Alternativas a la energía alternativa

El problema de las fuentes de energía de largo plazo ha ido a la deriva hacia una crisis desde hace décadas. De hecho, las catástrofes en Japón finalmente podrían lograr lo que no pudieron décadas de conflicto en Oriente Próximo: obligar a los gobiernos a invertir en la investigación necesaria para desarrollar alternativas energéticas viables.

La respuesta pol√≠tica inmediata al desastre japon√©s ser√° realizar peque√Īos reajustes entre las fuentes de energ√≠a conocidas, incluidas la e√≥lica y la solar. Sin embargo, las opciones actuales que muchos gobiernos desean abarcar no lograr√°n este cometido. Por ejemplo, la producci√≥n de los materiales utilizados para capturar y almacenar energ√≠a solar puede causar tantos da√Īos al medio ambiente como los combustibles convencionales, y las tecnolog√≠as solar y e√≥lica actuales no pueden satisfacer f√°cilmente las necesidades de grandes poblaciones.

Por supuesto, los combustibles fósiles, principalmente carbón y gas natural, siguen siendo importantes, pero su extracción y uso están vinculados a la contaminación de las aguas subterráneas y emisiones de dióxido de carbono, especialmente en América del Norte y China. La tragedia en Japón nos recuerda que, si bien la energía nuclear no emite CO2, es tóxica de otras maneras.

Si alguna vez hubo un momento para invertir de manera masiva en investigación de fuentes de energía de largo plazo, ese momento es hoy. Necesitamos algo a la escala del Proyecto Manhattan (que creó la bomba atómica) o el Programa Apolo (que puso al hombre en la luna).

Ambas iniciativas se llevaron a cabo en un corto per√≠odo de tiempo y a un precio relativamente bajo. En d√≥lares actuales, cada una cost√≥ alrededor de 200 mil millones, una mera fracci√≥n de lo que Estados Unidos ha pagado por la guerra de Irak y menos que el costo que ha implicado el aumento de los precios del petr√≥leo durante el a√Īo pasado.

Tanto el Programa Apolo como el Proyecto Manhattan ten√≠an caracter√≠sticas √ļnicas. Cada uno reuni√≥ las mentes m√°s agudas de una serie de pa√≠ses para hacer frente a una tarea. En ambas iniciativas hab√≠a poco margen de tolerancia al fracaso, por lo que se tendi√≥ a confiar en la anterior generaci√≥n de conocimientos cient√≠ficos, ya que la tecnolog√≠a resultante era m√°s digna de confianza. Ninguna supuso un gran reto cient√≠fico, sino m√°s bien un inmenso problema de ingenier√≠a. Aunque era necesaria la inventiva, se utilizaron m√©todos cient√≠ficos existentes en el momento.

Desafortunadamente, los gobiernos se centran ahora en un solo aspecto de este formato de inversión, en que la tecnología está casi lista para ser financiada. Pero esto da lugar a interminables esfuerzos para hacer menos problemáticos métodos que no son ideales. Necesitamos un elemento que cambie las reglas del juego, como el circuito integrado, la radio o la electricidad. Este cambio de paradigma requiere una inversión a la escala del Programa Apolo, pero en las ciencias básicas.

Hay varios ejemplos del tipo de fen√≥menos que, con el beneficio de una nueva perspectiva, podr√≠an dar lugar a fuentes de energ√≠a inesperadas. Por ejemplo, m√°s all√° de la luz solar de d√≠a, la Tierra es bombardeada por todo tipo de otras radiaciones procedentes de fuera de nuestro sistema solar. Entendemos algo de esto, pero a√ļn falta comprender bien la mayor parte del material del universo y las fuerzas asociadas con √©l. Es muy probable que haya una fuente gal√°ctica de energ√≠a que sea constante, ilimitada y se encuentre en nuestro cielo ahora mismo. Sin la investigaci√≥n b√°sica para ayudarnos a comprender estas fuerzas, su potencial se nos escapar√°.

Un efecto a√ļn m√°s misterioso ocurre en la Tierra con los seres vivos. De acuerdo a las leyes generales de la f√≠sica, todo tiende al desorden,¬† en un proceso conocido como entrop√≠a. Menos sabido es por qu√© algunos agentes hacen lo contrario, tendiendo hacia el orden y la estructura. Las plantas, por ejemplo, interact√ļan con su medio ambiente para producir localmente sistemas ordenados, lo que tiene como resultado la creaci√≥n de madera (y otros tipos de biomasa). Cuando quemamos madera, revertimos el proceso, deshaciendo el orden y produciendo energ√≠a. En este simple nivel entendemos c√≥mo funciona la naturaleza.

Pero en casos más complejos, en que los seres vivos colaboran para la construcción de sociedades o crear conocimiento, nuestros modelos científicos son insuficientes. Esto ha llevado a algunos científicos a comenzar a investigar nuevos modelos de energía desde la perspectiva de la "inteligencia e información", en los cuales el orden es equivalente a la información. Con una perspectiva fresca sobre el asunto podrían surgir nuevas posibilidades.

Por ejemplo, consideremos el clatrato de metano, una piedra parecida al hielo que en la mayoría de los casos se crea de manera ordenada gracias a una compleja colaboración entre microbios. Los depósitos mundiales de clatrato de metano contienen más del doble de la cantidad de energía de todos los combustibles fósiles conocidos, y se puede quemar limpiamente. Si no se queman de forma controlada, la liberación de clatratos brutos a la atmósfera representaría una amenaza global para el clima, y en el pasado las liberaciones masivas han sido catastróficas. Sin embargo, una mejor comprensión del "flujo de información" biológica puede ayudarnos a utilizar el clatrato de metano de una manera que en realidad pueda contrarrestar el calentamiento global.

No obstante, no se exploran soluciones como estas debido a que no están dentro de nuestro alcance inmediato, como lo estaban la bomba atómica y el aterrizaje en la luna. Por lo tanto, tal vez sea necesario un enfoque radicalmente nuevo para la investigación. Teniendo en cuenta los intereses comunes de la humanidad en nuevas fuentes de energía, parece que las mentes científicas más brillantes del mundo deberían colaborar para identificarlas.

Un proyecto así florecería en una comunidad científica que esté madurando, en lugar de contar con métodos rígidos. Mientras que Japón, EE.UU. y Europa son competentes en la investigación de lo que es casi conocido, es más probable que la ciencia de vanguardia aparezcan en una economía hambrienta de recursos e infraestructura, como China. En lugar de un solo laboratorio, un programa así podría ser un emprendimiento distribuido virtual, aprovechando el tipo de colaboración industrial innovadora en que destaca China en la actualidad.

Necesitamos avances fundamentales en fuentes de energía alternativas, y pronto. Para lograrlos, probablemente se requiera un gran esfuerzo de colaboración centrado en la ciencia teórica. Cambiar nuestro enfoque de investigación de esta manera puede parecer más difícil que utilizar lo que ya tenemos. Pero, al igual que con nuestros recursos naturales, nos estamos quedando sin opciones.

Por HT Goranson, científico principal de Sirius-Beta Corp. Fue científico senior de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de los Estados Unidos y autor de el autor de The Agile Virtual Enterprise. Traducido del inglés por David Meléndez Tormen.

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