Algo marcha mal

Por Manuel Montero (EL CORREO DIGITAL, 20/11/07):

Bien, tenemos consulta en ciernes, sobrecogidos a los españoles, al mundo conmovido por la sagacidad de los vascos, a la diáspora llena de ilusión por la inminente libertad, a los encuestadores gubernamentales con tal frenesí que un día les va a salir que el 125% de los vascos apoya la consulta. Desde estos puntos de vista la nave marcha viento en popa. Sin embargo, algo está fallando. Falta el entusiasmo popular que sería de esperar en un pueblo con identidad a punto de liberarse, o al menos de dar el gran paso al respective. La teoría de esta jugada exigía que a estas alturas no se hablase de otra cosa y que la política española, los medios de comunicación, el PP, el PSOE, todos, arremetiesen con saña y sin pausa contra la consulta, contra el lehendakari, contra el nacionalismo Que se volviese de forma inmediata y mayor furor si cabe al enfrentamiento frentista de 2001. En aquel ambiente crispado la comunidad nacionalista cerró filas, votó en masa y dio su oportunidad al lehendakari, que pudo así consagrarse a hacer del soberanismo -versión plan, versión consulta- la razón única de su Gobierno.

Para reproducir una votación nacionalista de tal guisa, sin la que el referéndum acabará como el rosario de la aurora -los voceros de la cosa, que ven venir el desastre, rebajan ya las autoexigencias de mayoría -, resulta imprescindible un ambiente colérico como el del año de marras, en el que el nacionalismo pueda presentarse como agredido, lo sea o no. Pero es difícil pasar como víctima cuando a todas luces eres tú el que echas la piedra. Y hasta los suyos andan distraídos, dedicando este tiempo de oro a escudriñar a Urkullu, Imaz finito.

No hay ambiente. Sea porque los españoles son unos flojos o porque están ya inmunizados, casi ni se han inmutado con el anuncio de consulta. El lehendakari, quizás por tener el discurso preparado, pues da en piñón fijo, dijo que le insultaban, pero cuesta entender que llamar desatino a un desatino sea insulto. Peor aún, no se oyen admoniciones ni amenazas al lehendakari con fuegos del infierno. El colmo: la precampaña electoral se desliza por las aguas del cambio climático, de los desastres infraestructurales catalanes o de si Zapatero tiene la culpa al insultar Chávez a Aznar y encorajinarse el Rey. Nada de competir por quién condena más la consulta ibarretxiana. ¿No es el centro de la vida pública española! Así no hay modo. La verdad: para que el Pueblo vasco entrase en trance de revolución preindependentista consultiva sería necesario algo de esto. Sentirse agredido y que van a quitar las subvenciones por ser vasco. Y no basta para el caso el juicio a Ibarretxe, siquiera por el escarnio de compartirlo con López y Ares.

Para contribuir al gélido ambiente soberanista el plan PACO navega como alma en pena. ¿Lo recuerdan? Era aquel que buscaba «que os impliquéis activamente» en lo de la paz y la convivencia tripartita, para que salga el derecho a ser y el derecho a decidir. En palabras del lehendakari: «Yo estoy convencido de que la sociedad vasca es el sujeto de la solución. Tened la convicción de que todos y cada uno de los hombres y mujeres de este país sois la llave de la solución». Pues estamos aviados si la solución depende del afán ciudadano por hacer de llave participando en el PACO. A lo mejor es que el ciudadano común pasa de zarandajas. Ni el más furibundo ibarretxiano ni el más encarnizado fan del tripartito -quizá sí alguno de sus encuestadores, gente obsequiosa y zalamera- osaría asegurar que los resultados son no ya un éxito, sino algo distinto a un fracaso estrepitoso. Al menos, si los datos que figuran en la página web del PACO son correctos, que no hay razón para dudarlo, pues la llevarán los jefes del asunto y, si no les pierde la molicie -a veces la pereza tiene un papel decisivo en la historia de los pueblos con identidad-, su natural querrá acentuar los resultados épicos de la iniciativa.

Veamos. Hay un blog en el que en la teórica del PACO la ciudadanía dará sus opiniones para convertirse en la llave. El vecindario opina, internet lo encamina y el lehendakari dictamina, recogiendo las ilusiones íntimas del más humilde ciudadano, que se suponía las iba a verter sin cesar en la página web del PACO, de nombre ‘konpondu.net’. Pues bien: hasta la fecha y desde enero hay 217 entradas, que no llega a una al día. Están firmados por media docena de pseudónimos -con rara igualdad de estilo y tono filosófico-sermoni-, autor/es que debe/n de representar la esencia del ibarretxismo militante. Traducen al pueblo en breves comunicados las bases ideológicas del soberanismo prepolítico, las bondades de la consulta, lo canallas que son los enemigos y de la vergüenza que les da cómo tratan los españoles a los vascos, pues no siempre les sirven la comida.

El autor -¿por qué no se identifica(n)? es un misterio, ya que da doctrina en un medio financiado con dinero público- debe de pensar que el anonimato le autoriza a desechar cualquier amago de racionalidad y sustituirla por la argumentación burda. Frente a la propaganda gubernamental por la que la web del PACO iba a ser un cauce para que los ciudadanos manden sus quereres al soberanismo gubernamental, ha salido justo al revés, un púlpito desde el que el consultivismo soberanista predica la doctrina a los súbditos. Han vendido gato por liebre.

Hay gente que interviene en el blog en forma de ‘comentarios’. Son pocos, si se comparan con los habituales en cualquier blog mediano, y de pseudónimos repetidos. Por lo común, rematan las ideas de los anteriores, traduciéndolos a sentimiento y victimismo. Tal es su entusiasmo que alguna vez terminan ‘aurrerá lehendakari’, como si lo necesitase. Se incluyen curiosos diálogos socráticos construidos a partir de la opinión de un presunto discrepante, al que después se le agradece de forma paternalista -«me gusta que hayas hablado así de claro en temas tan delicados»- y se le rebate en plan fino. Una forma de educar a las masas como otra cualquiera.

No se consigue atisbar qué se pretende con esta ridiculez, que pagamos a escote, pues esta página de propaganda del nacionalismo tripartito se financia con dinero público. Y resulta inadmisible que un medio financiado por todos -tampoco podría admitirse si lo pagase sólo el tripartito, o quien fuese- incluya lo siguiente, escrito por algún batasuno: «Es lo que tiene, cuando invades un país, que tengas que ir con escolta». La página web que pagamos todos incluye tal infamia desde el 7 de noviembre a las 6.18 pm, dejando claro el deterioro ético al que estamos llegando. ¿Puede consentirse que tal barbaridad figure en un medio pagado por dinero público? ¿El Gobierno promotor lo consiente, el Parlamento? ¿Tan bajo hemos caído? Es una desvergüenza y una vergüenza para los promotores de la iniciativa. O un indicio de que los avances soberanistas incluyen la regresión moral.

Luego están los ‘foros de diálogo’. Si las referencias están bien recogidas, se deduce que se apuntaron al PACO (quizá por las subvenciones, quizá para quedar bien), unos 75 pueblos. En unos 24 se han realizado reuniones. Según lo que se lee en las actas se han reunido cada vez entre 6 y 24 personas, en general entre 11 y 15. También van moderadores, cámaras de vídeo (a veces televisión) y traductores simultáneos, para que se entienda la docena de personas. A veces van de observadores el alcalde y algún concejal. Por lo que se colige, esta reunión de 6, 8, 10 ó 12 personas la componen por lo común gente que no es ya de la cuerda, sino el ibarretxismo concentrado. Todos parecen estar unánimemente de acuerdo en el derecho a decidir, el diálogo, la negociación, la mesa, todo el paquete y hasta usan el mismo paralenguaje lehendakaril. Por lo que escriben -y luego recogen las actas- parecen estar dolidos con los traidores españoles y que por qué no nos dejan en paz. En estas reuniones en total habrán participado 300 ó 400 personas (también las ha habido en la diáspora, cuyo contenido se lo ahorro por vergüenza ajena, así como en la UPV). En alguna acta se desliza el nombre del ‘moderador’ y es como si le pones al estrangulador de Boston a dar una conferencia sobre el tratamiento de las enfermedades de tráquea. Luego están los ‘foros virtuales’, que mejor no comentar.

¿Qué se espera sacar del PACO? ¿Demostrar que en pueblos de 5.000, 10.000 ó 15.000 personas los alcaldes han conseguido reunir a 10 ó 20 personas para que escriban en papelitos los eslogans del ibarretxismo? ¿Quieren hacer creer que este procedimiento ridículo expresa el clamor del pueblo por el derecho a decidir? No cuela.

La agitación y propaganda se deslizan hacia el esperpento.