no es viejo sino joven, por eso el continente y su ciudadanía deben tener la oportunidad de ser protagonistas de su propio desarrollo.

Es en esta tarea de acompañar y ayudar a los africanos y africanas en la que ha empezado a trabajar la cooperación española, desde una nueva perspectiva que nada tiene que ver con la compasión y caridad, sino con la responsabilidad y la obligación moral que tenemos de alcanzar un mundo más justo.

Ante la importancia del reto que plantea el continente, la cooperación española ha multiplicado por tres la ayuda oficial al desarrollo en África Subsahariana y ha multiplicado por ocho la respuesta humanitaria y de emergencia, destinando por primera vez ayudas a Malí y a Níger, dos de los países más pobres del mundo que además están sufriendo sequías y plagas que agravan aún más su situación, e ignorados hasta ahora por nuestro país. También estamos presentes en las denominadas “crisis olvidadas” como en Malaui y Zimbabue.

Nuestro país participa apoyando entre otras acciones, seis centros móviles de recuperación nutricional que dan atención a 6.000 niños y niñas de Níger, facilitando el acceso a alimentos básicos de 2.800 familias en Malí, financiando ayuda alimentaria en Malaui y apoyo a los desplazados internos en Zimbabue.

Por eso, desde el primer día de la presente legislatura nuestro país ha intensificado su presencia y trabajo, concentrando sus esfuerzos en la cobertura de las necesidades sociales básicas, como la salud y la educación.

África sufre el azote de enfermedades como la malaria, la tuberculosis y el SIDA, por eso queremos incidir en su prevención. Junto a los 100 millones de dólares que hemos comprometido al Fondo Global de lucha contra el SIDA durante tres años, hemos duplicado nuestra aportación al programa ONUSIDA, y por primera vez hemos contribuido al fondo de materiales de salud sexual reproductiva de las Naciones Unidas que permitirá aumentar el acceso a anticonceptivos en un continente donde la media es de tres preservativos por hombre al año. También hemos empezado a formar parte de la Alianza Global para la vacunación e inmunización con un compromiso para los próximos 20 años de 240 millones de dólares, que ya en el año 2006 con una aportación de 12 millones nos permitirá la vacunación completa de un millón de menores.

Entendemos la educación como un derecho universal y básico y como principal herramienta para la superación de la pobreza y la desigualdad, especialmente las mujeres, por eso desde 2005 formamos parte de la Iniciativa de Acción Rápida de Educación para Todos, que tiene como objetivo el acceso a la educación de las niñas en 13 países de África Subsahariana.

Con el fin de avanzar en la concreción de esta nueva prioridad se está elaborando además un Plan África que contempla acciones concretas, como la puesta en marcha de la Casa África con sede en Canarias, que pretende ser un foro permanente de encuentro e intercambio cultural.

En este mismo contexto se enmarca la gira que el Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación ha realizado recientemente, en la que visitamos seis países; tres de ellos de los 10 más pobres del planeta, Malí, Mozambique y Níger. Un cuarto que preside la Unión Africana y en el que vive un tercio de toda la región subsahariana, Nigeria. Un quinto, Ghana, que en 2006 será miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y un sexto país posconflicto clave en la estabilidad regional como Angola.

Una gira que responde con coherencia a las prioridades de nuestra política exterior y de cooperación, refuerza nuestra apuesta por un multilateralismo activo, se orienta a una mayor interlocución con los Gobiernos de países que son emisores de inmigración de cara a mejorar la gestión y ordenamiento de los flujos migratorios, y mejora el conocimiento y diálogo mutuo para potenciar la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones.

Estamos convencidos de la importancia estratégica de favorecer que la solución y la respuesta a los problemas de la región vengan de los propios africanos y africanas, entre los que se va abriendo paso la voluntad de aumentar su protagonismo en la resolución de sus crisis. Prueba de ello es que en la configuración del nuevo orden geopolítico ya existen dos respuestas completamente africanas: la NEPAD (Nueva Asociación para el Desarrollo de África) y la Unión Africana. Sólo a través de la apropiación de su propio desarrollo podrá África ser dueña de su futuro.

La erradicación de la pobreza es el objetivo fundamental de nuestra política de cooperación al desarrollo, una política que hasta la fecha ha recibido el respaldo de todos los actores de nuestro sistema de cooperación.

El compromiso con África no lo es solamente del Gobierno, es de todos los ciudadanos y ciudadanas. También lo es de la UE, que precisamente hace meses acordó destinar a África la mitad de los aumentos de la ayuda oficial al desarrollo de los próximos años. La tradicional escasa presencia de nuestro país no lo ha sido de muchos españoles, cooperantes, religiosos y empresarios que llevan mucho tiempo trabajando y comprometiéndose con el desarrollo de esta región.

Respaldar la esperanza que existe en el continente africano supone un paso para garantizar su progreso y futuro, que pasa, además, por el ineludible empoderamiento de las mujeres africanas.