Así es como la pierdes

La realidad latina de los Estados Unidos es difícil de aprehender, por su complejidad y por la vehemencia de sus voces. La búsqueda de la identidad son palabras mayores, porque de ella depende la etiqueta que facilite la inclusión dentro de un complicado sistema de encasillamiento social en que cualquier atributo (étnico, racial, religioso…) puede yuxtaponerse a otro mediante un simple guion, de modo que lo cubano se une a lo estadounidense en lo cuban-american, con el único inconveniente de que muchos no se reconocen ni a un lado ni a otro del guion, sino que sienten estar viviendo, como Pérez Firmat, sobre él, on the hyphen. La interpretación de esta realidad tiene mucho que ver con la «insociable sociabilidad» de la que hablaba Immanuel Kant y con el hecho de que ninguna persona se integra de un modo absoluto dentro una sociedad. A la vez, los extranjeros son parte central de la sociedad misma, según Georg Simmel, dado que una colectividad, para serlo, ha de contar con lo que le es ajeno.

La literatura estadounidense escrita por latinos es espejo de todo ello, y la publicación del libro This is how you lose her, del escritor de origen dominicano Junot Díaz, es un excelente pretexto para reflexionar sobre identidades y exclusiones, o sobre lo que está ocurriendo con las lenguas en los Estados Unidos. El libro se ha convertido en un «bestseller nacional», con el reconocimiento unánime de la prensa, y el éxito se completa con su traducción al español, Así es como la pierdes, a cargo de la cubanoamericana Achy Obejas, que despliega en su trabajo un talento a la altura del autor y que permite plantearse algunas cuestiones de fondo sobre el modo de percibir lo latinounidense, donde los juegos de identidad son cruciales, pero que ofrece mucho más, como la propia literatura de Junot Díaz. Visto desde la antropología de la exclusión, This is how you lose her, junto a su traducción, puede interpretarse como un excelente ejemplario de cómo sentirse extraño en la sociedad propia. Porque la sociedad que nos presenta Junot Díaz, utilizando el soporte de las intrincadas relaciones de pareja, es la suya; una sociedad llena de iniquidades y exclusiones, basadas en la pobreza, en el género o en el estatus. Y una sociedad que se expresa en inglés, como el autor. Porque Junot Díaz escribe en un inglés de la calle, urbanita, hip-hopero; pero un inglés por el que penetra el español en forma de iconos culturales (merengue, papi chulo, moro, la Doña), de préstamos y adaptaciones (chupabarrios) o de alternancia de lenguas (Dude was figureando). Georg Simmel interpretaría estos rasgos como elementos fundamentales para comprender la sociedad estadounidense contemporánea, lo que tal vez explique la gran aceptación de que goza Junot Díaz entre la prensa y el público.

Los relatos reunidos en This is how you lose her son historias contadas a anglohablantes por un latino; la traducción de Achy Obejas ofrece historias contadas por un latino para hispanohablantes, obviamente, pero esta diferencia trasciende al idioma del lector. Obejas utiliza como base lingüística su español caribeño, debidamente documentado en cuanto a dominicanismos, como corresponde. Despliega un magnífico uso de la lengua popular, paralelo a la frescura que Díaz exhibe en inglés, pero no hay paralelismo en la manifestación del espanglish: el español de Obejas incluye muchos menos anglicismos que hispanismos exhibe el inglés de Díaz, por mucho que llamen la atención cállate la fokin boca o recuperado nuestro flow. No es una crítica; es la constatación de que las relaciones entre el inglés y el español en los Estados Unidos son tan porosas que cada percepción, incluso la de traductor y traducido, pugna por manifestarse a su modo. Porque escribir en inglés con hispanismos no es equivalente a escribir en español con anglicismos, lo que revela la heterogeneidad de este (e)spanglish, incluso en las obras literarias. Hay, no obstante, una diferencia entre original y traducción que resulta aún más llamativa: el tratamiento de la exclusión social motivada en la raza. El texto en inglés contiene abundantes referencias a la raza de los personajes, así como apelativos relativos a ella, al tiempo que la sensibilidad personal de Díaz hacia la materia racial queda manifiesta en la historia titulada Guía de amor para infieles, cargada de referencias autobiográficas. Pues bien, la percepción de la raza resulta también tan heterogénea, tan permeable, que Achy Obejas puede convertir a unos cross-eyed niggers en unos simples bizcos o a some niggers en unos locos. No hay reproches. De hecho, los latinos de raza negra son uno de los grupos más invisibilizados en el abigarrado mosaico social estadounidense. Porque la identidad depende de muy sutiles imbricaciones y así hay que comprenderlo, desde fuera, para percibirla, y desde dentro, para encontrarla… y no perderla.

Francisco Moreno Fernández, director ejecutivo del Instituto Cervantes en la Universidad de Harvard.

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