Así se ha aprovechado el nacionalismo del Covid-19 para intensificar su guerra contra España

1. Mentiras en la BBC

La BBC entrevista a Quim Torra, con el exótico criterio periodístico habitual en los medios anglosajones a la hora de informar sobre España, y este vocea una de las mentiras más ruines de todas las que se han podido escuchar durante las últimas semanas: España no ha ordenado el confinamiento de los ciudadanos en sus casas, como a él le gustaría.

La BBC no contrasta el dato, puesto que este encaja a la perfección en sus prejuicios, y el resultado es un clavo más en el ataúd del prestigio internacional de España por cortesía de ese nacionalismo catalán con el que Pedro Sánchez volverá a negociar en la mesa de diálogo cuando todo esto pase.

2. De Madrid al cielo

La exconsejera fugada de la Justicia Clara Ponsatí se burla de los cientos de fallecidos de Madrid con la frase «de Madrid al cielo» y a las pocas horas rectifica para asegurar que la habíamos entendido mal. Ni que hiciera falta un master en semiótica para entender el chiste.

3. Con el odio por bandera

Andreu Barnils, tertuliano de TV3 y colaborador de diarios nacionalista como Ara y Vilaweb, sigue la senda trazada por Clara Ponsatí y se burla de los muertos madrileños con la frase «madrileños muriendo a ritmo de récord» y la etiqueta «el virus sí entiende de territorios». Dada la ideología de Barnils, muchos en las redes sociales todavía siguen preguntándose a día de hoy si el mensaje era un dato estadístico descontextualizado con mala intención o más bien un grito de euforia.

4. No hay dos sin tres

Y como no hay dos sin tres, esta vez es el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, el separatista Joan Canadell, el que se burla de los fallecidos de Madrid con la frase «la España vaciada».

5. Llamando al delito

Mireia Boya, exdiputada de la CUP, se apodera de la centenaria bandera de la insolidaridad nacionalista y carga contra los españoles sugiriendo a los «empresarios con material de protección sanitario» que lo escondan de la Guardia Civil y lo hagan llegar a los hospitales catalanes. Algo que a día de hoy no sólo es delito, sino también ruin.

6. Caceroladas contra el virus

En medio de la peor crisis sanitaria en décadas, con los hospitales saturados y la economía en grave riesgo de desplome, la principal preocupación de la alcaldesa de Barcelona era convocar una cacerolada contra la Corona. Colau tuvo su cacerola, tal y como deseaba, y al día siguiente el virus siguió su camino, aparentemente inmune a las hondas convicciones republicanas de la alcaldesa, por las calles y los hospitales de Barcelona.

Se sospecha que la próxima idea de la alcaldesa de Barcelona para luchar contra el virus pudiera ser la de convocar una cacerolada contra el capitalismo. Y si esa contundente medida también falla, Colau siempre podría esgrimir el arma definitiva contra el Covid-19. Convocar una nueva manifestación feminista como la del 8M.

7. «Antes infectada que rota»

Eso decía el prófugo de la Justicia Carles Puigdemont desde su refugio en Bélgica. «Su concepción del federalismo es ‘¡virus para todos!» decía el huido en referencia al Gobierno de Pedro Sánchez, aunque sin que llegara a quedar muy clara la relación entre federalismo y pandemia. «¡Antes infectada que rota!», añadía luego.

8. Tosiendo en la cara de los soldados españoles

El concejal de la CUP en el Ayuntamiento de Vic Joan Coma i Roura animó a los catalanes a toser en la cara a los soldados del Ejército español enviados a Cataluña para ayudar en las tareas contra el virus. La ocurrencia se califica sola.

9. «Ignorancia de la ciencia»

La consejera de Presidencia y portavoz del Gobierno autonómico catalán, Meritxell Budó, afirmó durante una entrevista en RAC1 que «Pedro Sánchez ignora la ciencia y la evidencia». «Sánchez fue más contundente hacia las autonomías que hacia el virus» añadió luego, para finalmente arremeter contra «el foco de Madrid», que se ha convertido ya en la obsesión por antonomasia del nacionalismo catalán durante las dos últimas semanas.

10. Las amenazas de Toni Albà

El colaborador de TV3 Toni Albà no es el catalán más sosegado que hayan visto los siglos, pero hasta para sus estándares habituales lo de amenazar con denunciar al Periódico de Cataluña por una foto del metro de Barcelona supera todos los parámetros. La foto, por cierto, era real y se correspondía con la información proporcionada por el diario.

11. Llamadas en español

Que el Hospital de Bellvitge, en Hospitalet de Llobregat, España, lance avisos llamando a los vecinos a quedarse en sus casas en español es considerado por algunos catalanes como un atentado a no se sabe bien qué. «¿Alguien sabe quién lo organiza y por qué han escogido esta lengua?» dice un aspirante a comisario, seguramente desconocedor de que «esta lengua» es el idioma propio y de identificación de una amplia mayoría de los catalanes, a mucha distancia del catalán.

Pero no acaba ahí la cosa. Porque no tarda en aparecer por el barro el fotógrafo Jordi Galderic para deducir el motivo de la afrenta. Si los avisos se emiten en español es porque los catalanes, que por lo visto no son españoles sino japoneses, ya están en sus casas «como seres inteligentes» que son.

La Cataluña nacionalista está ahí, resumida en esos dos mensajes de odio hacia el español y los españoles.

12. «Los garrulos del Mercadona»

En la Cataluña nacionalista los ciudadanos hacen cola ordenadamente frente a la puerta de la cadena de supermercados autóctona Bonpreu. Mientras, en la España profunda, los «garrulos» corren por los pasillos como monos, se chocan los unos con los otros y braman de forma amenazadora junto al palé del papel higiénico.

13. 155

¿Es posible relacionar el artículo 155 de la Constitución con la epidemia de Covid-19? No para una inteligencia convencional. Sí en la cabeza de Jordi Puigneró, consejero de Políticas Digitales del Gobierno regional, que es capaz de eso y mucho más.

14. Dinero para los líderes del procés

Nunca es mal momento para pedirle más y más dinero a los catalanes para la caja de solidaridad, el fondo con el que los líderes del procés financian sus pleitos con la Justicia. En plena epidemia, no han sido pocos los políticos y líderes civiles nacionalistas catalanes que han dedicado parte de su tiempo a pedir más y más donaciones. Entre ellos, la diputada en el Congreso de los Diputados Marta Rosique y la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie.

Es de suponer, dado lo inoportuno de la petición, que la mencionada caja debe de estar bajo mínimos y las finanzas de alguno de los líderes del procés, en las últimas.

15. Y mucho más

El tuitero Jordi Salazar ha dedicado parte de su tiempo durante los últimos días a recopilar los mensajes «más miserables» del independentismo a raíz de la epidemia de Covid-19.

«Soy español, ¿de qué quieres que te infecte?» dice una habitual de las redes sociales.

«De Madrid al infierno» dice otro.

«Ahora que el Ejército español está asesinando catalanes» brama un tercero.

Carod-Rovira, el de la reunión con ETA en Perpiñán, se lanza al conspiracionismo y ve gigantes allí donde sólo hay molinos.

Lluís Llach acusa al Gobierno de dar un golpe de Estado.

El fotógrafo Jordi Borràs acusa al Ejército de querer blanquear su imagen desinfectando Cataluña. Imagen que, por cierto, han ensuciado él y otros muchos como él.

Josep M. Mainat aprovecha para pedir que se declare la independencia. Qué otro momento mejor que este, desde luego.

Neus Matamala, hija del conocido empresario amigo de Puigdemont, le dice a la socialista Eva Granados que su partido tiene «las manos manchadas de sangre».

Otros no tan conocidos desean, más ambiciosos que los anteriores, que se mueran todos los españoles.

El hilo es aterrador. Síganlo para saber lo que es el catalanismo.

Cristian Campos, periodista.

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