Apoyo a la empresas innovadoras

Desde la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) hemos acogido con gran satisfacción el anteproyecto de Ley de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización, recientemente presentada por el presidente Mariano Rajoy ante un centenar de empresarios y representantes de asociaciones y organizaciones empresariales.

Este anteproyecto tiene como objetivo propiciar los cambios que deben producirse en nuestra sociedad para favorecer el desarrollo de la actividad empresarial, fomentar la cultura emprendedora, buscar el crecimiento e internacionalización de nuestras empresas y estimular la creación de empleo estable y de calidad.

Si bien el texto deja clara la intención de no apoyar especialmente a empresas de determinados sectores de alto valor añadido, como son las empresas del sector biotecnológico, Asebio considera que medidas como el anticipo de las deducciones a la Investigación y Desarrollo son imprescindibles, por lo que nuestro sector apoya el contenido del anteproyecto de Ley.

Como empresas intensivas en Investigación y Desarrollo y ante la escasez de liquidez financiera que actualmente padecen prácticamente todos los sectores, acogemos favorablemente la incorporación, con carácter opcional para la empresa, del mecanismo que permite el aprovechamiento de las deducciones por I+D mediante la anticipación de las mismas, hasta un límite de 3 millones de euros. El modelo propuesto por el Gobierno constituye una importante novedad ya que por primera vez en España se considera la posibilidad de recuperar esas deducciones mediante abono o impuesto negativo. Se demuestra así el interés del Ejecutivo por apoyar la investigación empresarial.

En efecto, con el modelo actual muchas de las empresas intensivas en I+D no pueden aplicarse estas deducciones por las limitaciones establecidas por la vigente Ley del Impuesto sobre Sociedades o porque la mayoría de las empresas biotecnológicas no obtienen beneficios en sus primeros años de actividad. Aunque dichas cantidades no deducidas pueden aplicarse en los 10 años siguientes al ejercicio en el que se devengan, lo cierto es que se van acumulando las deducciones que cada año de inversión se generan, por lo que se hace muy difícil poder devengarlas.

La medida propuesta en el anteproyecto nos equipara con lo que otros países como Francia, Bélgica, Irlanda, Gran Bretaña, Australia o Canadá ya han implantado en sus respectivas legislaciones, y hace patente la intención del Gobierno de impulsar la creación de empresas donde la I+D sea esencial en su actividad y que España pueda ser competitiva con aquellos países que ya han dado este paso.

Si bien es cierto que la medida no dotará rápidamente de liquidez a las empresas que actualmente apuestan por la I+D, ya que tendrán que esperar un año para aplicarse la deducción, es un importante paso que establece un marco de confianza que sin duda animará a las empresas a mantener, e incluso incrementar, sus inversiones en I+D en un momento en donde se hace especialmente difícil mirar a largo plazo.

No debemos olvidar que la apuesta por la investigación y el desarrollo, especialmente en el sector biofarmacéutico, es una apuesta de largo recorrido ya que son necesarias importantes inversiones en capital y los productos que se generan tardan muchos años en llegar al mercado. Por ello es imprescindible contar con un entorno regulatorio favorable y estable que permita la inversión en los medicamentos del mañana.

España necesita más que nunca emprender reformas que reactiven la economía y generen trabajo de calidad. La actual crisis económica ha revelado que nuestro modelo de crecimiento sostenible estaba fundado sobre bases poco sólidas. Es el momento de abordar un cambio de modelo basado en el apoyo real a proyectos innovadores.

Otras medidas incluidas en el anteproyecto permiten que cualquier contribuyente, pueda, mediante deducciones fiscales, apoyar proyectos emprendedores. Si bien la propuesta quizá podría haber sido más ambiciosa, ya que, la base máxima de la deducción que se propone se limita a 20.000 euros, de los cuales se podrá deducir un 20%, lo cierto es que se abre una puerta para que este país empiece a perderle el miedo al riesgo y se cree una mayor cultura empresarial. Hasta ahora, la financiación de las empresas en España ha sido fundamentalmente bancaria, a diferencia de los países europeos de nuestro entorno, lo que ha castigado en mayor medida a nuestra economía. Aunque se echa en falta un apoyo más decidido a otros modelos de financiación entre los que se encuentra el capital riesgo, que no son objeto de este anteproyecto, el anteproyecto constituye un paso para un cambio de mentalidad en la que la sociedad en su conjunto valore más la actividad empresarial y la asunción de riesgos.

Particular mención merece la modificación del régimen fiscal aplicable a las rentas por cesión de activos intangibles que se recogían en el mecanismo denominado «Patent Box» y que no eran especialmente atractivas para las empresas porque generaban bastante incertidumbre a la hora de su utilización. El actual anteproyecto contempla la seguridad jurídica necesaria para su aplicación, y además amplía el efecto impositivo de las mismas con el objetivo de impulsar la transferencia de tecnología.

Por último, se contempla también la disminución de las trabas burocráticas que es uno de los obstáculos más importantes que tiene España hoy en día a la hora de emprender un negocio. Es esencial que los poderes públicos eviten que un emprendedor acabe hastiado ante la maraña administrativa que debe superar simplemente para intentar llevar al mercado su nueva idea de negocio.

Esperemos que la futura Ley de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización llegue a buen puerto y se sienten las bases para construir un nuevo modelo económico más estable que nos permita crecer de forma segura y que suponga un futuro mejor para nuestra sociedad. Es indudable que, en un mundo globalizado donde el capital se mueve rápidamente de un lugar a otro, aquellos países que dispongan de incentivos atractivos para la actividad económica y un marco estable para emprender proyectos nuevos serán los que aportarán mayor calidad de vida a sus ciudadanos y serán capaces de atraer el talento necesario.

José María Fernández Sousa-Faro, vicepresidente de ASEBIO

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