Atentado al sentido común

A estas alturas nadie debería poner en duda los beneficios que las energías renovables aportan a la protección del medio ambiente y a la sociedad en general. Quisiera hacer, pues, unas consideraciones a raíz del articulo publicado el pasado 26 de abril en este diario por Eduardo Martínez Abascal, profesor del IESE. En el caso del autoconsumo, que no es más que una nueva modalidad de suministro, aprovechar la energía del sol para producir electricidad no es una moda, más bien podemos decir que es una necesidad si tenemos en cuenta las emisiones de CO2 que provocan otras formas de generación como pueden ser las derivadas del petróleo, la térmica y la nuclear; y en este último caso, con el riesgo añadido que puede suponer un accidente como los que desgraciadamente ya se han producido con unas consecuencias devastadoras.

No queremos decir con esto que no sean necesarias hoy por hoy las centrales nucleares pero sí que debemos fomentar otras formas de generación como ya están haciendo responsablemente algunos países en el marco de su estrategia energética.Sin considerar determinados intereses del lobi energético de este país, no se entiende la finalidad del redactado del nuevo Real Decreto 900/2015, de 9 de octubre, por el que se regulan las condiciones administrativas, técnicas y económicas de las modalidades de suministro de energía eléctrica con autoconsumo y de producción con autoconsumo. Es un atentado al sentido común, es discriminatorio y no obedece a los intereses del bien común.

Es una frivolidad y una irresponsabilidad no tener en consideración las consecuencias del cambio climático que se está produciendo por el calentamiento global del planeta, y es absurdo no utilizar recursos naturales no contaminantes; más, en un país como el nuestro con unas condiciones y una climatología muy favorable para aprovechar dichos recursos. En la cumbre climática de París con una presencia de más de 200 países se ha reconocido la necesidad de limitar a 1,5º el aumento de la temperatura del planeta para frenar el calentamiento global, que ya ha provocado que la temperatura media del planeta haya subido 1º desde la época preindustrial. Es imprescindible apostar por un modelo energético basado en buena parte en las energías renovables para garantizar un mundo más sostenible.

Volviendo al autoconsumo, las instalaciones de autoconsumo no son para ricos, son cada vez más asequibles debido a la reducción de los costes de los equipos, que además ya se pueden adquirir mediante propuestas de financiación a largo plazo de la mayoría de comercializadoras; en cualquier caso el consumidor debe tener la libertad de escoger su modalidad de suministro.

En el caso de no desconexión, el usuario contribuye por igual a cubrir los costes del sistema mediante el pago de los peajes. Lo realmente injusto es no poder aplicar el balance neto y además tener que pagar el impuesto al sol, por el simple hecho de tener un sistema propio de suministro de energía. El autoconsumo es el paradigma de la generación distribuida y entre los muchos beneficios que aporta a la sociedad están, la reducción de pérdidas por transporte y distribución, la reducción de importaciones de combustible, la reducción de emisiones, una utilización más racional de las infraestructuras, la reducción de los costes extrapeninsulares, la contribución al desarrollo tecnológico, un impulso a la creación de empleo, con el consiguiente incremento de ingresos por IVA, IRPF, seguridad social y mantenimiento de dichas instalaciones.

Sin querer justificar las subvenciones, que en se adjudicaron a las renovables y de las que se beneficiaron especialmente los promotores de grandes plantas de producción renovable, no son la única causa del incremento desmesurado de la factura eléctrica, hay otros conceptos poco transparentes, objeto de especulación en función de los intereses de algunos. En cualquier caso no se habla de subvencionar sino de no gravar un consumo más sostenible con nuevas modalidades de suministro.

En movilidad no hay discusión, si no apostamos por desarrollar e impulsar vehículos alternativos a los de combustión interna estaremos cometiendo un grave error. El vehículo eléctrico es una muy buena alternativa, especialmente si se utiliza para su recarga energía renovable. Cabe destacar que la tecnología en la fabricación de las baterías evoluciona notablemente consiguiendo una mayor autonomía a unos costes más bajos. Ir contra el progreso es poner límites a los recursos naturales en contra del bien común. Los países más avanzados de Europa han optado por el desarrollo del autoconsumo tal y como las propias Directivas Europeas definen en sus tratados y que por cierto, España no cumple.

Miquel Puig, vicepresidente de la Associació de Gremis d’Instal.ladors de Catalunya.

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