Algo para recordar

Por Santiago de Pablo, catedrático de Historia Contemporánea de la UPV-EHU (EL CORREO DIGITAL, 22/09/06):

Mientras en nuestro país está todavía en cartelera ‘United 93’, la película de Paul Greengrass sobre el único avión secuestrado el 11 de Septiembre de 2001 que no llegó a estrellarse contra su objetivo, se ha estrenado ya en Estados Unidos -donde he podido visionarla- ‘World Trade Center’, el esperado filme de Oliver Stone en torno a los atentados contra las torres gemelas de Nueva York, que en España será proyectado por primera vez en las sesiones del Velódromo del Festival de San Sebastián. Habitualmente, Hollywood sabe aprovechar con habilidad todo tipo de acontecimientos de los que extraer historias para sus películas. Sin embargo, en este caso hubo un pacto no escrito para no tocar un tema que aún era muy sensible. Por ello, ha tenido que pasar cierto tiempo para que las productoras se hayan atrevido con el 11-S, que sin embargo sí había sido objeto de varios documentales, sobre todo televisivos, así como del largometraje colectivo ’11’09”01′, de producción francesa.

No deja de ser significativo, sin embargo, que los directores de ‘United 93’ y ‘World Trade Center’ tengan una trayectoria temática marcada por su acercamiento a hechos polémicos y controvertidos. Así, Greengrass había dirigido la magnífica ‘Bloody Sunday’ (2002), sobre el ‘Domingo Sangriento’ de Irlanda del Norte de 1972. A Stone no le ha temblado el pulso en su dilatada carrera profesional a la hora de filmar la Guerra de Vietnam (‘Platoon’); la política norteamericana en Centroamérica (‘Salvador’), la biografía del presidente Nixon (‘Nixon’) o el asesinato de Kennedy (‘JFK’). Sin embargo, en esta ocasión, tanto Greengrass como, sobre todo, Stone han optado por un tratamiento de menor carga política, que resulta igualmente de gran interés.

A pesar de tratar sobre el mismo hecho histórico, los dos filmes lo abordan desde perspectivas diferentes, y no sólo por centrarse en aspectos distintos del 11-S. ‘United 93’ muestra con detalle la preparación del atentado por parte de los terroristas y la actitud de las víctimas dentro del avión, mientras que en ‘World Trade Center’ nada sabemos ni de los terroristas, que carecen por completo de rostro (de hecho ni siquiera aparecen en pantalla los aviones), y muy poco de las personas que se encontraban dentro de las torres en el momento del atentado, puesto que todo el protagonismo corresponde a los policías que colaboraron en las tareas de rescate y a sus familias. En este sentido, el filme de Stone resulta más interesante, puesto que en ‘United 93’ el espectador sabe desde el principio -aunque no conozca los detalles- cómo termina el vuelo que da nombre a la película, algo que no sucede con los dos policías protagonistas de ‘World Trade Center’, cuya suerte mantiene constantemente en vilo al público.

Desde el punto de vista técnico, la superproducción de Stone ha optado por la espectacularidad, destacando la impresionante secuencia del derrumbe de la torre, cuyos efectos de imagen y sobre todo de sonido son realmente sobrecogedores. Por el contrario, ‘United 93’, con un presupuesto cuatro veces menor, opta por un estilo documental, en tiempo real, incluso con un detallismo algo excesivo en su primera parte, por ejemplo al mostrarnos cómo embarcan los viajeros en el avión. Así, parte de las personas que vivieron la tragedia desde tierra no sólo han sido asesores de la película, sino que se han interpretado a sí mismos.

Políticamente, ninguna de las dos películas entra a fondo en las causas de los atentados. Aún así, en ‘United 93’ queda de manifiesto la descoordinación de las diferentes ramas de la Administración norteamericana, que por otra parte resulta bastante comprensible, dado lo imprevisible de un ataque de este tipo y la dificultad de tomar decisiones drásticas en un tiempo récord. Por su parte, quizá se esperaba más de Stone, dada su trayectoria anterior, hasta el punto de que cierta crítica le ha acusado de haberse ‘domesticado’ ante el poder y de justificar la intervención norteamericana de Irak. Sin embargo, el propio Stone, con motivo del estreno del filme, ha criticado la política exterior de Bush, que habría impuesto un «estado de guerra permanente» y «cercenado las libertades» con la excusa de combatir el terrorismo desde el 11-S.

Por ello, esas acusaciones resultan bastante maniqueas. Con independencia de que se pueda hacer otra película criticando, con todo el fundamento del mundo, la política exterior de Bush, no parece de recibo que se quiera exigir a un filme un enfoque determinado, máxime cuando el director está enfocando su cámara en el aspecto humano de un atentado terrorista en el que fueron asesinadas casi 3.000 personas. Además, hay que recordar que algunas de las peores películas de Stone fueron aquéllas en las que el director optó, de forma muy simplista, por un mensaje político explícito, como ‘Salvador’ o ‘Comandante’. Por ello, Nicolas Cage, que interpreta a uno de los policías protagonistas, ha recalcado que ‘World Trade Center’ «no es una película política, no quiere serlo. Es un filme sobre el triunfo del coraje, sobre el espíritu humano». Éste es el enfoque elegido por Stone, que no entra por tanto en las motivaciones del atentado, sino que se centra en el heroísmo de la gente corriente, de policías de a pie, con sus dudas y sus defectos, pero que logran sobrevivir apoyados en su fe y en el recuerdo de sus familias. Con estas premisas, Stone ha logrado una magnífica película, que merece la pena ver.