¿Atraer a los militares?

Escribo esta reflexión consternado por la situación a la que ha llegado Venezuela, a punto de vencer el plazo de ocho días dado por Europa, en pleno pulso internacional entre bloques, propio de la Guerra Fría. Pero sobre todo pensando en el difícil momento por el que pasan muchos militares, desde un mayor de la Guardia Nacional destacado en Ureña allá por Táchira, un capitán de fragata de Puerto Cabello donde con la holandesa Damen se construyen nuevas patrulleras, hasta el joven teniente piloto de un moderno K-8 Karacorum chino.

Ninguno de ellos conoció el «caracazo» de 1958 que derribó a Carlos Pérez Jiménez. Pero sí ha conocido y se ha formado en el «chavismo». La gran diferencia entre ambos momentos es que hoy las redes sociales les permiten conocer y evaluar la situación por la que pasan, información que no tuvieron sus mayores. Saben de sobra quien es el Coronel Silva, Agregado Militar en Washington o el General Peñaloza; saben de sobra que su país exporta 500.000 barriles diarios de crudo a EE.UU; saben quién controla Petróleos de Venezuela (Pdevsa) y su filial CITGO con 6.000 gasolineras y tres refinerías distribuidas por el amplio país.

Pero saben que a pesar de las ventajas de sus economatos y de los bien remunerados puestos a los que pueden acceder, su pueblo pasa hambre; más de tres millones de sus conciudadanos han tenido que emigrar; el país está sumido en el caos. Pero sus estructuras de mando y su propia mentalidad les llevan a la disciplina y ésta a la obediencia. Entre ambas el honor, una divisa que la Guardia Nacional extrajo de nuestra Guardia Civil.

Intento poner peones sobre el tablero:

1. La gestación de este momento comenzó tras las fraudulentas elecciones de Mayo del 2018. Leopoldo López ha manejado los hilos con habilidad y elegido la fecha del 23 de enero conmemorativa del “caracazo” de 1958.

2. No existen por parte de los llamados «poderes imperialistas» la menor tentación de invasión como en Granada (1983) o Panamá (1989). Mucho menos para un desembarco como el de Bahía Cochinos en Cuba o la creación de una «contra» revolución como en Nicaragua. Venezuela tiene 916.000 kilómetros cuadrados de extensión –casi el doble de España– habitada por 32 millones de habitantes.

3. Su cúpula militar se ha manifestado leal a Maduro con gestos de apoyo a la «norcoreana», incluidos puños cerrados, algo que en los profesionales suele producir sarpullidos. El saludo militar es a mano abierta, franca, dirigida a la cabeza, como signo mental de disciplina. En el manifiesto del pasado 24 de Enero esta cúpula reiteró su lealtad con gritos de «Chávez vive…la Patria sigue» e «Independencia y Patria socialista….viviremos y venceremos».

4. Las hoy llamada Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) cuyo Comandante en Jefe es el Presidente de la República, está bajo las órdenes de un General como Ministro Popular para la Defensa, actualmente Vladimir Padrino. De él dependen el Jefe de Estado Mayor, el Inspector General, el Jefe del Comando Estratégico Operativo y los cinco Comandantes Generales del Ejército, Armada, Guardia Nacional, Aviación Nacional y Milicia, bolivarianas. Con difícil constatación, suman 250.000 efectivos sin contar a los 300.000 reservistas de su Milicia.

5. En el plano internacional cada país juega su partida. Las repúblicas populares por afinidad ideológica; poco pueden aportar Cuba o Nicaragua. Pero China, Rusia e incluso Turquía, nueva en el negocio de la minería del oro, si tienen intereses y no solo comerciales. ¡Qué decir de España! Por supuesto Estados Unidos e incluso el Reino Unido que controla sus reservas de oro y sus deudas crediticias. Porque el país con mayores reservas petrolíferas del mundo, por la mala gestión de sus gobernantes, tiene deudas millonarias y unos índices de inflación insoportables para su sufrida ciudadanía.

6. Poco comentado estos días el papel de Colombia y el odio vertido en Caracas contra su Presidente Ivan Duque. Parte de este odio puede haberse volcado en un apoyo al ELN que acampa en la frontera común, autor de recientes criminales atentados.

Si la evolución de la crisis lleva a un gobierno de transición y a la convocatoria de nuevas elecciones, no será necesaria la intervención de la Fuerza Armada, de lo que nos alegraremos todos. Pero se mantiene el riesgo de que no ocurra así. En ambos casos hay que evitar a toda costa el atentado político, como el de nuestra Segunda República en Julio de 1936, tras unas elecciones también fraudulentas (1), asesinando al líder de la oposición Calvo Sotelo. (2)

¡Cuidado con los asesores extranjeros!. Tomen nota. Ya saben cómo acabamos nosotros.

Luis Alejandre


(1) «1936 Fraude y Violencia» Alvarez Tardío y Villa Garcia. Espasa.2017

(2) Operativo mandado por el Capitán (G.C) Fernando Condés. El ejecutor, Luis Cuenca guardaespaldas de Indalecio Prieto

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *