Aspirante a marquesa ultra

Esta semana unas declaraciones de la portavoz (que no portavoza como se empeñan desde Unidas Podemos en introducir en el ideario colectivo, siguiendo la estela conseguida en el pasado con la palabra concejala) del Grupo Parlamentario Popular en una entrevista celebrada en Onda Cero, con Carlos Alsina, se han extendido como la pólvora, generando gran revuelo, y hoy escribo estas líneas para salir en su defensa y reafirmar sus palabras.

La señora Álvarez de Toledo defendía, cuando le preguntaban sobre la situación de la comunidad autónoma catalana, la necesidad de empezar a hablar claro y de cambiar actitudes. Y fue precisamente en torno a ese cambio de actitud donde surgió la polémica.

Literalmente dijo lo siguiente: “Hago un llamamiento a la responsabilidad de las élites españolas, de las personas influyentes, de los intelectuales, de los empresarios, de los dueños de medios de comunicación porque mirar para otro lado e incluso hacer negocio con esa operación de erosión de nuestra democracia es una inmensa irresponsabilidad, gravísima”.

Y creo que todos y cada uno de nosotros compartimos esa afirmación tan digna de elogio. El problema del nacionalismo ha sido, precisamente, que una parte de España le ha dejado campar a sus anchas durante años, y eso tiene que parar.

Ante esas palabras, Alsina, uno de los grandes entrevistadores de los que disfrutamos en la actualidad, le pidió una aclaración que también transcribo: “Lo de hacer negocio… A qué se refiere que no lo entiendo. Hacer negocio con esta situación, ¿por parte de quién?”. Fue entonces cuando Cayetana puso nombre y apellidos, a modo de ejemplo, a su argumento.

Ante esta polémica me pregunto, ¿realmente qué es lo que nos está escandalizando? ¿El hecho de que un político señale a un medio de comunicación o el hecho de que ese político sea de derechas y esté señalando a una televisión con una línea editorial claramente de izquierdas? Porque esta semana el vicepresidente del Gobierno amenazó con la cárcel a periodistas incómodos para su partido, y no hubo grupos televisivos acosándole ni echándole las redes sociales a la cara.

Mientras trataba de defenderse, el señor García Ferreras, lanzó la mayor. “Cayetana ha puesto hoy en marcha ese ataque a La Sexta. Ese ataque a la libertad de expresión porque ella sabe que está altamente cuestionada en su partido, un partido condenado por corrupción”.

En su despreciable diatriba cargada de odio, el presentador se equivocó por completo. Cayetana no ha lanzado un ataque contra la libertad de expresión de nadie, sino que ha manifestado su opinión argumentada, razonada y evidenciada, y parece mentira que, quienes se echan a los hombros la defensa de uno de nuestros derechos fundamentales, sean los primeros que se lanzan a cercenarlo a quienes disienten de su línea editorial.

Ferreras, achacando que las declaraciones de Cayetana se hacen porque está claramente cuestionada en su partido. Antena 3, rotulando “La marquesa ‘ultra’ del PP” en Noticias 1 bajo una imagen de Cayetana, como si el mero hecho de ser marquesa fuera un agravio. Y las redes sociales cargando contra una persona que sólo ha ejercido lo que estos le intentan negar con ahínco: su derecho a expresarse libremente.

Yo también quiero ser marquesa ultra. Yo también aspiro a ser una persona libre, una persona con convicciones e ideas propias. Y yo también afirmaré que la izquierda y los nacionalistas utilizan las televisiones públicas que controlan para su beneficio político y partidista. Y espero no ser la única.

Bea Fanjul es diputada del PP.

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