Así financia Corea del Norte sus armas nucleares

Banderas de Corea del Norte y Rusia junto a una estación de tren por la visita de Kim Jong Un a Vladivostok, el 25 de abril de 2019. Reuters
Banderas de Corea del Norte y Rusia junto a una estación de tren por la visita de Kim Jong Un a Vladivostok, el 25 de abril de 2019. Reuters

Es difícil precisar el número exacto de trabajadores norcoreanos que viven hoy en Rusia ya que muchos de ellos regresaron a Corea del Norte en 2019 tras la adopción de la Resolución 2397 del Consejo de Seguridad de la ONU, que les obligaba a ello. Moscú dijo que había repatriado a la mayoría de los trabajadores norcoreanos a finales de 2019, dejando sólo unas 1.000 personas. Sin embargo, las cifras rusas parecen ser falsas.

Según el Informe 2023 sobre Trata de Personas del Departamento de Estado de Estados Unidos, Moscú expidió 4.723 visados a norcoreanos en 2022 para eludir la resolución de la ONU que prohíbe la mano de obra norcoreana en el extranjero.

La mayoría de estos trabajadores se dedican a la construcción y a la industria maderera. Otros miles trabajan en la construcción en Moscú y San Petersburgo.

Dado el estrechamiento de las relaciones entre Corea del Norte y Rusia, se estima que el número de trabajadores norcoreanos en Rusia aumentará en el futuro hasta los 30.000, los 40.000 o incluso los 50.000.

La cuota de trabajadores norcoreanos asignada en 2015 a empresas rusas fue de 47.279, según el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Rusia. Según las estadísticas sobre residentes extranjeros publicadas por el Servicio Federal de Inmigración de Rusia en 2015, ese año había 34.020 residentes norcoreanos en el país, de los cuales 33.682 eran mayores de 18 años y, por tanto, aptos para el empleo.

Un desertor norcoreano que había trabajado en Rusia declaró en una entrevista con el Instituto KINU que había más de 30.000 trabajadores norcoreanos destinados en Rusia. Es posible que el número de los que sean enviados ahora alcance los niveles de 2015.

El empleo de norcoreanos por parte de Rusia es una violación de las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU. La Resolución 2397 exige a los Estados miembros que repatríen a todos los trabajadores norcoreanos que obtengan ingresos en su jurisdicción. También a todos los agregados norcoreanos (supervisores de seguridad) que vigilan a los trabajadores en el extranjero.

También obliga a presentar un informe final al Comité de Sanciones en un plazo de 27 meses, y otro a mitad de período en un plazo de 15 meses, incluyendo una justificación cuando el número de repatriados sea inferior a la mitad de los trabajadores norcoreanos presentes. Además, el Consejo de Seguridad de la ONU prohibió completamente que se crearan nuevos empleos para los norcoreanos.

No obstante, Rusia y Corea del Norte han encontrado formas de eludir o sortear las sanciones de la ONU, evitando la obligación de repatriar a los trabajadores y continuando con nuevas contrataciones.

Una de las razones es la grave escasez de mano de obra en el sector de la construcción en regiones como el Krai de Primorie, donde los jóvenes emigran a grandes ciudades como Moscú y son reclutados para la guerra en Ucrania. Rusia utiliza la mano de obra de Corea del Norte para suplir esta escasez de trabajadores con salarios bajos.

En septiembre de 2022, el medio ruso RBC TV entrevistó al vice primer ministro ruso, Marat Khusnullin, que anunció el despliegue de hasta 50.000 trabajadores norcoreanos para mitigar la escasez de la mano de obra en el mercado ruso de la construcción. Khusnullin indicó que las negociaciones estaban en curso, y que pretendía atraer de forma inmediata a entre 20.000 y 25.000 trabajadores.

La afluencia de trabajadores norcoreanos ha aumentado tras la reanudación en agosto de 2023 de los vuelos regulares de la compañía norcoreana AIR Koryo a Vladivostok. Para sortear las sanciones contra Corea del Norte, Rusia expide visados de estudiante a trabajadores norcoreanos y les permite su estancia gracias a los permisos "turísticos" o "técnicos".

En octubre de 2023, el Gobierno ruso publicó en sus webs ofertas de empleo dirigidas a norcoreanos. Por ejemplo, la empresa constructora norcoreana Bugan publicó una oferta de trabajo en el portal de empleo del Ministerio de Trabajo de Rusia buscando trabajadores y traductores para Nizhni Nóvgorod y otros lugares. El anuncio especificaba la necesidad de trabajadores del hormigón, pintores, electricistas, gasistas, trabajadores del azulejo y yeseros que hablen el norcoreano.

Moscú y Pionyang hablaron del envío de trabajadores a Rusia durante la cumbre entre Kim Jong-un y Vladímir Putin celebrada en el cosmódromo de Vostochni el 13 de septiembre de 2023. El Servicio de Inteligencia Nacional de Corea del Sur está vigilando atentamente los recientes movimientos de Corea del Norte para enviar trabajadores a Rusia.

Antes y después de la cumbre entre ambos países en septiembre de 2023, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aclaró que Rusia está dispuesta a pelear contra las sanciones de la ONU a Corea del Norte si es necesario. Según el Kremlin, aunque Rusia mantiene su presencia en la ONU y en el Consejo de Seguridad, no aceptará la obstaculización del desarrollo de las relaciones entre Moscú y Pionyang.

Está previsto que el envío de trabajadores siga aumentando en el futuro. Corea del Norte necesita mantener sus ingresos en monedas extranjeras mediante la exportación de mano de obra, y Rusia necesita esa mano de obra para cubrir la escasez de la misma causada por la guerra en Ucrania y las vacantes en las ciudades pequeñas.

Los trabajadores norcoreanos en el extranjero sufren la violación de sus derechos humanos. Entre ellos el derecho a un salario justo, el derecho a un entorno de trabajo seguro y la libertad frente al trabajo forzoso.

Los trabajadores norcoreanos ingresan entre 2.000 y 3.000 dólares anuales, una cifra que no llega al 50% de lo que ganan los trabajadores locales y de otros países. El motivo de ello son los impuestos estatales, la malversación de los mandos intermedios y los comportamientos ilegales, así como el retraso en el pago de salarios.

En 2016, un obrero norcoreano que trabajaba en la construcción en Rusia testificó que tenían que pagar al Estado 7.000 dólares al año, lo que le impedía ganar más de 2.000 dólares anuales.

También realizan trabajos agotadores y peligrosos, como talas de árboles o labores de construcción. Los desertores norcoreanos exponen que, aunque reciben formación básica sobre seguridad y equipos básicos como cascos, a menudo son insuficientes para protegerles de los accidentes.

Además, tienen dificultades para recibir tratamiento médico adecuado cuando se lesionan o enferman. Debido a un entorno de trabajo duro y peligroso, los accidentes son frecuentes entre ellos. Y no suelen recibir indemnizaciones.

Los trabajadores norcoreanos pagan el tratamiento médico por su propia cuenta sin presentar reclamaciones ni siquiera por enfermedades o lesiones menores, ya que el proceso de compensación es complicado. Los que no pueden pagar los elevados costes médicos debido a lesiones graves son repatriados a su país de origen.

Para poder pagar las contribuciones estatales, los trabajadores norcoreanos suelen aceptar empleos adicionales fuera de su horario laboral. Las autoridades norcoreanas exigen a sus trabajadores estos tributos, vulnerando su derecho fundamental a disfrutar de condiciones de trabajo seguras y saludables.

Además, los gerentes norcoreanos suelen violar las regulaciones laborales locales. Un desertor que trabajó en el Óblast de Magadán en Rusia hasta 2014 confesó que trabajaba unas dieciséis horas diarias.

En mayo de 2023, los trabajadores norcoreanos de una obra de construcción en Vladivostok trabajaban hasta las 22:00 horas sin descanso para cenar, realizando trabajos en altura arriesgados sin el equipo de seguridad adecuado.

También ven violado el artículo 8.3 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que prohíbe el trabajo forzoso y que abarca cualquier trabajo o servicio realizado bajo amenaza de castigo. Están sometidos a la vigilancia y el control de las autoridades norcoreanas y son reprendidos si violan las medidas de las autoridades.

La mayoría de los trabajadores norcoreanos viven juntos cerca de sus lugares de trabajo, soportando malas condiciones de vida. Las autoridades norcoreanas envían supervisores y personal de seguridad nacional para vigilarlos. El sistema de control centralizado norcoreano también llega al extranjero.

A estos empleados se les confiscan sus documentos de identidad y pasaportes, y se les obliga a vivir en grupos con acceso restringido al exterior. También se les obliga a trabajar 16 horas al día sin control sobre sus horarios laborales. Además, se obliga a permanecer en el extranjero incluso a los que desean regresar a Corea del Norte una vez finalizado el contrato laboral.

Las divisas que ingresa Corea del Norte se utilizan principalmente para fines militares. Pionyang mantiene unos impuestos altos para los 50.000 trabajadores enviados a China y los aproximadamente 30.000 de Rusia. Impuestos que permiten recaudar más de 500 millones de dólares anuales.

Los trabajadores norcoreanos remiten el 70% de su salario mensual a las autoridades de su país y el 20% a la administración local. Ellos sólo reciben alrededor del 10%.

El Comité de Sanciones a Corea del Norte del Consejo de Seguridad de la ONU ha confirmado que las monedas extranjeras obtenidas mediante el robo de criptomonedas y el envío de trabajadores al extranjero se invierten en el desarrollo del programa nuclear.

Según un informe de expertos, el robo de criptodivisas en 2022 superó los 1.700 millones de dólares (2.300 billones de wones).

Corea del Norte utiliza las divisas obtenidas para financiar el desarrollo de armas nucleares y armas de destrucción masiva.

Oh Gyeong-seob es investigador del Instituto Coreano para la Unificación Nacional.

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